La invención de Joseph Roth llega a la Feria Internacional del Libro Universitario
Keiron Pim presentó en la FILU 2026 una biografía que revela las luces y sombras del escritor que transformó la incertidumbre de su tiempo en una obra perdurable.

XALAPA, Ver.- Joseph Roth (1894-1939) no sólo escribió novelas: escribió versiones de sí mismo. Mitómano por supervivencia, fabulador por lucidez, convirtió su biografía en un territorio movedizo donde la verdad y la ficción se confundían con la misma naturalidad con la que cambiaba de ciudad, de identidad o de lealtades. “Ich lüge nicht, ich dichte”, decía: “yo no miento, hago literatura”.
Ese fue el punto de partida de la presentación del libro La fuga sin fin. Genio y tragedia de Joseph Roth, de Keiron Pim, en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU 2026). El autor británico estuvo acompañado por Javier García Galiano, escritor y traductor de la UV, quien abrió la mesa con una lectura luminosa sobre el Roth que se inventaba biografías posibles; y por Sara Borealis, quien realizó la traducción simultánea.
García Galiano recordó que Roth
acostumbró con absoluta naturalidad a imaginarse biografías posibles”, desde proclamarse teniente del ejército austrohúngaro hasta insinuar un linaje Habsburgo. Pim retoma ese juego de máscaras y lo convierte en una biografía que también es un mapa emocional: viajó a Brody, Lviv, Viena, París y Ámsterdam para seguir las huellas de un escritor que se empeñó en borrarlas".

Roth, judío de la Galicia oriental, escribió sobre los judíos del Este como si fueran otros. Fue católico, protestante y judío según el día, según la herida. Su funeral lo resume todo: católicos, judíos, monárquicos y comunistas disputándose su memoria, como si cada uno hubiera conocido a un Roth distinto.
Pim no intenta fijarlo, lo sigue. Lo escucha. Lo deja ser ese enigma que caminaba entre cafés, hoteles baratos y cartas desesperadas. .
En el penúltimo día de la FILU 2026, la narrativa de Roth trajo de nuevo la inspiración para los narradores a la intemperie, entendió que la realidad necesita ser observada con una mezcla de compasión y filo que sólo vale cuando ilumina lo que otros prefieren no mirar.
Roth narraba con frases breves, con una claridad que parecía inocente y que desmontaba imperios, fanatismos y certezas. En cada crónica dejó una lección que todavía se persigue, escribir con honestidad y no olvidar que la palabra puede abrir una rendija de sentido.