PuebloAstur: paraíso asturiano con sabor mexicano

Asentado en el norte de España, Excélsior visitó este hotel de lujo con 30 habitaciones, que ofrece una cocina exquisita y una experiencia relajante

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El hotel cuenta con  espacios de relajación y una cocina que lo hacen exclusivo en la región de Asturias.

PARRES, Asturias.— En el idílico pueblo de Cofiño, enclavado en el pintoresco Valle del Sueve, el Hotel PuebloAstur se erige como una joya de lujo y tradición, con un sorprendente guiño al otro lado del

Atlántico, impulsado por el empresario mexicano Tomás Álvarez Aja.

Ricardo Silvestre Sánchez, director del hotel, compartió aspectos del recinto que celebra la cultura local con un toque de sazón mexicana, resultado de ser parte de un grupo empresarial originario de nuestro país.

El diseño arquitectónico del hotel rinde homenaje a la herencia asturiana, utilizando materiales nobles que evocan el entorno natural. Silvestre Sánchez destacó la autenticidad del inmueble, mencionando que la estructura combina elementos antiguos con adiciones modernas.

El interiorismo ha creado zonas de esparcimiento que invitan a la desconexión, como un área social común con juegos de mesa. El director enfatizó que el edificio se construyó con un enfoque en la sostenibilidad y la tradición: “El hotel es madera y piedra. Roble, de la manera que se utiliza, es castaño y piedra.”

Viñedos al norte y lujo exclusivo

 

PuebloAstur no es sólo un refugio de descanso, también es un centro de innovación vinícola. El hotel es propietario del viñedo más al norte de España, un proyecto impulsado por el presidente del grupo. “Es el Palacio de Nevares,” señaló Silvestre Sánchez, explicando que el vino proviene de viñas ubicadas justo detrás de una loma cercana, principalmente con la uva Albarín, además que se experimenta con variedades de la Albarín y la Riesling (Alemania) para crear un coupage. Esta iniciativa, que comenzó como una prueba hace casi diez años, es una de las mayores sorpresas del complejo.

Además de ello, próximamente se espera abrir seis habitaciones en el Palacio de Nevares para que los huéspedes vivan esa experiencia.

En cuanto a hospedaje, el hotel cuenta con 30 habitaciones, pero hay una zona especialmente diseñada para la privacidad de sus huéspedes.

Aunque hay una marcada con el #31, debido a que no hay alguna con el #13, por superstición.

Aquí estamos en la zona más exclusiva del hotel en cuanto a habitaciones se refiere. Aquí hay cuatro habitaciones, que son dos suites y dos junior suites,” explicó, detallando que estas se pueden configurar en un “espacio privado para esas cuatro habitaciones en caso de reservar esta zona.”

Gastronomía fusión y turismo internacional

 

La afluencia de visitantes al PuebloAstur es marcadamente internacional, especialmente en temporada alta. El director comentó que lo que es en verano y temporadas altas viene más gente de Estados Unidos e, incluso, turismo árabe. El hotel opera todo el año, con un breve cierre en enero para mantenimiento y una apertura limitada a fines de semana en febrero y marzo.

El aspecto más fascinante del hotel es la fusión en su propuesta culinaria. A pesar de estar en Asturias, la cocina tiene una clara influencia mexicana, que se convierte en un sello distintivo.

La cocina es más bien local, pero con el nombre un poco y con ese guiño un poco a México que no se quiere perder esa raíz,” afirmó el director. Esta mezcla es impulsada por Ramón Celorio, jefe ejecutivo del grupo y chef, quien busca el “producto kilómetro cero” de productores cercanos para luego aplicarle “esos guiños mexicanos.”

El público local e internacional, según el director, toma bien esta combinación de sabores que honra lo asturiano sin olvidar el origen de la empresa, lo que se refuerza con la presencia de la bandera de México a la entrada del hotel.

Arte y bienestar

 

El arte contemporáneo también tiene su espacio en el hotel, con esculturas dispersas por el predio. Silvestre Sánchez mencionó la obra de Carmen Castillo, artista afincada en Asturias.

En este sentido, destacó una pieza central en el  hotel: “la que está ahí en el patio es el equilibrio.”

Para la relajación total, el spa ofrece una carta de servicios que incluye seis tipos de masajes, desde el clásico descontracturante y relajante hasta tratamientos de reflexología y masaje craneofacial.

La experiencia puede elevarse con opciones más inmersivas: “hay rituales, que son masajes con pindas, con sal, con piedras calientes que son ya un poco más más específicos y bueno, son un poco ya más de ritual”, explica Jorge García, uno de los masajistas.

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