Un duelo por la pérdida auditiva

La película, disponible en Prime Video, inaugurará el Festival Mix: Cine y Diversidad Sexual 2024 en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris el 20 de junio

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actrices de la pelicula Todo el silencio

Después de ver el resultado de la película Todo el silencio, que protagoniza y en la que se estrenó como productora la actriz Adriana Llabrés lleva un dulce sabor en el alma, pues sabe que esta historia está abriendo conversaciones y eso le ha dado sentido al trabajo de cada uno de los artistas ahí involucrados, incluyéndola a ella.

La ópera prima del también director teatral Diego del Río, disponible en Prime Video, inaugurará el Festival Mix: Cine y Diversidad Sexual 2024, a realizarse en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris este 20 de junio a las 19:00 horas.

Pero no es una cinta que aborde sólo el tema de la diversidad de género, sino fundamentalmente el duelo tras la paulatina pérdida de uno de los sentidos de su protagonista.

Miriam (Llabrés) es una mujer HOPS o “hija oyente de padres sordos”, quien tiene otosclerosis y está perdiendo el sentido del oído. Es maestra de lenguaje de señas por las mañanas, mientras que por la tarde es actriz de teatro profesional y ensaya la obra La gaviota. Vive con Lola (Ludwika Paleta), su novia, quien lee los labios, pero no entiende del lenguaje de señas. Es así que su mundo se transformará cuando llegue “todo el silencio”.

Adriana Llabrés platicó en entrevista con Excélsior lo personal de esta historia para ella, pues fue diagnosticada con otosclerosis, una calcificación del tímpano por la que no logra escuchar algunas frecuencias sonoras, y tuvo dos operaciones de niña. Para nada está en la situación de Miriam respecto al grado de pérdida acústica, pero compartirse en este personaje logró una sensibilización aún mayor para el personaje y la historia.

Ha sido un viaje, sobre todo ahora que más gente está viendo la película y que la comunidad de sordos la está viendo, va cambiando mi percepción. Cuando yo supe, me di cuenta de que eso explicaba varias otras cosas de mi vida.

Cuando me enteré, yo estaba viviendo en Nueva York y no me estaba yendo bien con el acento, así que me enfoqué mucho en leer los labios y en aprender fonética para entender. Era algo muy personal que quería mantener así.

Con el tiempo, me voy dando cuenta de que lo mismo que dice la película es por lo que yo quería mantenerlo tan privado: porque no vivimos en un mundo hecho para sordos, así que lo menos que quieres es mostrarte como alguien que puede ser rechazado.

Ha ido cambiando. Nos invitaron a Washington y pude ir. Tuvimos una reunión con la Universidad de Gallaudet, de la comunidad de sordos, donde estudian diferentes carreras. Ahí me daban la bienvenida y yo pensaba ‘sigo escuchando, soy oyente’, pero el sentirme bienvenida, que se abra la puerta al diálogo y a una oportunidad de cambiar las cosas, me hace sentir orgullosa de que esto (la película) sea una inspiración y sea útil”, expresó Llabrés.

Más allá de la otosclerosis, para la actriz esta película forma parte de su interpretación de un personaje que se nutre a partir de todo un equipo creativo.

Sentía que tal vez decir que tengo otosclerosis demeritaba mi trabajo como actriz, pero ahorita siento que hay un propósito y que es útil hablar de las cosas que nos incomodan.

Está lleno de capas muy personales y me siento muy orgullosa de cumplir el ser útil, que no se quede en mí, que sea mucho más grande que nosotros que lo estamos haciendo”, dijo.

La película, en streaming, puede ser vista con subtítulos, pues cuenta con pocos diálogos oralizados. Sin embargo, la comunidad sorda podrá hacer la lectura del lenguaje de señas, ya que el encuadre permite que se vean los movimientos de las manos.

Es un trabajo nuevo. Nunca había experimentado algo así. Aprendí a decir lo que estaba diciendo y decirlo. Estudié lenguaje de señas casi dos años en pandemia. Ese acercamiento a la comunidad de sordos me ha abierto las puertas a sentirme más cómoda con mi condición e ir más lejos”, acotó la también productora.

EN CONEXIÓN CON EL TEATRO

Con Todo el silencio, Diego del Río se estrenó como realizador luego de una trayectoria como director de teatro.

Es un viaje de muchísimos años, ahorita ya 11 cuando estábamos haciendo la obra de teatro Tribus, que trata de algo totalmente diferente, pero fue la primera vez que nos expusimos a la investigación del tema de la sordera, porque en la obra se planteaba que había un integrante sordo.

Ahí apareció una línea de trabajo que nos parecía muy interesante y que en la obra no se tocaba del todo, que tiene que ver con la gente que pierde el sentido de la audición. Adriana y yo, platicando sobre Tribus, me compartió que tuvo dos operaciones en el oído y de la otosclerosis. Luis Salinas (productor de La jaula de oro) ve la obra y ahí lanza la primera provocación (para Todo el silencio)”, relató Del Río.

A partir de ahí comenzó a integrarse, de a poco, el equipo creativo, como Lucía Carreras, quien escribió el guion.

Queríamos hacer algo que se sintiera relevante sobre el duelo y cada quien tomó lo mejor para este proyecto que nos tomó nueve años. Fue inspirado por la semilla que Adriana nos compartió”, dijo.

Tras el guion de Lucía Carreras, vino el proceso de traducción del guion con Lalo Domínguez, director de la compañía mexicana de teatro de sordos Seña y verbo, y una pandemia que detuvo todo, pero que después fue parte del contexto que eligieron para el relato.

Los temas de la película son el lenguaje, la comunicación y cómo usamos las palabras para que nos podamos entender. Las mascarillas fueron una barrera del lenguaje para las personas sordas y por eso elegimos la pandemia”, explicó el director.

La película cuenta con referentes teatrales, desde la obra La gaviota hasta figuras del teatro mexicano como Arcelia Ramírez, Diana Bracho y Enrique Singer, entre otros.

PRODUCCIÓN FEMENINA

Angélica Bauter, actriz y productora de la película, habló del papel de las mujeres en la producción de cine y de su experiencia, particularmente en Todo el silencio.

Diego es una persona que, inteligente y sensiblemente busca sumar, y cuando hicimos Tribus me platicó todo. Conseguir el financiamiento de películas y obras es algo que vengo haciendo desde 2011, así que pensé ‘hagámoslo’. Para mí ha sido jugar un rol importante. Muchas veces financió proyectos en donde yo actúo y se trata de no mezclar las líneas, tratar de ser profesional, pues una cosa es conseguir el financiamiento y mi trabajo en el set es otra. Es como estar dividida, pero saber, al mismo tiempo, cuáles son las líneas.

Es importante, porque vivimos en un mundo de hombres. Yo diría que la producción está en un 95 por ciento con los hombres. Es complejo. A las mujeres nos ha tocado abrir esa brecha que no es fácil, para que respeten y valoren nuestro trabajo, pero creo que ahí vamos.

Yo incluso lo que estoy haciendo es colaborar sólo con mujeres, tomando una línea muy clara. No es que sea radical, sino se trata de entre nosotras cuidarnos, apoyarnos y ayudarnos a crecer.

También, nosotros venimos del teatro, así que siempre buscamos en los proyectos qué aportan, cuál es el mensaje, si ayuda a un sector o a la inclusión, quién está detrás de la historia, si aporta algo a la sociedad”, concluyó.

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