Rock acústico de Miguel Ríos, ¡un búmeran!
El cantautor español de 78 años correspondió al entregado público del Auditorio Nacional que lo ovacionó en el concierto de su gira Un largo tiempo

CIUDAD DE MÉXICO.
El público mexicano asistente al Auditorio Nacional la noche del viernes se entregó al sonido del rock y a la electrizante y legendaria voz del cantante Miguel Ríos, quien volvió a México con su gira Un largo tiempo.
Personas de 30, 40 y 50 años, pues para el rock no hay edad, se levantaron animadas de sus butacas para cantar, bailar, gritar y aplaudir cada uno de los 28 temas que el rockero de 78 años interpretó, arropado por The Black Betty Trio.
Sin el sonido de la batería, sólo con piano, guitarra y violín, el cantante abrió plaza ante unos cuatro mil 500 asistentes, según información del recinto con capacidad de 10 mil, a las 20:43 horas con Hola Ríos, Hello y Bienvenidos. En ella cambió en algún momento la letra para decirle a sus seguidores “A los hijos de México... ¡bienvenidos!”.
¡Buenas noches, México! ¡Qué gusto da actuar nuevamente en esta casa! ¡Bienvenidas, bienvenidos, al prestigio Auditorio Nacional de México! Es un placer para todos nosotros volver a pasear por la ciudad más grande de América, que mantiene un idilio continuo con la modernidad y la historia.
Queridas amigas y amigos, gracias por venir a vernos. Los considero mis mecenas y os agradezco que estéis aquí con nosotros, ¡muchas gracias! Claro que no yo puedo decir como don Antonio
Machado que al cabo nada os debo, por que sí. Yo os debo el traje que me cubre, la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago. ¡Gracias a vosotros!
Sobre todo, esto es mucho más excitante y emocionante para mí al volver después de 60 años de oficio, estar aquí y seguir en la carretera con un nuevo disco llamado Un largo tiempo. Es la primera canción que vamos a cantar de este nuevo trabajo y se llama Memphis-Granada. En ella, cuento la historia de cómo me enganché a la música”, expresó Ríos a manera de saludo.
Luego de Estremécete, la gente se levantó a bailar La plaga, tras la que el cantante dijo que fue para él una revelación descubrir a Elvis Presley, Little Richard y los Teen Toops, con Enrique Guzmán a la cabeza. De éste acotó: “Todo lo que aprendí a cantar viene de su talento”.
Todos ellos traen historias de países donde los jóvenes podían bailar en libertad y me enseñaron que se podía vivir de este oficio.
Me fui a Madrid y cuando dejas tu paraíso como el mío, Granada, mi ciudad, la añoranza te persigue y será tu compañera de viaje. De ahí este tema”, compartió antes de cantar Vuelvo a Granada y Por San Juan.
¡Qué gran público, qué bien cantáis!”, agradeció, mientras que de entre el público se alzó una voz femenina: “¡Eres único Ríos!”, a lo que el cantautor respondió: “Soy único, pero me estoy quedando sordo amiga mía. La edad no perdona. Soy único, pero mayor”.
Siguió Luna de Alabama, de la que reveló era una versión entre un cabaret de Arkansas y la de The Doors, y Cruce de caminos.
Mantén la luz para ver al distinguido público”, solicitó y pudo ver a su público entregado, así como algunos huecos entre las butacas. Y al respecto afirmó: “Es un lujo que hayan venido ustedes hoy a este disminuido Auditorio, pero ustedes lo llenan”.
Raquel es un burdel y A contra ley desbordaron de Miguel Ríos la energía: “Ya no estoy para estos trotes y estas alturas”, bromeó.
Su voz, prácticamente intacta, resonó en el recinto como la de aquel muchacho que descubrió el rock cuando vendía discos en un almacén. Y su banda pareció tener más de cuatro integrantes.
Tras En la frontera, llegó a Todo a pulmón. Con su interpretación, el público no sólo se levantó, sino que encendió sus celulares, dejando para el músico esa imagen de un cielo estrellado frente suyo.
¡Qué público! Los viejos nos emocionamos muy rápido y lloramos. Y no quiero verme en esa situación”, expresó.
Vino El blues de la soledad y El blues de la tercera edad, que dedicó a las chicas de su generación.
Como desde hace seis décadas, Ríos no quedó ajeno a las problemáticas sociales, como la muerte de una joven en Irán, Mahsa Amini, tras ser arrestada y golpeada presuntamente por la policía de la moral al portar mal el velo y no cumplir con las estrictas reglas al respecto.
A esta mujer le cantamos esta canción”, dijo el cantautor antes de No estás sola.
Luego de un respiro que se tomó, mientras tocó The Black Betty Trío, Ríos hizo una mención a la guerra entre Rusia y Ucrania, recordando que su generación no se iba a dormir ante la aberración de la guerra: “Ahora la gente casi no se mueve”. Y también cantó el tema que hizo acerca de la pandemia, La estirpe de Caín.
Con la noche a cuestas, cerró con Los viejos rockeros / Memorias de la carretera, Sábado en la noche y Rocanrol Bumerang. Tras una salida en falso, regresó para cantar Que salgan los clowns, El río, Santa Lucía e Himno a la alegría.
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