Angélica Vale: recuerdos de amor en el Teatro Aldama

La actriz ofrecerá una función como Daniela en Mentiras, en un recinto que le hace rememorar múltiples momentos de su vida

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Actriz Angélica Vale

Para Angélica Vale es un regalo pisar el escenario del Teatro Aldama en la colonia San Rafael de la Ciudad de México. En ese recinto, cuando tenía alrededor de 12 años de edad, en 1987, fue parte de la obra Una estrella, escrita, dirigida y producida por su abuela, Angélica Ortiz (1924-1996), en la que también actuó su mamá, Angélica María.

Ahí mismo, recordó, le dieron su primer beso, cuando protagonizó el musical Vaselina. Fue el actor Alejandro Ibarra, quien hoy es su compadre y con quien trabaja, de nuevo, en la reciente temporada del mismo musical.

Al rememorar aquel momento, señaló con la mano hacia la escalera: “Mi primer beso fue aquí, en la escalera, en el cuarto escalón”.

Hoy, a las 20:00 horas, Angélica Vale dará una función de Mentiras, el musical, en este recinto, un proyecto que abordó años atrás con el personaje que retoma, Daniela.

A Daniela la dejé hace cuatro años, antes de la pandemia, de una manera muy fuerte, porque nunca pensamos que Mentiras iba a terminar por lo que sucedía en el mundo. Fue muy triste dejar a Daniela así. Fueron tiempos duros para todos y pensé que nunca la iba a volver a hacer, hasta que Jack Borovoy me empezó a decir, otra vez, ¿cuándo haces Mentiras?

Un día lo oyó mi hija (Angélica Massiel) y me dijo: ‘mamá, tienes que regresar, por favor’. Cómo no le va a gustar si en mi panza creció oyéndola y de chiquita, también. Así que aquí estoy. La puesta es otra y eso ayuda, para no regresar a la misma Daniela. Estoy tratando de llegarle al personaje desde otro lado. Si cambió todo, yo también tengo que cambiar, aunque sea un poquito. Estoy tratando de hacer a una Daniela más profunda, más consciente de lo que le está pasando. Los personajes están mucho más trabajados desde el estómago y eso está padrísimo, porque te da la oportunidad de crecer al personaje”, expresó Vale en entrevista
con Excélsior.

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A diferencia de Daniela, una mujer que construyó una burbuja de cristal perfecta desde pequeña y que es parte del engaño amoroso de Emmanuel, así como de sus propias apariencias, Angélica Vale no sabe mentir.

Mi Daniela es muy chistosa, pero tiene un problema grave. No es que el marido le sea infiel, sino que su mundo de cristal se le derrumbó y tiene que encontrarse ella, como mujer, y aprender a respetarse más allá de la frivolidad que le rodeaba, sino quién es ella como ser humano. Ahí se rescata. Ahora eso está mucho más marcado, porque, al final, ella también es una mentirosa.

¿Si yo me identifico en algo? No. Es que, si yo digo una mentira, sé que se me va a notar. He aprendido que la verdad es mejor, siempre ayuda. En cuanto a encontrarme como mujer, sí, porque Daniela tiene 25 años, es una chavita, no sabes quién eres. Verla desde la perspectiva de una cuarentona, está padrísimo, porque puedes jugar muchísimo más”, precisó.

EVOCA LA NOSTALGIA

Y si de recuerdos hay que hablar, Vaselina es otro. En 1984, Angélica Vale era aún una niña para poder participar con Timbiriche, que eran adolescentes. Así que ella los vio desde butacas.

Iba a verlos y lloraba. Le preguntaba a mi mamá por qué no podía ser parte, pero estaba muy chiquita. Era mi sueño máximo. Se me cumple un sueño en Vaselina, en 1988, que es cuando la hago aquí, con el (Alejandro) Ibarra, en el Aldama. ¡Es que si este teatro hablará! Mi primer beso me lo dieron aquí. Ahora lo recordamos y nos morimos de la risa. Él es mi hermano, crecimos juntos, nos hicimos hermanos. Tenemos el mismo sentido del humor, nos reímos de las mismas estupideces, seguimos haciendo nuestros pasos incoherentes que nos matan de risa. ¡Cómo no lo voy a adorar! Fuimos muy unidos siempre y todo lo que vivimos después, también nos marcó. Es mi compadre, soy madrina de su hijo.

Mi sueño siempre fue hacer Timbiriche y le decía a Diego (Schoening): ‘Un día invítenme y te imito a Thalía, a la Pau, a Biby Gaytán, a quien quieras’. Me dijo ‘no sabes lo que viene’ y me lo dijo en top secret y que el productor era Érik Rubín. Y ahí dije: ‘Yo soy Licha, por favor’. Luego fue un relajo, porque me tuve que organizar en fechas y con mi familia. Pude venirme con mis hijos, me acompañaron en los ensayos y ha sido muy bonito”, relató.

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