Julio Carrasco rendirá un homenaje pictórico a Miguel León-Portilla

El muralista Julio Carrasco Bretón dedicará un homenaje al pensador mexicano Miguel León-Portilla en el Instituto Cultural de México, en Francia, con la exposición El Tlamatini

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Fotos: Cortesía Julio Carrasco Bretón

El muralista Julio Carrasco Bretón dedicará un homenaje pictórico al pensador mexicano Miguel León-Portilla en el Instituto Cultural de México, en Francia, con la exposición El Tlamatini (sabio, en náhuatl), integrada por 23 óleos, litografías y washes de reciente factura, inspirado en el acervo mitológico del México originario, con figuras como Coyolxauhqui, Huitzilopochtli y Quetzalcóatl, y la propia obra del autor de La visión de los vencidos.

La muestra, que se presentará del 6 al 28 de septiembre, también incluirá una veintena de proyectos de obra mural que dan cuenta de la técnica y del estilo de Carrasco Bretón y adelanta a Excélsior que, en el marco de la semana del Festival Cultural en París, realizará un performance para pintar un mural abierto al público.

Éste es un homenaje que le hago al maestro Miguel León-Portilla, un hombre sabio que, durante 70 años, pasó su vida investigando a las culturas mesoamericanas para demostrarles a los filósofos eurocentristas que existía una filosofía náhuatl, como lo expuso en libros como Antigua y nueva palabra y en Erótica náhuatl, su último trabajo, en el que nos dejó un par de historias eróticas, así que estoy contento con hacer una exposición de esta naturaleza”, asevera.

Y añade: “Además, debo decirte que, como mexicano que vive en el extranjero, siento que no se le ha dado el lugar que le corresponde a León-Portilla en la esfera social, a darle una mayor cobertura y alcance en la vida cotidiana para que muchos mexicanos sepan quién fue”.

El muralista asegura que el mayor reto de este proyecto fue alcanzar la conjunción entre lo nuevo y lo antiguo. “Pensé inspirarme en las culturas que él abordó y, al mismo tiempo, quise hacer un trabajo pictórico con una propuesta contemporánea y que no se desvinculara de las culturas centenarias”.

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Por esta razón, las obras son un reflejo del pasado, como se aprecia en piezas como Xochicuicatl (El canto de flores), en la que podemos ver a una mujer a la que le brotan flores del rostro; o el Omeyocan, que refiere el lugar donde reposan los niños muertos y se instalan en el lago de los 400 senos para volver a nacer.

La muestra incluirá litografías que Carrasco realizó en el Atelier Clot Bramsen, fundado en 1896, así como piezas en wash y algunos proyectos de murales realizados y otros no consumados que le solicitó el propio Instituto Cultural de México.

¿En qué consiste el performance que realizará el día 1 de septiembre en Francia? “Me pidieron

inaugurar el Festival Cultural en París con un performance mural, el cual dedicaré a la cultura seri, una de las 68 que casi está en extinción, son oriundos de la Isla Tiburón y de la costa de Sonora.

El mural se llamará Comca’ac (en seri) y contiene elementos de esta cultura: animales, plantas y reflejos de su vestimenta; lo realizaré durante tres días y, a manera de performance, el público podrá ver mi forma de trabajo. Días después, el 19 de septiembre, me pidieron dar una plática en torno a la exposición, la figura del maestro Miguel León-Portilla y la importancia del muralismo fuera de México, porque no olvidemos que, en realidad, éste fue el único movimiento mexicano del siglo XX de corte internacional”, asevera.

La exposición El Tlamatini reunirá 23 obras de Julio Carrasco Bretón.

¿Qué significa León-Portilla para usted? “Significa muchísimo para mí y más como muralista, porque tenemos la responsabilidad de plasmar la historia, entre otros discursos iconográficos, ya que no todo es una muestra de reivindicación social, económica y política. Esto va más allá.

Para mí, fue el primer mexicano que aportó una visión diferente a la metodología de la historia contemporánea, que hizo la interpretación de la historia a partir de los vencidos, no de los vencedores, y eso abrió una corriente de historiadores, en Francia, que tomaron esa concepción innovadora por parte de León-Portilla, una visión que ha tenido repercusión en todo el mundo, incluso en la historia de Estados Unidos”, apunta.

Finalmente, Carrasco Bretón recuerda que fue La visión de los vencidos el libro que cambió su forma de ver el mundo prehispánico, así como la visita que hizo, en su infancia, a la zona arqueológica de Teotihuacan y al Museo Nacional de Antropología (MNA). “De hecho, si yo viviera 500 años, estoy seguro que habría estudiado arqueología”, concluye.

cva