Boston Manor: la luz al final del túnel
Mike CunNiff, guitarrista del grupo inglés, habló con Excélsior de su nuevo disco Sundiver, su evolución y su próximo debut en Ciudad de México

Ser nostálgico dejó de ser una fase, al menos para un par de generaciones.
Lo cool es que esa añoranza por los viejos días, bien retratada por el descomunal crecimiento de festivales como When We Were Young, el renacer del Vans Warped Tour o el nacimiento de nuevos eventos dedicados a los subgéneros del punk y el metal, no impide que bandas como Boston Manor se permita la constante reinvención.
El grupo comenzó en Blackpool, UK, (la tierra sombría en la que The Cure nació), en 2013 y un año después lanzó el EP Driftwood, en el que dejó bastante marcada su influencia pop punker y post hardcore. Después editó uno de los mejores discos de la última década, Be Nothing (2016), con una rola destinada a convertirse en un must de la escena: Laika.
Pero Boston Manor no se conformó con un nicho y cimentó un legado que trasciende un par de géneros, hecho que Mike Cunniff, guitarrista de la banda, destacó en la entrevista que dio para Excélsior de cara al show que darán el próximo 5 de septiembre en La Piedad Music Live de la Ciudad de México.
Ha sido mucho sobre ser fieles a quienes somos y hacer lo que queremos hacer”, dijo vía Zoom, “veo a muchas personas que eran sólo unos chicos cuando empezaron a ir a nuestros primeros shows, ahora se han convertido en profesores, tienen trabajos y continúan yendo a vernos”, agregó.
A menudo, su música está arraigada en el caos social y personal, quizá por lo mismo de haber nacido en un par de corrientes tan emocionales y tocar el estado psicológico en varias rolas, como Broken Glass, la experiencia de una persona cercana a Henry Cox, el vocalista.
Así que Sundiver, su más reciente álbum, no es la excepción al centrarse en Blackpool para poder hablar de varios problemas socioeconómicos. Como que usaron su lugar de origen como un microcosmos que, al mismo tiempo, hace eco hacia las realidades de muchas otras comunidades globales.
La ciudad tiene muchos problemas de pobreza, mucha gente sin hogar, abuso y violencia doméstica, adicción a las drogas y embarazos adolescentes. Todo eso lo tocamos en varias canciones que grabamos, pero con un mensaje esperanzador. Es curioso, porque Datura, el disco anterior, exploraba la oscuridad y el caos interior.
Diría que Sundiver, en ese sentido, es la luz al final del túnel. Pero, esperen, aun cuando llegas a la luz existe un camino que necesitas recorrer. El cambio no siempre es fácil, pero estoy convencido de que podemos ser mejores personas”, explicó. Container, Sliding Doors y Fornix han sido de las rolas más reproducidas y tocadas en sus más recientes shows.
“A la gente le gustan las etiquetas”
Datura (2022) y Sundiver (2024) representan un concepto de claroscuros humanos que fue planeado desde el principio y que les permitió ir más allá de sus límites, y gracias a este proyecto conceptual se permitieron erradicar las etiquetas de género que siempre suelen encasillar a las bandas de la escena, siendo un martirio escapar de ellas.
Hablando de proyectos ingleses, Bring me the Horizon es el mejor ejemplo, de empezar en el metalcore y deathcore, pasaron a un sonido alternativo y pop, sin perder su naturaleza, pero fue uno de las transiciones, hasta la fecha, más cuestionadas en el fandom. Boston Manor ha manejado muy bien su diversidad.
A la gente le gustan las etiquetas, si no pueden etiquetar a la banda, no saben qué es y no quieren escucharla. Afortunadamente nosotros siempre nos hemos manejado como unos outsiders. Y eso nos permitió llegar a tener un disco como Welcome to the Neighborhood (2018), o sea, fue como hacer lo que se nos pegara la gana, porque sí amamos a Deftones, pero también encontramos afinidad con Radiohead.
¿Por qué nosotros no podríamos hacer algo combinando todas nuestras pasiones y gustos musicales? Tarde o temprano, la creatividad se vuelve más simple porque actúas completamente por instinto y creas algo para ti mismo, no para alguien más. De hecho he estado pensando mucho en Be Nothing, el primer álbum, entiendo por qué a la gente le gusta, es por su esencia, pero está lejos de la música que nos gusta a todos actualmente”, apuntó Mike.
De hecho, él define el salto de Be Nothing a Welcome to the Neighborhood una de las más claras muestras de fe que le tienen a su proyecto, ya con más confianza replicaron su transición a la depresión de una persona alcohólica que deja de beber y continúa una batalla diaria (en Datura) a encontrar el amor propio sin importar los prejuicios y el qué dirán (en Sundiver).
A propósito, la estética de Boston Manor siempre ha ido de la mano en cada publicación. Los colores son parte central, porque pueden manejar tonos oscuros hasta la claridad de su más reciente trabajo, o el azul celeste, asociado a la tristeza, con el que imprimieron Be Nothing.
Se remonta a la construcción del mundo. Se trata de qué ves cuando escuchas la música. Todos crecimos con CD y vinilos, por lo que para nosotros siempre fue muy importante hacer coincidir lo que escuchas con lo que ves. La conexión que haces con lo visual hace que la música suene mejor. Es por eso que a la gente le gusta volver a los formatos físicos, porque se siente bien en tu mano, puedes leer el booklet. Nosotros mismos hacemos mucho del diseño, y aunque intentamos que otras personas lo hagan, a menudo no se acercan a lo que tenemos en mente. Últimamente, hemos mejorado y hemos empezado a confiar más en las personas, y descubrimos que las mejores personas para pedir ayuda en ese sentido son los fans de la banda que lo entienden”, compartió el guitarrista.
“Jamás estamos solos”
Estar en una banda mainstream, un concepto que repele a muchos, pero que simboliza perfectamente la consolidación de un sueño, porque cruzar el Atlántico no es cualquier cosa. Tener fans del otro lado del charco es símbolo de éxito, lo mismo tener medio millón de oyentes en plataformas de streaming en el mundo y haber tocado en los mejores festivales de rock en el mundo.
Todo eso siempre implica una presión psicológica importante, la obsesión de ser mejores y jamás defraudar al fan, ni a los compañeros y mucho menos a uno mismo, así que le preguntamos a Mike sobre la forma en la que un grupo tan joven como Boston Manor equilibra el costo de la salud emocional por cumplir sus sueños.
Nos encanta viajar, nos encanta conocer gente, nos encanta ver cosas que nunca antes habíamos visto. Ha cambiado nuestros cerebros para siempre. Amamos tanto los shows en vivo porque creemos en las canciones que hemos escrito. Nunca es una tarea subir al escenario, nunca se ha sentido como un trabajo.
Tratamos de ser conscientes porque ahora somos un poco mayores. Intentamos hacer las giras un poco más cortas. Estar lejos de casa es más difícil ahora que dos de los miembros tienen hijos, pero nunca es trabajo. Es estar en una banda con tus mejores amigos. Nunca te sientes solo”, destacó Cunniff.
Por eso ama la etapa en la que están con Sundiver, porque asimilan mucho el amor universal y se permiten expresarse como tal. Antes de ir finiquitando el tema de Sundiver, Mike comentó que Fornix es una canción que define excelentemente el tema del material y toda la era que viven, porque narra que todos somos capaces de amar. Sin excepción.
Finalmente, al hablar sobre lo que los fans mexicanos pueden esperar en su primer concierto en el país, Mike prometió que la banda lo dejará todo en el escenario. “Sólo vamos a dar todo lo que tenemos”, aseguró. El grupo ha trabajado para crear un setlist con el que la gente estará muy feliz. “Queremos conocer a todos, queremos hablar con la gente y queremos dar un enorme agradecimiento por todo el apoyo a lo largo de los años”, concluyó.