Vicky tiene una crisis existencial: Griselda Siciliani habla sobre la serie ‘Envidiosa’
La actriz protagoniza la historia de una mujer que, en la crisis de los 40 y obsesionada con el matrimonio, busca repararse para saber realmente quién es y qué quiere de la vida. De esta comedia, cuya tercera temporada está disponible en Netflix, platicó con Excélsior

Vicky está al borde de los 40 años y, con ellos, de una verdadera crisis existencial. Sus amigas se casan, tienen hijos, lo que pareciera una vida estable y exitosa… feliz. Y ella, ella sólo desea que eso le pase, ser la elegida, el foco de atención; ser la que tiene qué contarles y presumirles a las demás, tener una vida de sueño, pero… la expectativa ha tardado más en concretarse de lo que esperaba y siente que el tiempo se le acaba.
Vicky es el personaje protagónico de la serie hecha en Argentina, Envidiosa, que Griselda Siciliani protagoniza. Hoy, la serie ya está disponible con sus tres temporadas en Netflix y las risas no paran, por la característica personalidad de esta mujer, quien aparentemente siempre lleva un estilo impecable, aunque por dentro esté llena de contradicciones. La situación de Vicky se ha complicado aún más, haciendo de su vida un drama, aunque no necesariamente lo sea, como nos podría pasar a todos.
Y es que el personaje viene de una historia compleja, al grado que ha tenido que tomar terapia para sacar sus peores angustias y obsesiones como la de la soledad, la de la “solterona”, la de que se le pase la vida sin haber vivido lo que las demás. A la par, sufre al escuchar las historias de sus amigas… y la suya misma, siempre resonándole, con esta búsqueda implacable del amor que no llega… o sí, pero no como el cuento de hadas que soñó.
En las primeras temporadas, tras un largo noviazgo de diez años que terminó en ruptura, Vicky se obsesiona con perseguir a su ex y entender por qué él puede reestructurarse y ella no. En ese proceso conoce a Matías, el chico del restaurante chino, atípico a su estereotipo masculino, pero quien, tras resolver su propio rompecabezas, fue la persona que ella estaba buscando.
Y, sin embargo, sus inseguridades la siguen contrariando, pues cuando parece que tiene un objetivo ganado, se aparecen mil preguntas más. Quizá es que nunca nada es suficiente.
En esta tercera temporada, Vicky parece estar en una relación estable, finalmente con Matías -lo que todos los espectadores deseábamos, el sueño cumplido al fin-, tiene su graduación en puerta como arquitecta y la vida que deseó… antes. Pero, hay algo que no la hace feliz de nuevo, ¿qué Vicky, qué?: Perder a Matías y enfrentar su nueva realidad. En nuevo “pero” de esta trama.
De esta exitosa serie en Argentina, que gracias a las plataformas podemos ver en México, platicó en entrevista con este diario Griselda Siciliani, quien ha sido parte de títulos como la serie Menem y las películas Sentimental, Sin código y Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades -ésta última del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu-. Esto fue lo que dijo para Excélsior.

Yo creo que un poco lo que siento que está pasando y que pasó con Envidiosa, con la gente, con la identificación inmediata fue que… yo pensaba ¿por qué tanto (la resonancia de la serie)?, Me fui dando cuenta que la identificación no era tanto por el mandato en sí del casarse y tener hijos y la foto familiar, que obviamente es un mandato cultural y social muy fuerte para las mujeres, sino que me parece que la identificación fue con cualquier tipo de mandato, con cualquier tipo de cosa que a uno le haya representado armar esa foto a la que no pudo llegar.
Esas fotos mentales que nos armamos que son para ir directo al fracaso en un punto, ¿no? Porque lo que le pasa a Vicky, que para mí es lo más interesante del personaje, sobre todo es lo incorrecta que es, lo desastre que es. Es tan desastrosa que todo conspira a favor de la comedia. Todo lo que hace conspira a favor de hacer reír, que es lo que más me gusta hacer.
Lo que me parece interesante del personaje es como ella va descubriendo, muy de a poco, como aquello que creía que eran deseos son mandatos. O sea, que en realidad ella no sabe lo que desea, ¡no sabe lo que lo que desea!, no sabe bien quién es, porque al no saber cuál es su deseo, no sabe bien qué tipo de mujer es. Entonces, va descubriendo, de a poco, que aquello que creía que deseaba, en realidad era un mandato cultural que nunca se repreguntó, que nunca se cuestionó”, expresó Siciliani.
La nominada al Premio Goya 2021 como Mejor actriz revelación por su trabajo en Sentimental detalló cómo a ella le cuestionó la historia de Vicky en Envidiosa.
A mí… no, no tuve esa misma sensación que Vicky. Me siento muy alejada de ella en ese sentido. Nunca tuve el deseo ni esa necesidad ni de casarme ni de tener hijos. Tengo una hija hermosa, Margarita (hoy de 13 años), pero siempre lo que fui deseando lo fui armando. Nunca tuve en mi cabeza esa foto familiar.
Pero, a veces, vas descubriendo que tienes otros mandatos que también a las mujeres no nos encajan como, por ejemplo, ser perfecta, ¿viste? Ser genial en tu profesión y, además, ser buena madre y ser buena hija y ser buena hermana, buena novia y buena con tus amigas; de estar para todos, de poder hacer todo bien, que también son mandatos, son exigencias. Cualquier tipo de exigencia creo que Vicky la representa, como que Vicky tiene todo, ¿viste?
Todo eso es como un cúmulo de de neurosis. Otra cosa que tiene es que está muy herida, está muy rota. Entonces, yo creo que eso, a pesar de que es alguien que uno dice ‘ay, es insoportable’, como está rota, uno la quiere, porque entiendes de dónde le viene todo eso. Tiene una herida muy grande en el corazón”, explicó la bonaerense.
UN PASADO HERIDO
Y es que en la infancia de Vicky hubo un padre ausente, con sus razones detrás, pero que afectó también la etapa adulta de esta mujer, siempre en espera de esa persona que la resguardará.
Esa es una de las características de Vicky que me gustaban mucho, que me permitían como actriz dispararme hacia un lenguaje más histriónico, porque sabía que siempre después Vicky iba a caer en un lugar más vulnerable.
Yo sentía que era un regalo este personaje para cualquier personaje, porque tiene una cantidad de matices. O sea, podía pasarme mucho con el humor, la comedia y el disparate, porque sabía que después, inmediatamente, iba a caer en un lugar muy real de mucha crudeza, verdad y vulnerabilidad. Me permitía compensar y que no se me desbordara para ningún lado. Es un personaje que es un regalo enorme”, dijo.
Siciliani comparte créditos con Esteban Lamothe como Matías, Lorena Vega como Fernanda, la terapeuta, Susana Pampín como Teresa, la madre de Vicky, y Pilar Gamboa, como Carolina, la hermana de Vicky, que no quería tener hijos y, al final, le sucedió y tomó la experiencia para sí.
Tiene un elenco de lujo la serie. Muchos de nosotros, casi todos, somos amigos, además. Muchos ya hemos trabajado juntos, es muy generacional. Ya nos hemos cruzado muchísimo. Conocemos nuestras fortalezas y nuestras debilidades y y también al equipo creativo. Se me permitió sumar mucho de mi propia maleta, proponer, por ejemplo, revolcarme por el pasto, tirarme rodando; traer cuestiones que creía que podían funcionar, basadas en el guion. Hay algo de esa colaboración, de esa diversión entre todos los que hacemos la serie que me parece que suma mucho y se transmite finalmente, pasa a la pantalla”, compartió acerca de la afección en la piel que sufre el personaje cada que algo “le cala”, más que en el cuerpo, emocionalmente.
Griselda Siciliani afirmó que la serie también es un recordatorio de que no todos los procesos son tan veloces como quisiéramos y que, aunque Vicky está en un proceso terapéutico y se está ocupando de ella misma, hay preguntas que se seguirá haciendo, como sucede en la vida.
Yo soy muy fan del psicoanálisis y creo que si le tuviese que recomendar algo a Vicky, le recomendaría que no abandone la terapia, porque es lo único que le va a poder ayudar”, concluyó.
INVITADA ESPECIAL
La ocho veces nominada al Latin Grammy, Nicki Nicole, se sumó a la tercera temporada de Envidiosa, escrita por Carolina Aguirre y disponible en Netflix. La rapera, quien debuta actoralmente en esta historia, da vida a Martina Virtudes Vázquez, una arquitecta que parece hacerle la vida imposible a Vicky.
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