Despunta mercado negro; acusan el robo de 14 obras
Mientras que la galería Nuun de Querétaro acusó el robo de 14 obras de siete artistas, la FGR anunció la recuperación de piezas históricas

CIUDAD DE MÉXICO.
Catorce obras de artistas como Jorge Marín, Fernando Garrido, Marielle Gacía, Patricia Sánchez Saiffe, Pablo Llana, Aidee de León y Moisés Cervantes fueron robadas el lunes pasado de Nuun Galería de Arte de Querétaro, mientras el espacio permanecía cerrado a causa de las medidas sanitarias por covid-19. Las obras están valuadas en más de 50 mil dólares (poco más de 1.1 millones de pesos).
El galerista Helio Pareja dijo a Excélsior que el robo ocurrió la madrugada del lunes 11 de mayo y que hasta el momento las autoridades no han establecido ninguna linea de investigación, pese a que se había contratado un sistema de seguridad.
De momento las autoridades no nos han dado una retroalimentación o si hay alguna línea específica de investigación”.
Y agregó: “Toda la información que hemos logrado rescatar, con lo que teníamos del sistema de seguridad y del mismo lugar donde nos encontrábamos, lo hemos proporcionado a las autoridades. Pero de momento no nos han dado información sobre alguna línea de investigación en específico”.
El galerista comentó que, desde el 17 de marzo, a causa de la contingencia por covid-19, debieron cerrar la galería. “Sin embargo, todo el tiempo la estábamos monitoreando con nuestro sistema de cámaras y, por supuesto, visitábamos el espacio regularmente, casi cada dos días.
Pero el lunes 11 de mayo llegamos a hacer nuestra visita y nos dimos cuenta que habíamos sido parte de un robo. Después de eso nos contactamos con las autoridades competentes para iniciar la denuncia y la carpeta de investigación”.
Ubicada sobre la Calzada de los Arcos, la galería estaba rodeada por una zona muy transitada, relata Helio Pareja, y “nosotros contábamos con las medidas de seguridad necesarias, es decir, con sistema de alarmas y monitoreo, cámaras”.
¿Falló la alarma?, se le cuestionó. “Aún estamos revisando ese tema con la empresa de alarmas ADT que tenemos contratada para el tema del monitoreo, porque de momento no nos han dicho cómo fue que tal vez los ladrones lograron evitar los sistemas de seguridad. Todo eso está en la investigación”.

AFECTACIÓN
De acuerdo con el galerista, los delincuentes no sólo se llevaron cinco obras de Jorge Marín, como reportó ayer este diario, sino nueve pinturas en formatos medianos y pequeños de artistas contemporáneos.
Se trata de dos tintas chinas sin título. de Fernando Garrido; las piezas Luz, Humildad, Marielle García; Infraganti, de Patricia Sánchez Saiffe.
Así como Date Food, de Pablo Llana; Renaissance XII y Renaissance XIII, de Aidee de León; y un óleo sin título de Moisés Cervantes.
Y las cinco piezas de Marín: Pensamiento, Inicio Mediano, Boceto Equilibrista en un brazo, Boceto Equilibrista 90 y Boceto El Hombre Universal.
¿A cuánto asciende el robo? “De las piezas de Jorge Marín el monto acumulado sería de más de 40 mil dólares y del resto de las piezas podría ser 10 mil dólares. En total, más de 50 mil dólares (cerca de 1 millón 198 mil pesos, considerando la cotización de 23.96 pesos)”.
¿Cuál es el mensaje para los coleccionistas? “Informar a los coleccionistas sobre estas piezas y que no sean embaucadas con obras que ya fueron denunciadas y que forman parte de una investigación, porque, de alguna forma, el mercado negro se alimenta del desconocimiento de la gente, que creen que es posible encontrar grandes oportunidades encontrando obra a precios muy bajos, encontrando una pieza invaluable en el sótano de la tía del amigo de un vecino, pero esas oportunidades son bastante ilógicas”, concluyó.
RESCATAN ARTE SACRO
La Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF), anunció ayer la recuperación de piezas consideradas monumentos históricos que contaban con reporte de robo.
Se trata de una jarra de plata sobredorada formando un Águila del siglo XIX, sustraída de la Catedral de Zacatecas; y un par de estribos de plata del siglo XIX, que pertenecen a la silla de montar de una escultura religiosa de Santiago Apóstol, de un templo de Puebla, que serían rematadas el pasado 12 de mayo en Morton Subastas.
El reporte detalla que las piezas fueron aseguradas luego de ejecutarse una orden de cateo.
Y detalló que el Ministerio Público Federal (MPF) continuará con la Investigación iniciada para establecer la probable responsabilidad de quienes hayan participado en la sustracción, traslación de dominio y comercio de dichos bienes históricos.
Excélsior consultó a Luis López Morton, presidente y fundador de Morton Subastas, quien aseguró que la casa de subastas sólo es un intermediario, por lo que las piezas requisadas no son de su propiedad, “sino que un cliente o consignante trae sus objetos para que sean vendidos en la modalidad de subasta y convertirlo así en dinero en efectivo, (aunque) nosotros nos cercioramos de su autenticidad y hacemos una investigación en el mercado para poder definir un intervalo de valores de precio.

Sin embargo, muchas veces de buena fe, los coleccionistas traen objetos que les vendieron previamente o les entregaron de alguna forma y que fueron robados, pero en el caso de las antigüedades y el arte sacro es muy complicado saberlo, porque no se suelen expedir facturas o certificados de autenticidad ni tampoco existen inventarios en iglesias o museos, (ya que) las parroquias y catedrales no tienen inventarios”.
En este escenario, detalló, “lo que hacemos en la casa de subastas es publicar los catálogos y distribuirlos de manera pública, así como pagar una membresía en una plataforma de reportes de arte robado internacional, denominada Art Loss, que revisa nuestros catálogos y da aviso a las autoridades si encuentra alguna inconsistencia.
Para Morton Subastas es conocido el riesgo de que lleguen objetos u obras de arte a consignación que en algún momento han sido robadas, por lo que día con día buscamos perfeccionar los mecanismos para blindar a nuestros clientes, pues finalmente muchos somos víctimas de la delincuencia, gracias a que existe un mercado negro y no hay inventarios claros de lo que falta y lo que hay”, concluyó.

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