Hallyu: Tsunami de éxito

El término que se refiere a todo lo relacionado con el auge de la cultura coreana, que se ha convertido en todo un fenómeno principalmente gracias al K-pop y sus K-dramas.

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Agrupación Blackpink

Sabemos que, sobre todo en la última década, el K-pop es de lo que todo el mundo está hablando, pero ¿sabías que pertenece a todo un fenómeno mucho más grande que arrancó en Corea del Sur en los 90?

Se le conoce como Hallyu (ola coreana), término que se utiliza para referirse a todo este auge cultural coreano que ha despuntado en Asia y, ahora, en otras partes del mundo.

Este movimiento nació en la década de los 90, después de que Corea estableciera relaciones diplomáticas con China en 1992 y con ello lograra llevar sus series de televisión y música pop hasta sus comunidades, volviéndose altamente popular.

El término fue acuñado en China a finales de los 90, esto fue por el impacto que estaban teniendo los grupos (musicales) que estaban promocionando en Corea, pero de hecho el Hallyu no empezó con el K-pop, sino con los K-dramas, estas series que crearon impacto por el tipo de historias que ofrecían un retrato de la sociedad coreana con paisajes que sólo se veían en este tipo de series.

Esto, lo que provocó, fue que la gente, sobre todo de Asia, empezara a hacer ‘turismo Hallyu’ para visitar los sets y los escenarios donde se filmaban, de ahí el impacto siguió con el cine de autor y después el K-pop que se expandió primero por Asia”, explicó América Tessan, directora de comunicación del Centro Cultural Coreano en México.

La invasión comenzó con telenovelas como What Is Love?, melodrama de 1991 que rápidamente se ganó el corazón de su audiencia con un índice de 59.6 espectadores, o la serie dramática Winter Sonata que en 2003 atrajo a múltiples turistas a visitar Corea sólo para conocer algunos de los sitios donde tuvo lugar esta historia protagonizada por Bae Yong Joon, a quienes los fans apodaron Yon Sama, un pronombre que acuñe respeto, incluso utilizado para referirse a una deidad.

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A partir de ello, Corea empezó a ver la capacidad de crecimiento del fenómeno y cómo, a partir de esto, podía entrar a darse a conocer a nivel mundial y traspasar fronteras”, agregó.

La directora explicó que durante el mundial de 2002 donde Japón y Corea compartieron su sede, el gobierno coreano adquirió los derechos de algunas de estas telenovelas y las cedió gratuitamente a otros países, principalmente a los que participaron en el encuentro, de ahí llegaron a México, donde el canal interesado fue TV Mexiquense, acercando tres de sus títulos a lugares como Campeche, Guadalajara, Hidalgo, Puebla y Michoacán.

Sin embargo, pese a que aseguró que las producciones fueron un éxito rotundo, sobre todo en las mujeres adultas, fueron las niñas quienes comenzaron a mostrar interés en sus protagonistas y artistas.

Las niñas, quienes empezaron a hacer sus clubes de fans por ahí de 2005 y fueron a tocar las puertas del Centro Cultural Coreano para decir: ‘¿Cómo podemos hacerle porque queremos que venga el actor de moda o el cantante?’ Y terminaron hasta manifestándose incluso afuera del hotel del en ese entonces presidente de Corea, durante su visita en el centenario de la migración coreana”, compartió entre risas.

La fama de Hallyu se extendió así a nivel cultural, influenciando a sus seguidores incluso en otros ámbitos como la gastronomía, la literatura y el idioma, haciendo que quisieran estar cada vez más inmersos en todo lo que tuviera que ver con ella y atrayendo año con año a nuevos aliados.

Fue en ese ínter que se dio también la apertura de los centros culturales coreanos a nivel mundial, el primero en América Latina fue en Argentina, pero acá la gente también comenzaba a acercarse y decirnos: ‘Oye, yo quiero aprender coreano porque quiero saber y entender lo que dicen los dramas o las canciones’ porque como tal el género ya había sido muy bien aceptado.

Decían que los paisajes, los pasos de baile, los ritmos y sobre todo el vestuario y toda la caracterización que tenían ellos, eso les llamaba mucho la atención, entonces ya nada más faltaba saber qué decían, entonces nosotros avisamos al gobierno que necesitábamos abrir un centro y en 2012 lo hicimos”, relató.

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Sin duda, uno de los mayores responsables de que esta ola se haya convertido en tsunami fue el K-pop, pues a través de su música y sus propuestas, que elevaron su boom gracias a las redes sociales, obteniendo su propia categoría en YouTube, han atraído a fanáticos de todas partes del mundo de lleno a su mundo, haciéndolo crecer exponencialmente.

Prueba de ello es que la gran mayoría de las organizaciones relacionadas con esta ola son clubs de fans de K-Pop, aunque también hay otras que han sido atraídas por las series y filmes coreanos, su comida y por supuesto sus tradiciones y turismo.

En diciembre de 2017, un total de 73.12 millones de personas de 92 países se unieron a estas organizaciones desde Asia, Oceanía, América, Europa, África y Medio Oriente.

Los organizadores desconfiaban en qué tanto pueden consumir (los extranjeros) a los grupos coreanos porque decían que no hablamos el mismo idioma y el gasto de operación es muy grande, imagínate traer una compañía de Corea sólo a México, porque incluso entre Latinoamérica las distancias son grandes.

Pero fue en 2012 que se tuvo el primer concierto aquí con un solista de uno de los grupos más famosos de la primera ola del K-pop y de ahí hasta 2019 hemos tenido conciertos de esto ininterrumpidamente”, destacó Tessan.

El impacto se ha extendido en México hasta ser sede de un concepto de festival llamado Music Bank, una especie de Corona Capital sólo de K-pop con el que incluso llegaron a traer a bandas como BTS y Super Junior, antes de convertirse en los monstruos del género.

Además, también existe la K-Con, una convención de K-pop, donde durante tres días se ofrecen paneles con influencers y artistas, degustaciones, experiencias de cultura coreanas y conciertos para rematar, proyectos que habían pausado ante la pandemia, pero que se retomarán.

En los últimos años el oleaje de Hallyu ha llegado hasta el mundo de la moda y entendemos perfectamente por qué, pues cada show o video musical de estas figuras del K-pop han sido una enorme plataforma para que cada grupo marque su propia tendencia y estilo, convirtiéndolos automáticamente también en influencers de la moda y así lo han entendido diversas marcas y casas de la alta costura, quienes han integrado a miembros del K-pop en sus campañas y desfiles.

Jimin, el cantante y bailarín, integrante de la banda BTS, es el rostro de Dior, mientras que SUGA, miembro de la misma agrupación, colaboró junto a Valentino. Las chicas de Blackpink también ya han sido seleccionadas por diversas marcas, Rosé es embajadora de Tiffany & Co y Saint Laurent, Lisa es la cara de Bulgari y Céline, y Jennie una de las aliadas de la casa Chanel.

El frenesí también se ha visto en pasarelas y un ejemplo de esto fue la edición 2023 de la Semana de la Moda en Milán, donde Hanni, vocalista del grupo New Jeans, desfiló para Gucci.

Así, el fenómeno suma a la lista un gremio más y ante ellos Seúl se posiciona como una zona estratégica para impulsar la moda y el entretenimiento.

Como ya mencionábamos, otro de los gremios poderosos de este fenómeno es el cine y la televisión, que también ha ido tomando terreno con grandes producciones en T.V. y la pantalla grande, así se ha comprobado con títulos como Parásitos, el filme de 2019 de Bong Joon-Ho que fue multipremiado desde su lanzamiento, arrasando en la entrega 2020 de los Oscar llevándose Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion Original y Mejor Filme Internacional.

Por el lado de la televisión otro ejemplo fue El juego del calamar, la serie creada por Hwang Dong-hyuk y lanzada en 2021 por Netflix, rompió récord rápidamente posicionándose como el mayor lanzamiento de una serie en la historia de la plataforma, consiguiendo 111 millones de vistas en 17 días y tras esto el listado de las propuestas provenientes de corea del sur que se han convertido en las favoritas del público es largo.

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Gangnam style: el éxito global de las millones de reproducciones

Un éxito rotundo fue el tema Gangnam Style, del cantante sudcoreano Psy, quien el año pasado dijo disfrutar del mejor momento de su vida, orgulloso de su “mayor trofeo”, pero libre de la presión de repetir un éxito tan sonado.

El video fue publicado en YouTube el 15 de julio de 2012 y se convirtió en un éxito avasallador con su baile como si montara a caballo provocando miles de imitaciones y parodias. Fue el primer clip musical de YouTube en alcanzar los mil millones de visualizaciones (dic. 2012) y le permitió a Psy conseguir algo que al K-pop siempre se le había resistido: el reconocimiento global. En mayo de 2014 fue el primer video en YT en lograr los dos mil millones de views.

Pero Gangnam Style fue una espada de doble filo: la fama trajo la presión para sacar otro megaéxito. Psy lo describió como uno de los momentos más difíciles de su vida.

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