La arquitectura como proceso de reparación
Creadores mexicanos participan en Opera Aperta, el Pabellón de la Santa Sede en la 19 Bienal de Arquitectura de Venecia, que restaura ante la mirada del público un edificio antiguo, y su entorno social

La antigua Casa di Santa Maria Ausiliatrice de Venecia (Italia), ubicada en el céntrico barrio de Castello, donde una cofradía construyó hacia 1171 una iglesia y un hospital para alojar a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa, recuperará su espíritu como centro de encuentro y convivencia de la comunidad.
Esto a través del proyecto Opera Aperta, que propone el Pabellón de la Santa Sede en la 19 Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, que se llevará a cabo del 10 de mayo al 23 de noviembre próximos, bajo el lema Inteligencia. Natural. Artificial. Colectiva (Intelligens. Natural. Artificial. Collective), que restaurará partes vitales del inmueble ante la mirada del público y recuperará su vínculo social.
Bajo la curaduría de Marina Otero y Giovanna Zabotti, en esta iniciativa participarán el despacho mexicano de arquitectos Tatiana Bilbao Estudio y el español MAIO, entre otros. Y esta es la tercera participación de la Santa Sede en la Bienal de Arquitectura de Venecia, tras los pabellones de 2018 y 2021.
Presentamos una propuesta radical que enfoca a la arquitectura como un proceso de reparación. No sólo de rehabilitación física del espacio; sino que, a través de ésta, se busca hacer un proceso social de reparación que involucre a la comunidad de Castello”, comenta la arquitecta Tatiana Bilbao en entrevista con Excélsior.
Detalla que la idea es, en un complejo arquitectónico cerrado durante varios años, anteponer la recuperación y la escucha al silencio y el abandono.
El complejo originalmente fue concebido como hospital para los peregrinos, para la gente que venía de fuera y llegaba con una enfermedad, y se les ayudaba. De alguna forma, era un tema de curación y restauración. El edificio estará revestido con un velo protector y se irán descubriendo las zonas ya rehabilitadas.
El Vaticano no tiene una sede permanente para su pabellón. Y en esta edición decidió utilizar este lugar y lo usará durante los próximos cuatro años; ya hizo un acuerdo con la municipalidad. Entonces, la idea es empezar a restaurarlo, pero será un trabajo a largo plazo”, detalla.
La proyectista destaca que, además de los restauradores profesionales, están invitados a participar diversas asociaciones, profesores, talleristas y estudiantes; así como la Università Internazionale dell’Arte y el Conservatorio di Musica Benedetto Marcello Venezia.
Es interesante que, a través de un restauro físico del edificio, se tenga la idea de un restauro integral, social. Así que nos dimos a la tarea de entender a la comunidad que está alrededor de ese inmueble. Encontramos que hay una comunidad muy grande que está dedicada al restauro. La asociación Lares reúne a restauradores profesionales, son los más reconocidos de Italia y tienen como base Venecia. Hará un tema demostrativo.
Y la universidad impartirá talleres de restauración los martes y los viernes. Se busca diseminar este conocimiento, que la gente pueda aprender técnicas para reparar la cornisa de su casa”, dice.
La comunidad estudiantil, prosigue, “también requiere de espacios para ensayar música. En el pabellón albergaremos los instrumentos grandes; y, mientras se restaura, los estudiantes pueden practicar. Además, habrá conciertos en varios días clave”, indica.
Bilbao señala que, asimismo, la asociación Serra, que reúne a los productores de comida locales, pondrá una cocina. “Habrá comida para quien trabaje y, a veces, para el público en general, unas 20 personas cada viernes. Así que regresarán los peregrinos. Es una apuesta por la inteligencia social”.
Destaca la restauración del altar del siglo XVIII, que representa a la Virgen María sentada en un trono, con el niño de rodillas, entregando las llaves a San Pedro y un pergamino a San Pablo.
Más de cien organizaciones han sido invitadas a participar. En Venecia hay más de mil asociaciones. Es increíble. Pero están desconectadas. La idea es que se genere un punto de encuentro entre algunas, para que los proyectos se potencien”.
Opera Aperta fue presentado el pasado 8 de abril, con la participación del cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación.
Ahí explicó que “la Bienal de este año no trata sólo de la inteligencia artificial, sino de la inteligencia en sentido amplio: humana, natural, colectiva. Nuestro pabellón reflexiona sobre la inteligencia comunitaria, a menudo descuidada, pero fundamental. Juntos somos más inteligentes: activamos entendimientos y deseos que, solos, no podríamos generar.
Restaurar un edificio que ha estado cerrado durante años significa curar sus heridas; pero también abrirlo a la vida y a las relaciones. Reparar es también cuidar del barrio, de las asociaciones locales, de los vínculos entre las personas, entre lo local y lo internacional. El inmueble hoy revive como símbolo de acogida”, señaló.
Excélsior solicitó entrevista con Tolentino, pero su secretario, Cristiano Grisogoni, comentó a través de Tatiana Bilbao que “en estos momentos, todos los cargos en el Vaticano han expirado, hasta la elección del nuevo Papa; por lo tanto, actualmente el cardenal no es jefe del Dicasterio y no puede dar entrevistas”.
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