Dolores O’Riordan, espíritu contestatario

La cantante estaba en Londres para hacer una nueva versión de Zombie, tema que catapultó a la fama a The Cranberries

CIUDAD DE MÉXICO.

Londres fue la última ciudad que la penetrante mirada de Dolores O’Riordan recorrió y, posiblemente, donde se escuchó su poderosa voz por última vez. En la capital británica la vocalista de The Cranberries haría una se­sión de grabación a lado de la banda Bad Wolves, con la que haría una nueva versión del éxito mundial Zombie.

En 1994 el tema se con­virtió en el primer sencillo de No Need to Argue, la se­gunda producción de The Cranberries y fue con él que la banda irlandesa lidera por O’Riordan, quien murió el lunes 15 en el Hotel Hilton de Park Lane, en Londres, a los 46 años, alcanzó la no­toriedad necesaria para, a través de la música, llevar el problema de violencia que vivía Irlanda a manos del grupo terrorista ERI (Ejér­cito Republicano Irlandés). Zombie fue la respuesta a la muerte de dos niños, Jo­nathan Ball, de 3 años, y Tim Parry, de 12, víctimas de una bomba colocada por IRE en Chesire, Warrignton, Irlan­da, en 1993.

“Esta canción es nues­tro grito contra la inhuma­nidad del hombre contra el hombre, de la inhumanidad del hombre contra el niño”, señaló O’Riordan cuando Zombie alcanzó el número uno en las listas de popula­ridad en distintos territorios; 24 años después de su lan­zamiento y con el repentino fallecimiento de la cantante, Colin Parry, padre de Tim, habló para el programa de radio Good Morning Ulster, de la BBC, donde rindió ho­menaje a la cantautora.

“Apenas ayer descubrí que su banda, o ella, ha­bían compuesto la canción en memoria de lo sucedido en Warrington. Era comple­tamente inconsciente de lo que se trataba. Ayer, mi es­posa vino a casa desde el cuartel de policía donde trabaja y me dio la noticia, así que puse la canción y el video en mi computadora y vi a la banda tocar, vi a Do­lores y escuché la letra.

“Las palabras son sim­plemente majestuosas y, al mismo tiempo, muy reales. Lo que sucedió en Warring­ton, al igual que los sucesos que se han vivido en Irlan­da y Gran Bretaña, afectan a familias de una forma real y mucha gente se ha vuelto inmune al dolor y sufrimiento que muchos experi­mentaron duran­te esa campaña armada. Leer lo escrito por una banda irlandesa de esa forma tan convincente es algo muy podero­so”, señaló Parry en la entrevista, y quien después se unió con un men­saje a los miles de tuits que lamen­taban la muerte de Dolores, quien escribió Zombie a los 22 años de edad.

El productor Dan Waite, amigo personal de la intér­prete dijo que ella le dejó un mensaje poco después de la medianoche del do­mingo pasado y que sonaba como si estuviera “llena de vida”, al tiempo que confe­saba “cuánto le gustaba la versión de Zombie, de Bad Wolves”, de acuerdo con varias agencias.

Originaria del condado de Limerick, en Irlanda, Do­lores O’Riordan creció con la influencia de la música celta y rodeada por su gran familia integrada por sus padres y seis hermanos; ella era la menor. La infancia es ese periodo en el que las ex­periencias marcan la vida y Dolores no fue la excepción.

En 2014 la cantante tuvo una larga y profunda charla con Barry Egan, periodis­ta del diario Belfast Tele­graph, en la que compartió la forma en la que el abuso sexual que vivió de niña la mar­có, la depresión, los pensamientos suicidas y los pro­blemas que tuvo por, aparente­mente, mal com­portamiento en un avión.

“Durante cua­tro años, cuando era una niña fui abusada sexual­mente. Era sólo una niña”, dijo a Egan, donde tam­bién señaló que había mantenido el abuso en secreto porque se culpaba a ella misma.

“Es lo que pasa, crees que es tu culpa. Enterré lo que pasó, eso es lo que ha­ces al principio, lo entierras porque estás avergonzada. Piensas: ‘Oh Dios, cuán ho­rrible y asquerosa soy’, tie­nes un odio hacia ti misma que es terrible. Cuando me hice famosa a los 18 años y mi carrera despegó fue aún más duro, desarrollé ano­rexia”, narró O’Riordan al periodista.

Después de que los pensamientos suicidas se hicieran presentes con una sobredosis, las crisis nerviosas y el abuso de al­cohol fueran parte de su vida, logró sobreponeral llegar los tres hijos que tuvo con Don Burton, de quien se separó en 2014 tras 20 años de matrimonio.

PREDICE SU FUTURO

Para muchas personas la idea de una vida longeva es algo normal, pero para Do­lores no. Consiente de sus problemas de salud —como el que tuvo en la espalda y la obligó a cancelar la gira mundial de The Cranberries en 2017—, la cantante seña­ló durante una entrevista en 2014 con el periodista Bryan Egan, en Irlanda, que no vi­viría mucho y que quizá no llegaría a los 50 años.

Egan relató en su tex­to para el diario irlandés Sunday Independent, que O’Riordan le decía que en ocasiones “tenía que de­cirme a mí misma que me detuviera un poco y no me sintiera culpable, porque no voy a vivir tanto tiempo. Tengo 43, si veo los 50 voy a ser feliz”.

El lunes pasado la po­licía de Londres confir­mó la muerte de Dolores O’Riordan en el interior del Hotel Hilton de Park Lane y aunque el departamento policiaco ha declarado que la muerte de la cantante no se está manejando como sospechosa, si se ha pedi­do una autopsia, la cual de­pendiendo los estudios que se soliciten -especialmente toxicológicos- podría tardar en arrojar resultados alre­dedor de 30 a 45 días.

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hch

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