Reflejos de una marca indeleble; obra captura la violencia en su estado más crudo

La puesta en escena ‘Púlsar’ enfrenta al público con la decisión de un hombre que arroja ácido en el rostro de una mujer, con la intención de atentar contra su identidad

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Foto: Cortesía Valeria Trejo/ Fotoarte: Abraham Cruz

¿Qué hay en el alma de un hombre cuando toma la decisión de arrojar ácido en el rostro de una mujer? Esa es una de las preguntas centrales que plantea la obra de teatro Púlsar, que se estrenará el próximo 6 de septiembre en el Foro Shakespeare, la cual captura la violencia en su estado más crudo y actual.

Con esta obra queremos poner nuestra atención en cómo la violencia ha escalado al punto en que ya no sólo se busca dañar al otro, sino dejar una marca indeleble e, incluso, distorsionar la piel y el rostro de la víctima, es decir, atentar contra tu propia identidad”, dice a Excélsior Sandra Burgos, quien encarna uno de los personajes que se verá afectado por el ataque, aunque lo que más conmueve de la dramaturgia es que los hechos se desarrollan en una secundaria.

La obra también intenta comprender qué es lo que hay en el alma de un ser humano para intentar destruir la vida a alguien de esa manera, porque el teatro siempre es eso: investigar qué hay en el alma y revisar cuáles fueron los motivos que los llevaron a esos límites”, afirma.

¿Cómo impacta una trama con estas características en los actores?, se le pregunta a Burgos.

Causa mucha indignación y tristeza. Recuerdo que cuando leíamos la obra, en las primeras veces, no podíamos dejar de llorar, aunque ya la habíamos repasado diez veces, porque uno no entiende por qué suceden estas cosas y, evidentemente, el público recibirá un golpe en la cara, pero es necesario para saber que esto existe y así tratar de hacernos más conscientes”.

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Púlsar cuenta la historia de dos gemelas (Alba y Aurora), quienes cursan la secundaria y conocen a Fátima, una chica que padece gigantismo, aunque  ante los ojos de ellas es una guerrera maorí que desea convertirse en luchadora de artes marciales.

Ella tres son las parias del salón, es decir, nadie les hace caso ni se juntan con la gente cool del grupo”, hasta que en alguna ocasión acuden a una reunión con sus compañeros de clase y, luego de algunos enredos, todo deriva en la violación de Fátima y en la revancha de un joven que le arroja ácido en la cara.

En la trama, Fátima pide apoyo a la escuela, pero enfrenta la condición de callar bajo el argumento de que todo ha sido un juego de niños. “A partir de ahí el personaje sufre angustia y empieza a escribir lo que le ha ocurrido en cuadernos, en los muros del colegio y en cualquier lugar que pueda expresar lo que siente”, hasta que la triada de jovencitas debe madurar de golpe y aceptar los procesos para hacerse escuchar por todos.

¿A qué se debe el nombre de la pieza? “Se llama Púlsar como metáfora del cosmos, porque cuando Fátima arriba al colegio, a sus amigas les parece brillante como una estrella, pero cuando ocurre el ataque, ella se incendia y los demás personajes

traducen el hecho como cuando una estrella está

muriendo o estallando, es decir, se convierte en un cuásar que terminará por llevárselo todo.

La metáfora es bella, pero el hecho de que te platiquen que a una jovencita de secundaria se le está incendiando la ropa y el rostro, y que nadie lo puede parar… es absolutamente desgarrador. Esa es la ambivalencia de esta obra, que tiene una metáfora linda con respecto al universo y, al mismo tiempo, es profundamente desgarradora y podría resumirse así: es la historia de cómo dos gemelas maduraron de madrazo, con la historia de su amiga”, apunta.

Finalmente, Burgos relata el proceso que Fátima deberá vivir para pasar de un púlsar a un cuásar, logrando contagiar de rabia a sus amigas, a sus compañeras, a la escuela, a los padres de familia y a la sociedad, “porque luego del atentado, adentro de ella se crea un agujero negro que puede engullir galaxias… y así, luego de muchas operaciones, alguien la describirá como una sobreviviente transfigurada, porque Fátima ya no tendrá el mismo rostro, pero quizá, por primera vez, sabrá quién es ella y de lo que es capaz”.

Escrita por Gabriela Román Fuentes, la pieza se presentará todos los miércoles, del 6 de septiembre al 25 de octubre en el Foro Shakespeare, ubicado en Zamora 7, colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc, a las 20:30 horas.

 

cva