Jenna Ortega revela cómo el ‘entrenamiento Disney’ distorsionó sus límites con los fans

Jenna Ortega confiesa cómo el riguroso entrenamiento de Disney Channel afectó sus límites personales con los fanáticos.

Jenna Ortega revela cómo el ‘entrenamiento Disney’ distorsionó sus límites con los fans
Jenna Ortega revela cómo el ‘entrenamiento Disney’ distorsionó sus límites con los fansInstagram @jennaortega / Disney

Detrás del estrellato infantil, opera un engranaje industrial diseñado para moldear la personalidad de niños y adolescentes hasta convertirlos en embajadores corporativos de la marca. Es lo que vivió Jenna Ortega, quien revela cómo el ‘entrenamiento Disney’ distorsionó sus límites con los fans. 

Consagrada como uno de los rostros más magnéticos de la industria gracias a su interpretación protagónica en Merlina y su consolidación en el género de suspenso y terror, la actriz de raíces latinas no suele morderse la lengua al evaluar las etapas formativas de su carrera.

En una entrevista reciente, Ortega habló de las secuelas psicológicas y sociales que le dejó el entrenamiento mediático al que fue sometida durante sus años como estrella juvenil de Disney en la serie Atrapada en el medio.

Jenna Ortega en Atrapada en el medio
Jenna Ortega en Atrapada en el medioDisney Channel

Jenna Ortega habló del ‘entrenamiento Disney’ y los límites con sus fans

Entre los 13 y los 16 años, mientras encabezaba el reparto de Atrapada en el medio dando vida a Harley Diaz, Jenna Ortega asistía con regularidad a sesiones intensivas de entrenamiento para medios de comunicación (media training) en Disney, una práctica habitual orientada a proteger la reputación de la marca.

El objetivo de estas tutorías consistía en instruir a los menores para proyectar simpatía permanente, desenvolverse con fluidez ante las cámaras de prensa y responder de manera neutral ante cualquier provocación.

Sin embargo, en la práctica, ese condicionamiento psicológico temprano terminó por inculcar una doctrina sumamente peligrosa: la obligación de anular los propios instintos de incomodidad o cansancio para mantener contenta a la audiencia a cualquier precio.

La actriz detalló que crecer bajo estas lecciones corporativas terminó por desconfigurar sus defensas naturales durante una etapa crítica del desarrollo humano; distorsionando su capacidad para establecer límites personales saludables frente a los fanáticos, condicionándola a creer que debía complacer a cualquier persona en todo momento.

Jenna Ortega, actriz.
Jenna Ortega, actriz.Future Image

Ortega admitió que este esquema mental la llevó a experimentar situaciones desgastantes en su vida real. En lugar de procesar los acercamientos de extraños desde la prudencia o el autocuidado, su cerebro reaccionaba de forma automática bajo el mandato de complacer, sonreír y conceder cualquier interacción, incluso en momentos en que se sentía exhausta, invadida o vulnerable:

Por ejemplo, si siento que una situación no es del todo segura, o si simplemente no quiero detenerme para tomarme una foto con un hombre adulto al que no conozco [...] Con los niños es otra cosa, por supuesto; algunas interacciones son realmente dulces, pero otras resultan un poco más incómodas, agresivas o desagradables. Es difícil encontrar el equilibrio. Pero hago lo que puedo.

Jenna Ortega, actriz.
Jenna Ortega, actriz.Emmefoto

El ‘entrenamiento Disney’ en sus estrellas infantiles

El ‘entrenamiento Disney’ no solo abarca el trato directo con los seguidores, sino también la domesticación del discurso personal. A las estrellas jóvenes se les enseña a memorizar patrones de conversación asépticos, a esquivar opiniones políticas o sociales y a modular sus emociones para nunca lucir frustradas o distantes en eventos promocionales.

El testimonio de Jenna Ortega se suma a un extenso historial de declaraciones emitidas por figuras que compartieron el mismo molde en su niñez y adolescencia, como Miley Cyrus, Selena Gomez, Demi Lovato, Bella Thorne y Zendaya.

Estas celebridades han abordado en diferentes momentos los costos emocionales de haber sido las abanderadas de una corporación que comercializa la inocencia.