Ojitos de huevo 2, ser adulto con diversidad funcional
La segunda temporada de la serie, que se estrena hoy en Netflix, muestra a los personajes de Alexis y Charly, así como a sus amigos, enfrentados a dificultades de la adultez

Alexis es ciego de nacimiento y Charly, su mejor amigo, tiene parálisis cerebral y usa muletas para su movilidad.
Ambos se aventuraron de Querétaro a la Ciudad de México en busca de independencia y con ella, para el primero, de lograr ser comediante y escuchar las risas de los demás, mientras que el segundo está decidido a ser su manager.
Ésta es una historia que inició en la primera temporada de la serie Ojitos de huevo, protagonizada por Alexis Arroyo, quien justo lleva este apodo como comediante, y Kike Vázquez, quien también es estandupero. Los dos, además de ser actores, tienen las condiciones de sus personajes, pero, sobre todo, relatan la discapacidad del mundo ante su diversidad funcional y su entrañable relación de amistad.
La trama se complejiza en una segunda temporada, que inicia hoy a través de Netflix, en la que a Alexis le llega una oportunidad para convertirse en una celebridad, lo que pondrá en riesgo esta amistad. Además, un nuevo miembro se une al grupo, lo que lo obliga a enfrentar sus miedos más profundos si quiere conservar al amor de su vida y demostrarse a sí mismo que puede ser lo que quiera, incluso papá.
Ahora se unen personajes interpretados por Ana de la Reguera, Ofelia Medina, Cristo Fernández, Adal Ramones y Guz Guevara, entre otros, sumados a los que ya conocen los espectadores gracias a las actuaciones de Paola Fernández, Memo Villegas, Teté Espinoza, Raúl Villegas, Alejandro Calva y Verónica Merchant.
Respecto a la evolución de la serie y los personajes, así como a su experiencia en la actuación, los protagonistas platicaron con Excelsior en entrevista.
Alexis Arroyo, alias Ojitos de huevo, habló de su personaje, que en muchos aspectos se basa en su propia experiencia de vida.
“En la primera temporada está esta cosa de ‘quiero aventarme, quiero oír las risas, quiero ir a la Ciudad de México’ y Alexis se enfrenta, junto a Charly, con todos los entornos discapacitantes. Tiene que lidiar con la sobreprotección de papá, pero, al final, también el que mamá te ha aventado a ‘tú puedes, dale y no sé qué’, está esa confusión en él: ‘Por un lado, me están sobreprotegiendo, pero, por otro, dicen que no tenga límites’.
“De alguna manera, está esta cosa de niño mimado, hacer berrinches y en esta segunda temporada se va a tener que enfrentar a la adultez y se da cuenta que eso sólo era el principio de un escalón, pues, aunque está en la ciudad, con Charly, debe enfrentarse a pagar la renta”, afirmó Arroyo.
El actor detalló que, de manera personal, volver al set fue como regresar a casa con una familia.
“Yo me sentí como en la escuela, como que nos fuimos de vacaciones y otra vez volvimos a ver a nuestros amiguitos. Como en la escuela, que va avanzando de grado, aquí también fue avanzando, como en un videojuego, el nivel de dificultad, porque era más complejo todo, pero, al mismo tiempo, estábamos más sueltos.
“En la primera temporada nos daba miedo hacer ciertos movimientos, por lo técnico, por salir de cuadro, y ahora nos aventamos un poco más”, compartió.
Alexis destacó que la serie, además de retadora, “fue como tener 15 años de terapia”.
“Fue enfrentarme a cosas que pensaba que ya había superado o que, a lo mejor, había dejado como en un cajón y de repente fue, cuando nos juntábamos en los cuartos de escritores, era como desnudarme y generar una catarsis. Los cuartos de escritores eran una locura, yo creo que, para ambos, Kike y yo, porque teníamos que soltar parte de nuestras vidas.
“Se supone que como actor generas un personaje y te pones en esos zapatos, pero, en mi caso, soy yo el personaje, con ciertas diferencias o similitudes. Es como enfrentarse a cosas muy rudas y volverlo a hacer es muy catártico”, dijo.
“SE TRATA DE JUGAR”
Kike Vázquez afirmó que la serie puso sobre la mesa una realidad que siempre existió, la de la diversidad funcional.
“Como que la gente de funcionalidad hegemónica estaba más preocupada por cómo nombrar las cosas, que realmente hacer algo al respecto. En la primera parte tratamos de mostrar cuáles eran los términos correctos y de que no importa cómo lo digas, el lugar sin rampa sigue estando o el policía que se come una torta en lugar de ayudar a alguien con discapacidad, tratando de cruzar la calle, existe.
“Ése va a ser el verdadero problema hasta que hagamos este entorno menos hostil hacia las personas con discapacidad. Esta serie puso sobre la mesa una discusión y puso, en los ojos de las personas, que esto existe. Como que la gente se sigue preocupando por cosas que desde el activismo, ya resolvimos desde hace un chingo. Ya sabemos cómo se dice y cómo no y que el término correcto es ‘pregúntame cómo me llamo’”, destacó Vázquez.
El actor, quien recrea a Charly, amigo y manager de Alexis, señaló que más que evolucionar serán partícipes de tal proceso en esta temporada de Ojitos de huevo.
“En la primera temporada, al menos Charly se enfrenta a una nueva realidad y se tiene que adaptar a lo que va viviendo y en esta segunda, lo siento como un examen que le pone la vida para ver qué tanto lo que vivió le quedó como un aprendizaje. Siento que todos los personajes sí viven una confrontación directa con su miedo más grande.
“La primera temporada era el nerviosismo de hacer algo totalmente nuevo y al regresar ahora fue un poco volver a casa y eso me dio la libertad de, como nos decía Fran Castañeda, nuestra acting couch, que la actuación se trata de jugar”, explicó.
Detalló que al principio estaba muy preocupado por hacerlo bien y por las cosas técnicas. Sin embargo, ahora quería que Charly se sintiera genuino y para ello se hizo preguntas para darle tal sensibilidad al personaje.
“En esta segunda temporada, me dio más chance de jugar a qué pasaría con Charly a nivel actoral. En esta segunda temporada, Alexis y yo ya teníamos cierto código no hablado y, nada más nos parábamos en set y ya sabíamos qué rollo, sin platicarlo. Obviamente ensayábamos las escenas y todo, pero una vez que el director decía ‘acción’, estábamos ya en ese mood y me fue más fácil estar en ese switch del actor”, compartió.
Reírse de sí mismo
Ojitos de huevo tiene resonancia en algo bastante importante:
“La banda está tan preocupada por una corrección política, en cómo nombrar las cosas, que, de repente, las termina suavizando y se vuelve una condescendencia brutal, porque, de repente, resulta que, como a mí me ofende y me genera un escozor, pues digo ‘invidente’. Pero resulta que todos somos invidentes, porque no tenemos poderes de ver el futuro, ni nada, ni bola de cristal. El término correcto es ‘ciego’, pero a las personas hegemónicamente que están en todo su rollo, te genera un escozor, que usas otros términos.
“La serie viene a poner las cosas como son y hablar de ellas con una honestidad brutal y a decir ‘así es esto, esto se llama así y las cosas, digámoslas como son’. Queremos invitar a la gente no a reírse de la discapacidad, sino a reírse con nosotros de las cosas que nos pasan como personas con discapacidad”, dijo Alexis Arroyo.
Ojitos de Huevo cree que el escenario y el género de la comedia es donde más se ha sentido incluido.