Cierre de empresas asfixia al empleo formal, reporta de BBVA
Más de 49 mil empresas en México han cerrado, desde diciembre del 2022, afectando a miles de trabajadores

Desde diciembre de 2022, más de 49 mil empresas han bajado sus cortinas, lo que ha frenado en el dinamismo de la contratación y empujado a miles de trabajadores hacia la informalidad.
De acuerdo con el más reciente Reporte de Empleo de BBVA Research, en marzo, el número de puestos afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró un avance de apenas 0.04% desestacionalizado, la variación más baja para un mes de marzo desde 2010.
Así, en el primer trimestre del año se han creado 207 mil 604 puestos, 8.4% menos que en el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con David Cervantes Arenillas, economista senior para México en BBVA Research y autor del documento, el golpe ha sido especialmente severo para las micro y pequeñas empresas (mipymes).
El reporte contabiliza el cierre de 45 mil 279 microempresas (de uno a cinco empleados) y 3 mil 845 pequeñas empresas (de seis a 50 empleados) en los últimos tres años.
“Lejos de consolidarse un entorno propicio para la apertura de nuevos negocios, persisten condiciones adversas que están limitando la actividad empresarial formal y favoreciendo el desplazamiento hacia la informalidad”.
Entre los factores de presión, apunta a los incrementos sostenidos al salario mínimo que, si bien mejoran el poder adquisitivo, están generando costos laborales difíciles de absorber para las unidades productivas con baja productividad.
“Este efecto sería particularmente relevante en las micro y pequeñas empresas, que cuentan con una menor capacidad de absorción”.
Cervantes Arenillas asegura que la evidencia sugiere que, en un entorno de bajo dinamismo económico, aumentos sostenidos podrían estar contribuyendo a desalentar la formalidad o incluso a propiciar el desplazamiento hacia esquemas informales.
“Hacia adelante, será clave encontrar un balance que permita seguir fortaleciendo los ingresos laborales sin comprometer la viabilidad de las unidades productivas más pequeñas ni la creación de empleo formal”.
Inversión negativa
La debilidad del empleo es el síntoma de una enfermedad mayor: la falta de inversión, advierte el análisis.
La formación bruta de capital fijo se mantiene en terreno negativo, con una caída anual de 2.2 por ciento.
En este contexto, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza promedió 44.2 puntos en el primer trimestre y, a marzo, acumula 13 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, consistente con un entorno de cautela en las decisiones de inversión.
“De no consolidarse un clima de mayor confianza empresarial, difícilmente se podrá reactivar una trayectoria sostenida de crecimiento del empleo formal”.
Hacia adelante, el reporte concluye que la recuperación robusta no llegará por decreto, sino que dependerá de una reactivación clara de la inversión y de fortalecer un entorno que brinde certidumbre a las empresas.