Soy un dinosaurio en esta era: Paul Auster en entrevista para Excélsior
El 3 de diciembre de 2017, en el marco de la FIL de Guadalajara, el autor estadunidense charló con Excélsior acerca del germen de su labor literaria, del poder de lo inesperado y de cómo ha logrado sobrevivir a las nuevas tecnologías

GUADALAJARA.
Usted ha hablado de la forma en la que se convirtió en escritor. El día que, siendo niño, no tenía una pluma para pedir un autógrafo. ¿Se podría decir que ése fue el momento definitivo de su vida?
No, es una broma. La historia, sin embargo, es cierta. Yo tenía ocho años y fui a mi primer juego de Grandes Ligas. Era 1955, y Willie Mays se había convertido en héroe nacional durante la Serie Mundial de 1954, algunos meses antes. Yo vi por televisión la famosa atrapada que hizo y se convirtió en mi beisbolista favorito. Yo estaba en el juego, en el desaparecido parque Polo Grounds, de Nueva York, y, al final del partido, él estaba ahí en la calle, ya cambiado de su uniforme. Fui a pedirle un autógrafo, pero yo no tenía un lápiz, él no tenía lápiz y mis papás tampoco. Y me fui de ahí muy decepcionado.
¿Así que todo eso es cierto?
Es todo cierto. Él me dijo: “Lo siento, niño. No tengo lápiz, no te puedo dar un autógrafo”. Y desde ahí empecé a cargar una pluma o un lápiz en mi bolsillo.
Y usted, eventualmente, medio siglo después, obtuvo ese autógrafo…
¡Así es! Veo que usted conoce el epílogo de la historia, que es una cosa extraordinaria. 52 años después, a Willie Mays le leyeron en voz alta la historia sus vecinos, quienes eran amigos de unos amigos míos, y él casi rompe en llanto. Estaba muy conmovido y firmó una pelota de beisbol y sus amigos se la dieron a mis amigos y ahora yo la tengo...
Pero, de todas formas, ¿piensa que si hubiera tenido una pluma ese día, aun así se hubiera vuelto escritor?
Sí, claro. Puedo recordar mis primeros impulsos para escribir. Era yo muy joven. Tenía nueve años. Así que no fue mucho después de la historia con Willie Mays.
¿Cómo se interesó usted en el poder del azar, de la casualidad para definir la vida de las personas?
Bueno, no creo que eso sea lo único que defina la vida de las personas. Es sólo una cosa que yo remarco, porque sucede con mucha frecuencia. Lo inesperado estalla en nuestras vidas todo el tiempo. Esta es la definición de la palabra accidente, ¿no?
En Nadja, André Breton dice que no existe el destino, sino que nuestra vida está guiada por millones de decisiones individuales, ¿qué piensa de eso?
Creo que está en lo correcto, no por nuestras decisiones necesariamente, sino sobre todo por las decisiones de alguien más.
¿Podría decirse que la casualidad es el eje de su más reciente novela, 4 3 2 1?
Yo diría que lo inesperado. El concepto de lo inesperado es el que mejor captura lo que estoy pensando. El libro trata sobre el desarrollo humano. Hay cuatro versiones de la misma persona. Lo tomo desde su nacimiento hasta su adultez temprana. Los cambios más turbulentos ocurren en los primeros 20 años de la vida de cualquier persona.
Usted ha contado que sigue pasando a máquina sus manuscritos. ¿Por qué esa resistencia a la tecnología?
De hecho, escribo a mano, en cuadernos, y luego transcribo los textos en mi vieja máquina de escribir mecánica. Tengo a alguien que, después, toma lo escrito y lo pasa a la computadora. Así que cuando lo entrego a la editorial es la versión digital, que es lo que ellos quieren. Acerca de la nueva era digital tengo sentimientos encontrados. No tengo computadora, tampoco teléfono celular, soy como un dinosaurio en todo esto y me las ingenio para sobrevivir. Si la gente necesita estar en contacto conmigo buscamos cómo lograrlo. Y veo a todos los que conozco, mi esposa incluida, abrumados por los correos electrónicos y se quejan de los correos sin contestar.