Aespa son de otro planeta
El cuarteto femenino sudcoreano conquistó a sus fans con una gira que incluyó un ticket directo a su mundo cargado de baile y K-pop

Cuando Karina, Giselle, Winter y Ningning, las cuatro integrantes de Aespa, aparecieron en el mundo del K-Pop, fueron presentadas como avatares traídos directamente desde Kwangya, su mundo. Y aunque estas cuatro chicas en realidad son de carne y hueso, lo cierto es que su talento es tal, que hacen pensar a cualquiera que realmente sí son de otro planeta.
Las cantantes arribaron la noche del martes al Palacio de los Deportes de la Ciudad de México para presentar su segunda gira mundial titulada Live Tour Synk: PARALLEL LINE, con la que entre coreografías y una producción brutal, desataron la locura de los 10 mil 500 MYs (fandom) que atiborraron el lugar con una entrega que se tradujo en gritos y bailes.
Con sus lightsticks (varitas luminosas populares del género) meneándose de un lado a otro por los aires, pintando el área del público de lucecitas de colores, los fans anunciaban que estaban listos para la llegada de su ídolas, a quienes aclamaban a gritos.
En punto de las 20:00 horas, luego de que los símbolos de cada una fueran proyectados en las pantallas, como si se tratara de un conjuro, el cuarteto apareció después de eso detrás de una cortina, abriéndose paso entre hielo seco, luces tintineantes y ovaciones de fondo.
Para su primera aparición, las artistas lucieron atuendos blancos armados de faldas de crinolina y tul, brillos y corsés, pero cada una con un modelo distinto de acuerdo con su personalidad.
Y acompañadas de bailarinas con outfits negros, y de fondo la vista de una ciudad de noche, a la que después se sumó una serpiente gigante, dieron inicio al encuentro a ritmo de Black Mamba, sencillo con el que se dieron a conocer en 2020, lo cual por supuesto emocionó a los asistentes, quienes rápidamente siguieron la coreografía.
Drama, Salty & Sweet y Supernova, otro de los grandes hits de la agrupación, resonaron en el primer bloque en el que cada una tenía sus propios momentos para brillar y bastaba con enfocarlas individualmente para que con un simple guiño, un girito de hombro o un movimiento en el piso, la euforia entre los fans se desatara.
Como ya es tradición en los conciertos de K-pop, siempre hay una historia dentro de cada tour que se va contando a lo largo del concierto, en este caso la premisa las llevó a través de un viaje de autodescubrimiento en el que primero se mostraron atrapadas dentro de su propio existencialismo, encerradas cada una por separado en cuartos oscuros y visiblemente conflictuadas por descubrir quienes eran realmente, pero para la mitad del show las cuatro abrían resuelto el enigma abriendo paso a creer en sí mismas, lo que las llevó finalmente a un campo lleno de flores donde caminaban libres y felices.
La trama que se contó a través de miniclips de videos que fueron proyectados entre sets, mantuvo emocionada a la audiencia, que se mostraba atenta a cada idea presentada por sus artistas.
Los bloques incluían también cambios de vestuarios que fueron desde minivestidos en tonos azul, rosa, amarillo y blanco que decoraron con detalles en tonos plateados, hasta salir uniformadas con jeans holgados, playeras blancas y sudaderas gigantes en tono rosa.
“¡Hola, somos Aespa!”, saludaron las chicas al unísono.
“¿Recuerdan que en 2023 vinimos a este mismo venue? Tiene mucho tiempo, ¿verdad? Esperemos que así cómo esa vez, el resto del concierto también lo disfruten al máximo”, expresó Karina.
“¿Ya cenaron todos? Nosotras ya cenamos muy rico. Fuimos por tacos y también comimos quesadillas. Fue una cena muy hermosa”, agregó otra haciendo enloquecer a los asistentes, quienes se sintieron felices de saber que las chicas se habían adentrado a su cultura de la mejor forma: por la comida.
El momento auge llegó cuando cada una hizo suyo el escenario con interpretaciones a modo solista de temas como Dopamine, interpretada por Giselle; UP, con Karina; Bored!, en la voz de Ningning, y Spark, por Winter. En sus solos cada una demostró su potencial tanto en canto como en baile, y destacaron siendo tan encantadoras como seductoras.
Hasta ese momento, las divas habían entregado un espectáculo que iba cautivando de menos a más, pues si bien, habían iniciado con coreografías básicas y errores de playback, fueron poco a poco agarrando vuelo entre canciones y para ese momento ya habían probado que tenían mucho más para dar ofreciendo números cargados de energía, coqueteo y mucho baile coordinado a ritmo de Spicy, Pink Hoodie, Hold On Tight y We Go, y aunque Giselle había puesto al público un tanto nervioso, luego de que se hiciera visiblemente notorio que la estaba pasando mal, pues de pronto comenzó a seguir las coreografías a ritmos más lentos y a dejar de sonreír, entre una canción a otra compartió que le estaba afectando la altura, pero el show debía continuar.
Ante su anuncio, el resto de sus compañeras se mostraron comprensivas y la apoyaron durante los siguientes números, abrazándola cada que podían y echándole porras. La escena conmovió al público.
Afortunadamente, tras una última pausa para cerrar la historia, Giselle regresó al escenario ya con un semblante más mejorado y con la energía a tope.
Justo a tiempo, pues el segmento final que dio cierre a su espectáculo fue el más enérgico de todos.
Tras un oscuro, las cuatro aparecieron ahora vestidas todas de negro con outfits armados con cortos de cuero y crops con aperturas y detalles de cadenas, además de botas largas.
Además de un look más adulto, sus coreos incluyeron pasos más sensuales con sillas y fuego a sus alrededores, y acompañadas también de un grupo de bailarines, las divas ofrecieron sus números más hot entonando temas como Whiplash Set the Tone, Next Level y Armageddon, con los que hicieron que todas las miradas se centraran en ellas.
Antes de cerrar su noche de más de dos horas de duración, que incluyó otros éxitos como ænergy, Just Another Girl y Life’s Too Short, también hubo un momento titulado Dance Challenge Time, en el que los fans fueron retados por las chicas para presumir sus coreos en vivo. El reto consistía en seguir la coreo de la canción que salía en la pantalla, eso sí acompañados por las chicas en video.
Para sorpresa de algunos, no hubo fan que no se supiera los pasos a la perfección, es más algunos bailando como todos unos profesionales disfrutando sus dos minutos de fama.
Los movimientos y entrega fueron tales, que probaron que las chicas no eran las únicas con brillo de otros planetas.
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