Mauricio Tenorio analiza cómo han estado unidas la desigualdad y la mentira sobre la raza

El doctor en historia revisa en Elogio de la impureza el mito de la raza en Norteamérica

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“Ya no debemos hablar de raza, el futuro va por ahí. Hay que hablar de redistribución. El problema es la gran desigualdad económica”, Mauricio Tenorio, doctor en Historia. Foto: Matero Reyes

¿Por qué el mestizaje ha dado lugar a historias tan distintas en México, Estados Unidos y Canadá? ¿Por qué existe aún un tabú en torno a la mezcla de razas? ¿Por qué seguimos hablando de raza en pleno siglo XXI? ¿A dónde vamos? ¿Qué podemos hacer para lograr una mejor convivencia?

De estas preguntas parte el ensayo Elogio de la impureza. Promiscuidad e historia en Norteamérica (Siglo XXI), que acaba de publicar Mauricio Tenorio Trillo (1962), doctor en Historia por la Universidad de Stanford, quien analiza cómo han estado unidas la desigualdad y la mentira sobre la raza.

Tras una década de estudiar conceptos como raza, nación y estado, el catedrático de la Universidad de Chicago explica en entrevista que “el mito de la raza aún reina” y que “en el siglo XXI ha renacido un añejo racismo”, que ha hecho que la diversidad y la tolerancia sean un mito también.

Terminamos el siglo XIX y empezamos el XX con un gran problema que parecía la gran solución y el gran descubrimiento de la humanidad: el poder de la raza. Todo mundo hablaba de la raza, los pueblos estaban orgullosos de su raza, la ciencia hablaba de la raza. Pero todo eso acabó en 1945, por razones obvias”, afirma.

El investigador mexicano comenta que “luego vinieron unas décadas en las que el mundo estaba preocupado por la Guerra Fría y se pensó que debían salir del problema de la raza. Hubo constituciones internacionales.

En ese momento se crean dos grandes mitos, dado lo que había sucedido en Alemania y lo que estaba sucediendo en Estados Unidos, que era una especie de Sudáfrica en 1955, un apartheid oficial. El mito del mestizaje como solución al racismo, un mito mexicano; y el de la democracia racial en Brasil”, agrega.

Confiesa que lo que le asombra “no es que tengamos muchos problemas sociales y de desigualdad donde la raza, el color de la piel, importa. Lo que me sorprende es que terminamos el siglo XX y comenzamos en XXI con el mismo problema: la raza”.

El especialista cuestiona con franqueza. “¿A dónde chingados vamos? Porque creo que se han experimentado muchas maneras de luchar contra el racismo, pero nada ha acabado con él. Si tuviera la certeza de que esa lucha antirracista nos llevará al fin del racismo, la emprendería, pero no sólo no lo ha acabado, sino que lo reproduce”.

Dice que el mestizaje, sea lo que sea, fue un hecho innegable. “La melcocha, el cruce, la mezcla, la promiscuidad, es lo que reina en la historia. No es nada para estar orgulloso; pero es lo que es. ¿Qué podemos hacer? Pues revisemos el mestizaje. Históricamente es una tontería. La propuesta es intentar hacer algo nuevo con el mestizaje, no porque sea una buena idea, sino porque no podemos negar su existencia”.

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Tenorio Trillo destaca que, a partir de los años 90 del siglo pasado, el mestizaje es la bestia negra. “Era un mito de igualdad, como la democracia. La idea de que existen negros en EU es un mito, todos son mulatos. Se hizo la regla legal de que una gota de sangre negra te hace negro. ¿Por qué no una gota de sangre blanca, te hace blanco?”.

En México, prosigue, la ideología del mestizaje está agotada. “No el mestizaje como una gran potencia cultural, sino como la ideología que viene desde el Porfiriato. Después de los holocaustos era una gran solución. Pero el mestizaje mexicano como Revolución está en una gran crisis. Quiero demostrar que hay otra manera de hablar de raza, sin negar el racismo mexicano”.

El historiador acepta que es muy difícil una solución. “Si no es norteamericana esta solución no habrá ninguna. El futuro es muy incierto; las migraciones por la devastación climática no se acabarán, ya no son la minoría los mestizos en Estados Unidos.

Pienso que ya no debemos hablar de raza, el futuro va por ahí. Hay que hablar de redistribución. El problema es la gran desigualdad económica. Hay que convencer a los blancos que están en extinción”, concluye.

Tenorio adelanta que en octubre publicará su libro La historia en ruinas, sobre los monumentos.

cva