Ignacio López Tarso, no baja la guardia

El actor estrenará la obra El padre, el 18 de agosto en el Teatro San Jerónimo Independencia

CIUDAD DE MÉXICO.

Ignacio López Tarso continuará su labor en los escenarios hasta que cumpla 120 años... o más. Faltan 28 para que llegue a esa edad, pero su afirmación descarta cualquier posibilidad de retirarse de la actuación, de bajar el telón. La muerte no está entre sus inquietudes y mucho menos morirse en el escenario, trillada frase de muchos actores que no piensan en la despedida.

“¿Morirse en el escenario? No, qué tontería. Morirse en el escenario debe ser terrible. ¿Morirte? Pues te tienes que morir, pero no sabes ni cómo ni dónde, ni cuándo, ni a qué hora, ni por qué, pero te vas a morir. No te puedes morir a la hora que tú quieras, ni en donde tú quieras. Eso va a llegar. ¿Cómo? Todos esperamos que sea de la mejor manera, pero saliendo de aquí puedo chocar con un camión o caerme del segundo piso. Nadie tiene asegurado nada.

“Quiero morirme de la mejor manera posible. No doloroso, no en un accidente, no de una manera inesperada; sino como lo deseamos todos, pero no podemos asegurar nada. No hay que pensar en eso”, afirmó López Tarso sin signos de preocupación y más allá del tumor cancerígeno en el colón, por el que fue sometido a una cirugía de emergencia en mayo de 2016.

“No tengo ninguna molestia. Tengo revisiones de vez en cuando, pero mientras me sienta bien, no hay nada”.

El actor no detiene su marcha, no vive de recuerdos, sino del presente y siempre tiene un proyecto. Recientemente finalizó la temporada de la obra Un Picasso, pero ya está en los ensayos de la siguiente: El padre, que estrenará el 18 de agosto en el Teatro San Jerónimo Independencia, con Érika Buenfil, Lisardo, Sergio Basañez, Adriana Nieto y Lucero Lander.

“El sueldo es necesario. No tengo por qué trabajar gratis. Pero también trabajo por el  placer, el gusto, la tradición, la costumbre. Aprovecho a mi familia y no necesito dejar de trabajar para eso. La aprovecho todos los días.

“Me siento bien y quiero seguir trabajando todo lo que sea posible. Me gustaría llegar no a los 100, a los 120 años. No hay secretos. Simplemente te cuidas, vives bien, comes bien, duermes bien y procuras hacer todo lo mejor posible, nada que te dañe. No beber, no fumar, no excederse. Así, lo más lógico es estar bien de salud, como me sucede a mí”, aseveró en entrevista con Excélsior, el nacido el 15 de enero de 1925.

López Tarso goza de una memoria impecable en contraste con la de su personaje, un hombre que padece alzheimer. Personalmente no tiene temor a esa enfermedad. Para muestra, esta obra, cuyo libreto es de 80 páginas que el actor aprende de memoria, como lo ha hecho en sus anteriores trabajos.

“Son 80 páginas. Claro, no estoy en todo, nos las repartimos. La obra es muy buena, divertida y dramática. Ha tenido mucho éxito en todos lados, la han traducido a 30 idiomas diferentes y ha sido representada en distintas partes del mundo. Sería rarísimo que en México no tuviera éxito.

“Este hombre piensa que quienes no tienen buena memoria son los otros, por eso a veces la obra es graciosa. Él tiene sus ideas que son, más o menos, como las de quienes tienen indicios de esa enfermedad: desconoce, olvida, se tropieza con todo”, relató acerca de la historia.

Pero el López Tarso no desconoce, ni olvida, ni se tropieza. Sus recuerdos son claros. Sus palabras, lúcidas. Sentado en un sillón, que antes fue parte de una escenografía de otra historia, ubicado justo debajo del escenario, el espera paciente el inicio de su ensayo de El padre, que durará tres o quizá cuatro horas. Es de los primeros en llegar y sonríe mientras avanza el reloj, para subirse a escena.

“Todos los buenos actores hacen lo mismo. No hay diferencia entre mi generación y las nuevas. Todos los que quieren hacer una buena carrera estudian, trabajan mucho y se esfuerzan por hacer lo mejor. Hay que buscar la perfección aunque no se consiga. Es difícil, pero hay que pretenderla. Hay buenos, medianos y malos en todos lados y todas las épocas”, comentó.

Su inquietud ahora es El padre, no los proyectos aún no concretados de cine o televisión, sin olvidar el encuentro pendiente en el escenario con un hijo, el también actor Juan Ignacio Aranda.

“Me inquieta el próximo estreno, es mi preocupación actual, llegar bien cada día, el ensayo es muy importante, hay que prepararlo bien y llegar al estreno lo más seguro posible. Hago lo mejor que puedo y debo, porque tengo experiencia suficiente para pretender hacer las cosas cada vez mejor”.

Recuerda a los personajes de sus más de 100 obras de teatro, 50 películas y 36 relatos televisivos, entre telenovelas y series, en sus más de 65 años de trayectoria. Entre ellos a Macario (1960).

“Fue un personaje muy bello, igual que los he hecho anteriormente. La mayor parte de mis personajes, el 90 por ciento, son muy hermosos y queridos. Cada historia habla de diferentes cosas. Cada personaje tiene una razón de ser”.

Y si López Tarso tuviera que elegir, como le sucedió a Macario, entre Dios, el diablo y la muerte. ¿A quién elegiría? El actor responde sin pensar demasiado.  “Si yo fuera Macario, haría lo mismo que el autor pensó que haría Macario. La historia seguiría igual. En mi vida no. Elegiría ser Macario y lo ideal sería seguir la historia. Un cuento bueno, divertido, simpático y terrible al final”, acotó.

El decano del teatro mexicano, como José Solé (1929-2017) y Luis Gimeno (1927-2017), precisó que sus excompañeros no dejaron lugares vacantes. Simplemente se fueron.

“Se muere una gente y vienen otras. Es la ley de la vida. No hay lugares que ocupar. No son lugares especiales. Sólo bien ganados a través del tiempo y con la práctica. A mí me faltan muchas cosas muy buenas por hacer. Mientras haya salud, todo se puede. Estar en el teatro me da mucho gusto y satisfacción. Me encanta estar ahí. No hay necesidad de recesos. ¿Para qué? Hay días de descanso (cuando no hay función), con esos es más que suficiente”, concluyó, agradeció la charla y caminó hacia el escenario para un ensayo más.

PARA VERLO...

El padre

  • De Florian Zeller.
  • Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino.
  • Dirigida por Salvador Garcini.
  • Producida por Daniel Gómez Casanova.
  • Teatro San Jerónimo Independencia. Periférico Sur 3400 Unidad Independencia, col. San Jerónimo Lídice.
  • A partir del 18 de agosto, 2017.
  • Viernes 19:30 y 21:30; sábado 18:30 y 20:30; domingo 17:30 y 19:30 horas.
  • 375 a 600 pesos.

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