"La lavandería de almas de Marigold": refugio para corazones rotos
¿Qué pasaría si pudieras lavar tus peores recuerdos como ropa sucia? Descubre el secreto detrás de este misterioso libro que está sanando corazones en México.

Si pudieras, ¿qué herida borrarías de tu corazón? Bajo esta premisa, la escritora Jungeun Yun presentó en México su libro La lavandería de almas de Marigold. Entrañable historia que ve la luz bajo el cobijo del sello editorial Letras de Plata.
Traducido al español por Paola Díez Cidoncha, este texto pertenece a un género literario que en pocos años se ha convertido en éxito mundial: healing fiction, el cual se distingue por un realismo mágico o una ficción sanadora que busca dar refugio al lector agobiado por el estrés y la tristeza.

¿Crees poder ser feliz con solo olvidar?
En La lavandería de almas de Marigold se puede hallar todo lo que se necesita para reparar esa prenda llamada alma. Una máquina de coser por si hay algo que remendar, una plancha para desarrugar las amarguras y un río para tallar los dolorosos recuerdos que se desean olvidar.
Cuando yo era pequeña, en la terraza de la casa donde vivía, solíamos tender la ropa. Al ver las gotas de agua caer, imaginaba que estas se evaporaban y volaban libremente”, comparte Jungeun Yun.
Ahora, imagina que eso mismo ocurre con lo que te hace sufrir.

Luna y sol
La trama se desenvuelve en torno a Jieun, una joven con la capacidad de sanar el alma de quienes sufren, pero que a su vez carga con sus propias heridas: la soledad de haber perdido a sus padres.
Para la autora, esta vulnerabilidad es clave: “Es justamente al atravesar y superar los dolores más profundos donde uno termina descubriendo su verdadera fortaleza”, explica Yun.
La escritora no trata de dar una cura milagrosa, sino de que comprendamos que, al igual que la luna y el sol, la tristeza no puede existir sin la felicidad. Ambas emociones se necesitan la una a la otra.

El pasado no merece ser borrado
Las vidas de los clientes de Jieun son prendas manchadas por el dolor: un pequeño que llora en el encierro mientras su madre trabaja, una mujer rota por el desamor y una joven que esconde su tristeza detrás de una pantalla de vida perfecta. Todas quieren olvidar, pero cuando llega el momento de lavar las manchas es inevitable que surja la pregunta: ¿quiero olvidar todo?
Al respecto, la autora añade: “La tristeza es una emoción hermosa y necesaria; la vida se compone de un 80% de momentos difíciles y un 20% de alegrías. Ese pequeño porcentaje de felicidad es el que nos arropa y nos ayuda a sobrellevar el resto”.
Qué reconfortante sería tomar esas heridas, lavarlas como ropa sucia y tenderlas al sol para empezar de cero. Sin embargo, el pasado no se borra. Al final, ¿quiénes seríamos hoy sin esas cicatrices que nos sostienen?