Kchiporros, próxima estación: Teatro Metropólitan
La banda paraguaya viajó en el tren Suburbano para dar un show en un vagón y celebrar su próximo toquín en la capital

¡Suben! ¡Tu ru ru, tu ru ru! El sonido que anuncia el próximo cierre de puertas del tren Suburbano también fue la tercera llamada para un showcase inusual dentro de uno de los vagones de la estación Buenavista del transporte que conecta a la Ciudad de México con el Estado de México: la banda paraguaya Kchiporros daría inicio para tocar sus canciones e invitar a los transeúntes a ser escuchados desde ese punto de partida hasta la última estación, Cuautitlán.
De pie, con micrófonos montados y guitarras en mano, la banda hizo de una de las áreas del vagón su escenario y así sonó su canción Los ojos rojos, en la que la frase “éste es el momento, éste es el lugar” tomó otro significado.
El tren avanzó y con la velocidad también ellos mantuvieron el equilibrio, así como aquellos pasajeros que, a su lado, disfrutaron de su música.
Los nuevos viajantes, miraron de reojo lo que pasaba, pero, ensimismados con su próximo destino, buscaron un asiento y se dejaron llevar por el tiempo en el vagón.
Pero los Kchiporros, formados en 2006 en Asunción, no detuvo su marcha y se adaptó a los delicados enfrenones del tren, así como a sus nuevos paisajes de Buenavista a Fortuna y de ahí hasta Tlalnepantla y San Rafael, tramos en los que interpretaron, y hasta dieron algunos pasos de ska, temas como La Kaguama, Ana Lucía, El gallo rojo y Sistema solar, que llegó puntual a la estación Lechería.
Para Los vinilos de mi padre, la melancolía permeó el terreno de Tultitlán y dejó latiendo la voz con “de nuestra historia nos queda más que hacer una canción”, frase reiterada en la que evocaron no perder la esperanza en tiempos bastante complicados.
“¡Muchas gracias, México!”, dijeron para agradecer el camino y hacer del “lari lari la, lari lari le” una fiesta en Señor Pombero.
Así llegaron hasta Cuautitlán, en medio del sol de mediodía y los cerros entre verdes y medio construidos del Edomex, que a lo lejos dibujaron un gran recinto al que conquistarle los oídos.
Los pasajeros bajaron, en su mayoría, pero lograron quedarse los verdaderos fans, quienes llegaron hasta Kchiporros para solicitar la selfie del recuerdo.
VIAJE SURREALISTA
Roberto Chirola Ruiz Díaz, vocalista de la banda, platicó con Excélsior acerca de esta experiencia y su próximo encuentro con sus seguidores: el 21 de noviembre en el Teatro Metropólitan.
¿Habían antes tocado en un transporte público?
“En un avión, una vez. ¡No! Es mentira. Ésta es la primera vez y fue una experiencia surrealista y única. Fue un show en movimiento, mirando el paisaje de la CDMX hacia el Edomex; conocer el recorrido del tren y conectar con eso, con el momento presente. Tener que cantar, pero también surfear y no caerse, está difícil, pero fue muy, muy bueno”, expresó Chiro, quien estuvo acompañado de Julio Troche y Rodrigo Ojeda en las guitarras y Edgar Aquino en el bajo.
Para Chiro, México tiene una relevancia sustancial en su trayectoria, pues han venido desde 2009.
“Sentimos que somos un poco menos turistas cada vez, no sentimos parte de esta tierra que nos ha dado tanto. Somos un poco de embajadores de Paraguay en México y de México en Paraguay. .
“Yo aprecio mucho a su gente, cultura, idiosincrasia y también como son un pueblo tan resistente a todo lo que han atravesado a través de los años, pues mantienen la alegría, el entusiasmo y la esperanza. Ése es el mensaje principal de México para el resto de Latinoamérica: a pesar de todo lo que pueda pasar, siempre hay vida y esperanza”, enfatizó.
Kchiporros, quien tiene álbumes como Guaraní Cool (2007), Kchiporros (2008) y Kchiporros 3D (2010), Sr. Pombero (2012), Siente el movimiento (2014), El equilibrio (2018), Parte de crecer (2020) y Hasta arriba (2021) actualmente trabaja en su siguiente material con Toy Selectah.
“Es un artista que admiramos muchísimo, que nos está dando no sólo una visión musical, sino lo antropológico de la misma. Estamos desarrollando un álbum que es muy importante para nuestra carrera”, adelantó.
La banda que combina ska, cumbia y pop destacó que lo que defienden es hacer canciones y tocarlas en grupo, sin prejuicios y hablaron de los corridos bélicos.
“Me parece muy particular la exposición de fenómenos como Peso (Pluma) y demás. A veces las letras son un poco particulares, pero nosotros venimos escuchando corridos de Los Tigres del Norte, así que conocemos un poco la escuela y de donde viene. Hay que ponerle un poco de contexto”, dijo Chiro y agregó que se sienten consecuencia de Los Auténticos Decadentes, Café Tacvba y Los Fabulosos Cádillacs.
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