El caso Mataviejtas: Con el foco en lo invisible
El documental de María José Cuevas puso el foco en las víctimas, tanto en testimonios de los familiares como en aquellas en prisión a pesar de la detención de Juana Barraza

El documental La dama del silencio: El caso Mataviejitas, dirigido por María José Cuevas y que hoy se estrena a través de Netflix, puso el foco de la investigación en lo invisible del caso, más que en la asesina serial Juana Barraza Samperio, condenada a 759 años de prisión por los homicidios de 16 mujeres y 12 robos, cometidos en la Ciudad de México desde la década de 1990 hasta 2006 cuando fue arrestada. A ella, incluso, decidieron no entrevistarla y sólo retomar los videos publicados en y tras su detención y sus declaraciones de entonces.
Es así que este documental puso atención a los testimonios de los familiares de las víctimas y sus historias, a la cobertura mediática del caso y a un proceso de justicia empañado con presuntos culpables, tales como Araceli Vázquez, quien lleva 19 años en prisión, aunque más tarde fuera arrestada la hoy conocida Mataviejitas.
La directora del documental María José Cuevas y la productora ejecutiva Laura Woldenberg dieron detalles de esta producción que les llevó 18 meses.
Juana Barraza no es la protagonista de este documental, es el pretexto para contar la historia y entender cómo fue el caso, que es nuestra columna vertebral. Así que desde muy temprano decidimos no entrevistarla, justo para realmente enfocarnos en todo lo invisible de un caso tan visible. Juana es lo visible en este caso, pero encontramos el interés en todo lo invisible que es lo que nos movió. Fueron 49 víctimas y cada una de ellas tenía su propia historia.
Nos importaba mucho darle voz a Araceli Vázquez, pues a Mario Tablas, el otro supuesto mataviejitas a quien también encarcelaron, murió en prisión. La procuraduría buscaba a un asesino serial y empezó la presión mediática. Tan fue así que fueron (los medios) quienes le dieron el apodo de la Mataviejitas. La reflexión es que detrás de ello, que se vuelve parte de nuestro imaginario colectivo, hay un gran dolor y no lo vemos. Consumimos esa información sin pensar qué es lo que hay detrás.
Cada vez que nos metíamos más en la investigación, Juana Barraza quedaba más y más lejos. Claramente para mí, Juana, de acuerdo a cómo contamos la película, es esta sombra que están buscando y que veremos quién es en el momento en que la atrapan, como todo México lo vio en su momento, en tiempo real. Pero el documental no se trata de Juana”, afirmó la directora María José Cuevas en un encuentro con medios de comunicación.
La productora ejecutiva Laura Woldenberg habló del papel de la prensa ante el caso, al tratarse de una asesina en serie, sobre la que la policía mexicana investigó durante muchos años. Reiteró que el foco del documental es hacia las víctimas.
Cuando pensamos hacer esta historia, nos preguntamos mucho María José y yo si valía la pena contar algo que fue tan mediático, sí había algo más qué aportar. Nos interesa contar historias que tengan una aportación social o cultural y, en ese sentido, al momento de empezar a leer sobre el caso, uno de los libros fue el de Susana Vargas (The Little Old Lady Killer). Tuvimos acceso, por primera vez, a todas las carpetas de investigación del caso y, por supuesto, a toda la cobertura de medios.
Ahí nos dimos cuenta que el caso realmente era una excusa para hablar del sistema de justicia en México y que lo que se conocía era muy poco, porque todo el foco se había puesto en Juana Barraza y que había muchas otras cosas que valía la pena explorar, como la falta de presunción de inocencia que hubo con ciertas víctimas que fueron arrestadas como falsos culpables. Al día de hoy, hay incluso una persona que está en la cárcel con pruebas muy débiles. Ahí fue donde intentamos poner el foco, en las víctimas, y no tanto en la asesina serial”, expresó Woldenberg.
Ahondó en la situación de Araceli Vázquez, quien fue expuesta ante los medios de comunicación como presunta culpable, sin respetar sus derechos ni contar con un defensor.
Todos los derechos humanos se violaron. Cuando te arrestan, tienes presunción de inocencia y se te tiene que hacer un juicio. Sin embargo, (ella) entró ante los medios sin ningún tipo de defensa. Ésas son las reflexiones que este documental intenta aportar como cuál es el rol de los medios al contar estas historias y construir un icono pop, sin voltear a ver los daños que esto pueda llegar a generar”, destacó.
Es por ello que una de las aristas que destaca esta producción es, precisamente, el caso de Araceli Vázquez, detenida en 2004, a quien intentaron culpar por los delitos de la Mataviejitas y quien actualmente está en el penal femenil de Santa Marta Acatitla.
Araceli siempre ha estado confesa de robo, así que está pagando dos penas, robo y homicidio. En algún momento, sí la presentan como la Mataviejitas y por varios cargos de homicidio y está pagando uno. Obviamente nos interesa mucho que esto genere ruido, polémica e indignación de cómo actúan las autoridades, porque además es un constante. ¿Cuántas Aracelis no hay en prisión?
Sí sería bueno que se revisara el caso de Araceli, pues, como dijo Renato Sales (entonces subprocurador de Averiguaciones Previas Centrales del Distrito Federal), hay errores y los errores hay que revisarlos. Fue parte de nuestro motor al hacer este documental y tener acceso al expediente de Araceli, a todos los documentos. Era un foco importante del que había que hablar. O sea, justamente, la presunta Mataviejitas, para nosotros, fue llevado a ser más protagonista que la misma Juana Barraza”, enfatizó María José Cuevas, también directora del documental Bellas de noche (2016).
HALLAZGOS Y REACCIONES
Laura Woldenberg reveló que uno de los descubrimientos en la investigación es la historia falsa que Juana Barraza se creó de sí misma, pues hizo a un personaje, una luchadora profesional bajo el seudónimo de La dama del silencio, que al parecer nunca luchó, a pesar de tener su traje, su póster, un llavero con su nombre y fotos con otros luchadores.
Fue de los hallazgos que tuvimos. Nunca imaginamos que no había sido luchadora. Me acuerdo cuando María José me habló y me dijo: ‘estoy saliendo de la Arena San Juan y ya hablé con un montón de gente y nunca fue luchadora’. Y entonces, se buscó en medios de lucha a ver si alguien tenía registro. Fue una creación de personaje que le salió perfecta, porque además logró engañar a las autoridades, que es lo que más nos sorprendió. Fue una construcción esto de (la luchadora) La dama del silencio. Eso sí fue una sorpresa”, detalló.
El documental, aunque está inserto en las producciones de true crimen, tiene un humor involuntario de los personajes, al mostrar cómo opera la justicia mexicana.
“Hablaron las autoridades de manera muy transparente, con personajes que hicieron una buena labor y una no tan buena. Hay momentos muy trágicos y dolorosos, pero luego hay otros de humor involuntario. El espectador vive diferentes emociones en el documental y uno de los retos fue poder equilibrar eso, para que fuera respetuoso hacia las víctimas”, concluyó Woldenberg.
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