Mariana Enríquez navega en el trauma de la prosa
La autora argentina profundiza en la oscuridad y en los entuertos de sus personajes

Para la escritora Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) el fantasma, como sustancia literaria, es la representación metafórica del trauma y por esta razón en su literatura puede ser un instrumento del que echa mano para profundizar en la oscuridad y en los entuertos de sus personajes.
El fantasma está en un loop –como en América Latina, donde hay circuitos de los que no podemos salir como en un laberinto– y cuando éste habla, que lo hace poco, en general pide justicia, que es una cuestión muy particular, porque cuenta ese trauma por el que ha pasado”, comentó ayer la ganadora del Premio Herralde 2019, durante una charla en La Increíble Librería de la Ciudad de México.
Enríquez también habló sobre su primera novela, Bajar es lo peor, la cual publicó a los 21 años. “Fue como un minisuceso en Argentina, pero totalmente sensacionalista”, lamentó, porque se le dio demasiado énfasis al concepto de una narradora joven que escribía de drogas y sexo.
La también autora de Las cosas que perdimos en el fuego refirió que las escritoras de principios del siglo XX se vieron en la obligación de escribir sobre temas “importantes”, por lo que muchas de ellas debieron escribir en géneros “menores”, como ocurrió con Amparo Dávila, Clarice Lispector, Mary Shelley o las hermanas Brontë.
También opinó sobre la elección de Javier Milei como presidente de Argentina.
Yo claramente no quería estos resultados. Creo que esta polarización es consecuencia de muchísimos años de una crisis económica a la que no se le ve resolución y también de una generación que no tiene el mismo carácter que teníamos nosotros. Voy a cumplir 50 años y tengo cuatro crisis encima, pero yo no puedo pedirle a una persona de 30 años que tiene dos o tres hijos que no trate, aunque sea desesperadamente, de elegir otra cosa”, concluyó.

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