Energía que transforma: OMR, 40 años después
El director Cristóbal Riestra afirma que la apuesta es por la calidad de los artistas y por mantener la vigencia de la galería.

“El arte es un reflejo de lo que pasa en la sociedad y en el mundo. El interés está relacionado con los sucesos tecnológicos, la llegada del internet, la digitalización de las cosas”, afirma Cristóbal Riestra en entrevista con Excélsior.
De esta contemporaneidad parte el director de la galería OMR, fundada en 1983 por Patricia Ortiz Monasterio y Jaime Riestra, sus padres, quien desde hace siete años está al frente de este espacio que ha sido fundamental para el desarrollo y la difusión del arte mexicano actual.
Un proyecto como la OMR es como una persona, es un ser que está vivo, que va cambiando y madurando. Hoy no busco promover una tendencia en específico, sino la calidad del artista, su seriedad y responsabilidad. Así que sí hay video e instalación, pero también pintura. Representamos a quienes hacen eco de lo que nos parece valioso”, agrega.
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Formado por dos grandes galeristas, el diseñador industrial y director creativo admite que de ellos aprendió todo. “Qué no aprendí. No sólo como gestores y promotores culturales, sino como padres. Pioneros, arriesgados, divertidos. Me he quedado con todo lo bueno y eso tiene mucho valor. Me enseñaron a ver, a pensar, analizar y entender el mundo”.
Constructor de la nueva época de la OMR, que comenzó en 2016 con el cambio de sede de la galería, de la Plaza Río de Janeiro a la calle de Córdoba 100, en la colonia Roma, Riestra se pregunta qué es un legado.
Es una responsabilidad, un privilegio. Mi historia familiar, la historia de mi vida, todo está entremezclado en lo que ahora somos. ¿Cómo transformar la galería y mantenerla vigente después de 40 años? Con mucho trabajo, ganas y energía; con un buen equipo también. No me la tomo para nada a la ligera”, afirma.
El promotor aclara que la OMR apostó por el arte contemporáneo desde el día uno. “Aunque lo que en ese momento se consideraba contemporáneo, hoy lo veríamos como moderno. Mis papás empezaron en los años 80 con el neomexicanismo y la pintura figurativa, que hoy está más en boga que nunca.
Esa generación de creadores y mis papás como promotores estaban adelantados a su tiempo. Y fue muy bien recibido en su momento. Luego, cambiaron los gustos y las perspectivas, los criterios de cómo se medía lo relevante del arte en los 90; y se volvió más conceptual”, explica.

*Eduardo Sarabia (EU, 1976). La cerámica es uno de sus soportes principales.
Sin embargo, aclara, “hoy, que estamos acostumbrados a las tecnologías, a pesar de que hay muchas nuevas, existe una tendencia de regreso de la pintura figurativa, de esa forma de representación, hasta un cierto anhelo por ella”.
Riestra destaca que “una galería que tiene 40 años, como la nuestra, va cambiando con los tiempos. Como yo, que nací con la galería, he ido cambiando de muchas formas; y soy una persona, en esencia la misma, pero muy distinta a quien era, con base en lo que he aprendido y a mis experiencias de vida. Es emocionante la etapa en la que estamos, pues tenemos toda una vida por delante, pero con un legado fundamental”.
Señala que era necesario dejar la sede original de la OMR, para poder trascender y cortar los lazos de una generación a la otra. “En términos espaciales, debíamos generar un reto nuevo y distinto con los artistas que trabajábamos y los por venir.
En el espacio actual, por la escala, la altura, podemos innovar y recibir diversas propuestas. El otro era una casa hermosa, pero tenía una escala doméstica; era una residencia, no un lugar para exhibir arte”, indica.
Considera que “para cualquier galería es importante hacer descubrimientos, trabajar con la gente, refrescar la visión y el programa. Esas nuevas voces le dan nueva luz a los artistas ya existentes, y los jóvenes también se nutren de la experiencia de los más establecidos”.
Cristóbal Riestra concluye que han crecido en audiencia. “Estamos mejor posicionados que en otros momentos, no digo que en toda la historia de la galería; pero yo estoy muy satisfecho con el lugar en el que estamos, el rol que tenemos y la forma cómo contribuimos a la escena del arte y al mundo”.
Dice que cada proyecto de la OMR es visitado por 5 mil personas.
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*mcam
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