Dolores Reyes revalora el poder de lo femenino

La escritora habla de la violencia desde la literatura, con énfasis en la mujer y la tierra

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Dolores Reyes

MONTERREY.- La similitud entre la tierra y la mujer, su poder de dar vida y cuidar o albergar el cuerpo de los que mueren, es lo que mueve la propuesta literaria de la escritora argentina Dolores Reyes (1978).

Tras el éxito de su primera novela, Cometierra (2019), considerada el mejor libro del año por The New York Times, la narradora lanza Miseria, en la que amplía el universo de la primera, cuya protagonista es una vidente que adivina dónde están las mujeres desaparecidas con sólo comer un poco

de la tierra que pisaron.

La tierra como un principio femenino de fertilidad, ligado a los ciclos de la agricultura, al sostenimiento de la alimentación. Está en todas las religiones y culturas. La tierra también es la que recibe los cuerpos cuando esa vida biológica ya no está y los alberga como si fuese un útero caliente”, afirma en entrevista la también docente.

A través de las dos amigas, Cometierra y Miseria, la autora hurga en el mundo de la violencia, de los feminicidios, de las desapariciones, de la tergiversación del significado de la maternidad, de la violencia obstétrica.

Temas que abordó la noche del lunes, en la mesa que compartió con las escritoras María Fernanda Ampuero, ecuatoriana, y Gabriela Wiener, peruana, como parte del programa literario de la 31 Feria Internacional del Libro de Monterrey, que se realiza en la capital regia hasta el próximo domingo.

La tierra sabe dónde están los cuerpos que faltan. La vidente puede conectarse con la tierra, con esa sabiduría que es claramente femenina. La mayoría de las buscadoras suelen ser mujeres, organizan y buscan no sólo a sus hijas o hijos, sino a los hijos de todas. Es decir, trascienden el dolor y la cuestión individual”, explica.

En este contexto, Reyes, madre de siete hijos, revalora la maternidad. “Me siento fosilizada en cuanto a la representación que se hace de la maternidad, me parece tan burda. Las películas y cierta literatura presentan a una mujer llorando, gritando y pujando; así, todo en ese nivel de descontrol creciente.

A medida que el proceso avanza, la parturienta va llorando, gritando y babeándose más. Me parece tan poco realista. Esa es la representación que se repite y se repite. Si esto es algo tan central en la vida de tantas mujeres, ¿cómo dejamos que eso quede así tan burdo?”, añade.

La novelista escribe sobre el cuerpo femenino violentado, asesinado; pero también sobre el cuerpo cuidado y capaz de dar vida. “Siento que la literatura y la ficción pueden construir discursos más amorosos y cuidadosos en torno a la vida de las mujeres, en contraposición con lo que la realidad nos está imponiendo”.

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