Retratar la furia en casa; Evelio Rosero presenta su nueva novela
El autor entrega una novela que recrea cómo los males sociales nacen en el hogar de una sociedad que privilegia la fiesta

CIUDAD DE MÉXICO. La fiesta a pesar de la catástrofe, de la tragedia. Unos 70 personajes pueblan, desbordan y dan vida a Casa de furia (Alfaguara), la nueva novela del colombiano Evelio Rosero (1958), que recrea la Bogotá de 1970 a partir de una familia cuyos miembros encarnan las virtudes y los vicios de una sociedad que, en lo fundamental, no ha cambiado en medio siglo.
La fiesta y sus invitados es una de las originalidades de esta obra”, explica el narrador en entrevista con Excélsior. “A una fiesta llegan invitados de todas partes: los músicos, el sacerdote, los tíos, los sobrinos, los asesinos, los magos, los profesores, los políticos, los amigos y los amigos de los amigos”.
Pero en Casa de furia, la novela número 14 del escritor y periodista, hay un invitado especial. “El último que llega es el país y esa violencia terrible que se mete a la vida del magistrado, el jefe de familia, que es finalmente secuestrado por venganzas personales y políticas”, afirma.
A todas mis novelas las unifica la realidad de Colombia: la violencia, las diferencias partidistas, el arribismo, la intolerancia”, agrega.
Dice que desde Mateo solo (1984), con la que comenzó su trilogía Primera vez, integrada además por Juliana los mira (1986) y El incendiado (1988), la esencia de la nación sudamericana ha estado presente en su obra.
No me he propuesto un plan determinado para ahondar en la violencia colombiana; sencillamente, al hablar de mis personajes, al ubicar una ficción, tarde o temprano aparece el país”, añade.
El secuestro, por ejemplo, “esa gran tristeza permanente que nos rodea”, ya está latente en esa trilogía y, después, en Los ejércitos y En el lejero, detalla. “Creo que Casa de furia condensa toda esta búsqueda, toda esta realidad novelística, y es la cima literaria de lo que he venido elaborando”.
Rosero admite que es su propuesta literaria más personal. “El entorno familiar que se mueve en la obra es mío, también la casa grande de varios pisos con un balcón. Las situaciones familiares son detonantes de la ficción. Algunos de mis tíos y parientes aparecen en la novela, por supuesto, transfigurados. Es la primera vez que lo hago”.
El también cuentista y autor de unos 18 libros para niños confiesa que fue un gran reto crear tantos personajes. “Cada uno de ellos tiene su propia envergadura, su propia importancia. Todos consolidan la historia que se desarrolla en 1970. Ésta fue una década muy importante para mi país, para mí y para los personajes”.
Destaca que, en esa época, en Colombia el tráfico era de mariguana, que después fue sustituido por la cocaína. “Era otra cosa. Pero ahí empezó a intensificarse la participación de los traficantes en el poder político; magistrados, senadores, nadie estaba exento. La delincuencia compraba votos, y los políticos debían pagar después con favores. Así surgió una sociedad viciada”.
Rosero señala que todos los males de Colombia se incubaron en el seno familiar, donde prevalecían las mentiras, se solapaban vicios, se mantenían secretos y se privilegiaba la fiesta sobre el compromiso.
cva
*En el siguiente enlace encontrarás las noticias de Última Hora

EL EDITOR RECOMIENDA



