Eduardo Mendoza encabeza apertura del Salón Literario de la FIL Guadalajara

Al recibir la medalla Carlos Fuentes, en la FIL Guadalajara, el autor evocó la época dorada de la ciudad española

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Trino Padilla y Silvia Lemus, con el galardonado, el escritor Eduardo Mendoza. Foto: Cortesía FIL

Soy, quizá, uno de los últimos representantes de la época dorada de Barcelona, como ciudad literaria. Me refiero, claro, a aquella Barcelona en la que los escritores latinoamericanos vivían en Barcelona o llegaban con cierta asiduidad y, bueno, yo tuve la suerte de conocer a muchos, de tratar a unos cuantos y, con algunos, tener una buena y larga amistad”, expresó el escritor barcelonés Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), recién galardonado con el Premio Princesa de Asturias 2025 y quien ayer encabezó la apertura del Salón Literario de la 39 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Y si empezara a citar los nombres, dijo, “primero causaría asombro y al final causaría hasta sopor ante la longitud de la lista, con nombres como (Gabriel) García Márquez, (Mario) Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso, Sergio Pitol, Cristina Peri Rossi, Octavio Paz, Isabel Allende… y podría seguir media hora más. Fue un momento único, extraordinario y casi mágico. Ahora, como en la feria se ha invitado a la ciudad de Barcelona, voy a hablarles de Barcelona”, expuso el autor de La verdad del caso Savolta, que al término de su intervención recibió la Medalla Carlos Fuentes de manos de la periodista Silvia Lemus.

Sin embargo, en este elogio literario a la ciudad que lo vio nacer, aseguró que su visitante más ilustre y devoto fue Miguel de Cervantes. “Don Quijote nunca estuvo en Barcelona ni en ningún sitio, pero Cervantes sí, y si tienen interés y van a Barcelona, les pueden mostrar todavía la casa en donde (supuestamente) estuvo alojado”, un inmueble del siglo XV que, en su fachada, ostenta bajorrelieves de unas esculturas, una de las cuales ya está muy erosionada por el tiempo”.

En su alocución, que dedicó a reimaginar y reinventar el pasado de Barcelona, aseguró que se trata de una ciudad femenina, cuyo nombre podría venir de los primeros asentamientos íberos, que fueron una cultura proveniente de la prehistoria, pasando después por su encuentro con el mundo romano y árabe, y luego bromeó con que una de las características de esta ciudad “es que siempre ha apostado por el bando perdedor”.

Posteriormente, elogió la manera como emergió la ciudad durante la Edad Media, aunque reconoció que, hoy, Barcelona es una ciudad diseñada para los turistas. “Tiene buen clima todo el año, es luminosa, a los de ciertos países les gusta ver su cielo azul en los meses de invierno, y en verano pues tiene muchas playas; es bastante pequeña de tamaño, con lo cual se puede recorrer… tiene muy buena comida, la gente es simpática, está abierto a todas horas y es una ciudad bastante segura… Ésta es la Barcelona actual y eso tiene naturalmente grandes ventajas, pero también muchos inconvenientes”, concluyó.

cva