Superpeso presiona rentabilidad de firmas; factor de riesgo en sector turismo
El superpeso se ha consolidado como un factor de riesgo financiero y de competitividad para la industria turística

La fuerte apreciación de la divisa mexicana, fenómeno conocido como el superpeso, se ha consolidado como un factor de riesgo financiero y de competitividad para la industria turística y restaurantera de México.
Luis Manuel Rivera, director de la consultora PowerPeople México y especialista en modelos de negocio en hoteles y restaurantes, explicó que mientras que cada dólar captado equivale a un menor volumen de pesos, los compromisos de nómina, energía, mantenimiento, seguros e impuestos continúan su trayectoria ascendente en moneda nacional. "Si el ingreso convertido a pesos disminuye, mientras la nómina, energía, mantenimiento, seguros, impuestos y buena parte de los costos operativos continuarán creciendo en moneda nacional, el margen comienza a comprimirse", señaló.
Ante la coyuntura, en la que México está perdiendo viajeros por vía aérea, mencionó que el sector no puede limitarse a monitorear la ocupación o la tarifa media diaria (ADR), sino indicadores de gestión integral como el ingreso por habitación disponible, el ingreso total por habitación disponible, la utilidad operativa por habitación disponible, el flujo de conversión y el EBITDA. "Un hotel puede mantener una buena ocupación y, sin embargo, estar perdiendo rentabilidad", precisó.

Gestión cambiaria
Ante la imposibilidad de trasladar de forma automática la pérdida cambiaria al consumidor final por la competencia internacional, el especialista mencionó que la industria turística está absorbiendo parcialmente el efecto y tratando de compensarlo mediante productividad, ingeniería de costos, compras más eficientes y una mejor mezcla de negocio. “El reto está en qué tarifa se necesita aplicar para proteger el margen operativo sin afectar posicionamiento competitivo”.
Asimismo, indicó que en estos casos, las firmas con mayor institucionalización aplican coberturas cambiarias, alineación de ingresos y pasivos en la misma divisa, renegociación con proveedores y control estricto de desperdicios para evitar la especulación financiera.
En el primer semestre México recibió a 24.5 millones de turistas internacionales, 4.6% más que en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, los turistas que llegan por vía aérea tuvieron un descenso de 4.3%. Tan sólo los estadunidenses, del principal mercado emisor de México, mostró una contracción de 11%, es decir, 700 mil turistas menos.

Riesgo competitivo
Luis Manuel Rivera, director de la consultora PowerPeople México mencionó que la combinación de la apreciación del tipo de cambio, la inflación interna y el incremento en los costos de operación reduce el margen de maniobra para las empresas de México frente a destinos del Caribe y Sudamérica, como República Dominicana, Jamaica, Colombia y Costa Rica, afectando principalmente a los segmentos turísticos de ingresos medios y viajes de placer (leisure).
“Las familias, viajeros que compran paquetes, turistas que comparan resorts y segmentos jóvenes reaccionan más rápidamente ante diferencia de precio. Mientras que los mercados de lujo, corporativos y grupos MICE presentan menor elasticidad”.
