Jacqueline del Rocío Medina Pérez, inspirada en una voz de magia pura
La soprano ganadora del 41 Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli sueña con cantar en La Scala de Milán

Cuando la joven soprano Jacqueline del Rocío Medina Pérez (San Luis Potosí, 1998) escuchó su nombre durante la premiación del 41 Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, la noche del pasado sábado, imaginó que tendría alguna mención honorífica o un premio menor. Incluso empezó a organizar el repertorio que le gustaría interpretar el próximo año.
La realidad es que se alzó con el primer lugar de la competencia y con seis premios adicionales, como el del Público Pro Ópera, el Ópera de Bellas Artes, el de Escena 77 Producciones, el Ópera de San Miguel, el de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, y el de la Dirección de Música de la UNAM, que le valdrán recitales, conciertos, su debut operístico en la Sala Principal de Bellas Artes y un pase a la final de la Ópera de San Miguel en 2025, así como un traje de noche de gala y un incentivo monetario.
“Siendo bien sincera, no me esperaba ganar el primer lugar y ahora todo esto representa una oportunidad para incentivar mi carrera, porque realmente ha sido difícil conseguir oportunidades”, dice a Excélsior la soprano de 26 años que se enamoró de la ópera a los 12 y ahora sueña con algún día cantar en La Scala de Milán.
¿Cómo empezó su formación artística? “Empecé a los cuatro años, pero como violinista y creo que esto tuvo mucho que ver con lo que logré en el concurso, porque el instrumento me ha dado cierta madurez y herramientas musicales para aplicarlas en mis interpretaciones. Además, he tenido buenos maestros de técnica vocal”.
¿En qué momento le llegó la ópera? “La primera vez vi una ópera, yo tenía 12 años. Fui a ver Tosca, en el Teatro de la Paz, en San Luis Potosí, y en aquel momento me enamoré de lo que vi, pero entonces me veía tocando como violinista en una casa de ópera.
“Fue en 2013, a los 15 años, cuando participé en el coro de niños en el montaje de la ópera La bohème, en el mismo teatro, y ahí despertó mi curiosidad por el escenario. Sin embargo, fue hasta los 18 cuando tomé la decisión de estudiar canto lírico, para lo cual necesité un cierto número de clases al mes y un maestro particular”.
¿Alguna cantante atrapó su atención? “Sí, mi primera maestra de técnica vocal, Blanca Rodríguez, quien interpretó Mimí (en La bohème). Se me enchinaba la piel cada vez que le tocaba cantar e incluso llegué a llorar en los ensayos y en las funciones. Su voz era magia pura, porque llenaba cada rincón de la sala y eso fue algo único para mí”.
¿Siempre ha estado ligada a la música de concierto? “Mi papá (Raymundo Medina) es chelista y sí he estado en convivencia con la música de cámara, porque él toca en la Camerata de San Luis”.
¿Qué repertorio trabaja actualmente? “Trabajo mucho belcanto, porque estamos refinando la cuestión del legato y para eso canto las arias de I Puritani y La sonnambula, de Bellini; y de roles de La traviata –que ya he presentado con piano–, La bohème, Donna Anna de Don Giovanni, y extractos de Manon, Così fan tutte, Don Pasquale, El elíxir de amor y el aria Non so le tetre immagini, de Il corsaro, con la que ganó la final del Morelli, entre otros”.
La soprano, que ama La guerra de las Galaxias, la saga de El Señor de los Anillos, la serie Bridgerton y la música de Miranda y Rosalía asegura que cuando se para en cualquier escenario hay dos palabras que la guían: responsabilidad y pasión.
“Responsabilidad, porque (los cantantes) somos el puente entre la música y lo que el público escucha, y si yo no entiendo lo que canto y lo que tengo que transmitir e interpretar… la música no llegará al público. Y siento mucha pasión, aunque no puede estar una sin la otra”, acepta la artista.
Jacqueline del Rocío Medina estudió la licenciatura en Canto en la Autónoma de Zacatecas y participó en el Festival de Ópera de San Luis Potosí, Linus Lerner, donde participó en La flauta mágica, de Mozart; y Hansel y Gretel, de E. Humperdinck.
En 2018 conoció al barítono Armando Piña, con quien tomó clases de técnica vocal, en 2019 participó por primera vez en el Concurso Carlo Morelli, donde fue finalista, en 2020 se tituló y en 2022 participó en el Concurso de Canto Lírico Orfeo, en Costa Rica, donde obtuvo el Premio del Público y una mención honorífica. Actualmente estudia con Giancarlo Mari y en los próximos meses acudirá a diversas audiciones en el extranjero.
Pasos firmes
En 2019 participó por primera vez en el Concurso Carlo Morelli, en 2020 se tituló y en 2022 participó en el Concurso de Canto Lírico Orfeo, en Costa Rica, donde obtuvo el Premio del Público y una mención honorífica.
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