Aman, bailan y cantan con Justin
Ante 16 mil 885 personas en el palacio de los deportes, Timberlake regresó a México con su The Forget Tomorrow World Tour

Si ayer hubiera sido el fin del mundo, Justin Timberlake se hubiera encargado de hacer un apocalipsis inolvidable.
El estadunidense tardó 11 años en regresar al país, pero la espera valió la pena, pues regresó con su The Forget Tomorrow World Tour, una gira con la que durante dos horas se encargó de hacer que sus fans se olvidaran del mañana con una noche cargada de sus hits, coreos asombrosas y una producción brutal que dejó extasiados a los asistentes, pues contó con banda en vivo, una plataforma volátil giratoria, tres megapantallas que adornó con hileras de reflectores, lásers y una grúa para su acto final.
No se podía esperar menos de este artista que sigue siendo considerado el Príncipe del pop y quien defiende la corona a base de ingenio, canto, bailes y encanto.
A las 21:30 horas, tras una hora del DJ Andrew Hypes, quien se encargó de calentar los motores tirando himnos de la generación de Timberlake, siendo su éxito con *NSYNC, Bye bye bye, el más aplaudido.
La pantalla dio pie a una proyección en la que tras un viaje en carretera uno llegaba hasta Timberlake primero en la pantalla y de pronto yacía postrado en medio del escenario como una aparición.
Su presencia despertó los estallidos de los asistentes, hombres y mujeres por igual, que enloquecieron este artista que para su noche especial lució un traje que combinó con una playera y tenis blancos y, por supuesto, gafas oscuras.
Pero Timberlake no llegó solo y para asegurarse de ofrecer un espectáculo inolvidable se acompañó también de una banda en vivo con saxofones, trompetas, percusiones, batería y guitarras, además de un grupo de bailarines y coristas.
Pero la estrella del show eran sus mega pantallas, una de ellas un rectángulo que se movía por el centro del escenario creando un efecto tridimensional desde el cual proyectaba visuales de sí mismo y otras imágenes que complementaban los paisajes de su show.
La producción era asombrosa, pero se elevaba gracias al talento de Timberlake, quien mantenía hipnotizados a sus fans con sus energéticas coreografías y pasos de break dance que lo han posicionado como uno de los mejores showmans de la industria.
Lovestoned, Like I Love You y My Love resonaron en este primer set en el que llevó estudiadas y perfectamente pulidas cada una de las coreografías de los videos musicales de estas canciones, lo que fue aplaudido por sus fans; bastaba un movimiento sincronizado de pies y caderas para que el artista tuviera a todos rendidos.
“¡Ciudad de México! ¿Vinieron a pasar una gran noche hoy? Pues vamos”, pronunció el cantante en inglés.
“Déjenme sacarme esto de una vez, mi español es una mierda, pero su inglés es muy bueno, ¿verdad?”, pronuncio en un español atropellado.
“México se ven bien. ¿Se sienten bien? Nosotros somos JT and the Tennessee Kids y estamos muy emocionados de estar aquí no sólo una, sino dos noches, así que bienvenidos a la gira, vamos a cantar, bailar, amar y bailar un poco más, y cantar un poco más y bailar más y amar un poco más, ¿están listos?”, expresó ya en inglés, activando nuevamente los estallidos.
Su show cargado de luces, visuales y su pantalla central mantuvo asombrados a los fans, pero las joyas del primer set fueron para dos de los más grandes himnos de sus inicios Cry Me a River y Señorita; el primero lo interpretó en medio de una lluvia creada en las pantallas y luego un océano con un enérgico oleaje perfecto para describir el sentimiento al escribir ese tema para su ex, Britney Spears. Con el segundo se armó una fiesta en medio de una gasolinera abandonada en medio del desierto.
Justo cuando se pensaba que Timberlake ya no tendría más sorpresas que dar, el cantante sorprendió a su audiencia cuando para su siguiente segmento, a ritmo de Play, se bajó a jugar literalmente con la audiencia, ofreciendo un recorrido por todo el público que puso a sus guaruras en aprietos.
El intérprete se dedicó a saludar mano a mano a sus fans y lanzarles besos hasta llegar al final del lugar, donde montó otro escenario desde el cual, acompañado de algunos bailarines, interpretó Suit & Tie, Flame y Say Something.
La maniobra elevó aún más los ánimos del lugar que retumbaba a su antojo.
¿De quién es la primera vez? Bienvenidos, y sepan que todos me tienen, los amo muchísimo. Soñaba con esto desde que era niño, así que quiero decirles ‘gracias por hacer el sueño de los tenesse boys realidad”, expresó el cantante. “Los amo mucho”, agregó en español.
Para su bloque final, Justin guardó sus temas más felices y emotivos entre What Goes Around... Comes Around, Can’t Stop This Feeling, en la que una vez más se volvió a bajar para pasear cerquita de sus fans.
Con Rock Your Body y SexyBack, el ex *NSYNC sacó a relucir sus mejores pasos y todo su sex appeal con movimientos de cadera y vueltas.
Para su cierre eligió Mirrors; su balada romántica fue coreada por todo el recinto y cerró con Justin arrodillado ante su público con la bandera de México en la espalda.
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