Comparten su visión integral de la escena; tercera llamada, la retrospectiva
Tolita y María Figueroa exhiben por primera vez 50 piezas representativas de sus 40 años de creación en teatro, ópera, cine y danza

“Somos unas necias de hacer las cosas con mucha paciencia y tiempo”, coinciden las diseñadoras de vestuario y escenografía Tolita y María Figueroa tras haber dado vida con sus “diseños que se mueven, que bailan” a más de 160 producciones de teatro, ópera, cine y danza.
“Uno de nuestros grandes maestros, el escenógrafo e iluminador Alejandro Luna, nos enseñó que no sólo debemos poner atención en un personaje, sino en el grupo completo; es decir, tener una visión integral de toda la escena”, comentan en entrevista con Excélsior.
“Es un trabajo de equipo. Si éste no funciona, el resultado no sirve. Cuando nos proponen algo, lo primero es hablar con el director, el escenógrafo, el iluminador, para escuchar su opinión y sus ideas. Debe haber una gran complicidad”, afirman.
Este concepto marcó la trayectoria de 40 años de las hermanas Figueroa, quienes por primera vez exhiben una retrospectiva de su obra a través de las más de 50 piezas que integran la exposición Tercera llamada, que se muestra en la galería del Seminario de Cultura Mexicana hasta el 2 de febrero.
Bocetos, dibujos, fotografías, constructos, el proceso creativo, videos y la obra final de lo más representativo que han realizado en la escena mexicana se presenta como una invitación a que lo redescubran las nuevas generaciones.
“Nos gustó Tercera llamada como título de la exposición, porque es una invitación amable al público. Todo mundo ha escuchado este llamado. Y nos recuerda la emoción previa a cada puesta en escena, sólo que en este caso no se nos pararon los pelos de punta”, explica María Figueroa, de 69 años, dos mayor que Tolita.
“Nunca habíamos exhibido una muestra tan completa de nuestra producción. En la selección, casi nos da un infarto al recordar lo que teníamos. De algunas cosas, ya ni nos acordábamos. Escogimos lo que nos dio la gana. Puestas que nos han impresionado. Lo más representativo de nuestro trabajo, lo que no podía dejar de estar”, agrega.
En su casa de Coyoacán, las hijas del famoso cinefotógrafo Gabriel Figueroa, a quien consideran su primer gran maestro, indican que la gran característica de su trabajo es la investigación que hay detrás de cada obra.
“Empezamos leyendo el argumento de la pieza. Para nosotros es vital saber quién la va dirigir; porque si es Alejandro Jodorowsky o Juan José Gurrola cambia todo, es muy difícil trabajan con ellos, pero muy enriquecedor”, dicen quienes han trabajado con grandes directores y creadores como Héctor Mendoza, Luis de Tavira, Ludwik Margulles o Guillermo del Toro.
Las creadoras evocaron sus inicios. “La que empezó todo fue Tolita”, cuenta María. “Ella comenzó como tramoyista. Se fue a una gira por Europa a subir y a bajar telones durante cuatro años. Cuando regresó, empezó a trabajar y le fue muy bien.
“Me invitó a producir con ella cuando acababa de tener a mi segundo hijo. Yo, como diseñadora, era plana, bidimensional. Y cuando vi moverse mis diseños, los vi bailar, dije ‘yo soy de aquí’. Tolita fue la culpable, la que me enseñó”, reconoce la diseñadora gráfica e ilustradora con formación en Florencia y Londres.
Desde esa ocasión, siempre han trabajado juntas. Tolita, historiadora formada en la UNAM y en la Academia de Bellas Artes de Roma, recibe todo el reconocimiento de su hermana.
“Ella era estudiosa de los mayas, pero luego se especializó en las mallas”, afirma María. “Yo soy mojada, no tengo papeles. Tolita me guio con su disciplina”.
Tras evocar el cariño que le tenían a su padre, quien les compartió varios trucos que realizó en las películas de la Época de Oro del cine mexicano que le dieron fama, las hermanas Figueroa confiesan que están felices de vivir en la casa paterna, donde resguardan su archivo y su biblioteca pendientes de catalogar y digitalizar.
A pesar de estar saliendo de una enfermedad, Tolita no dejó de participar en la charla y llegó a la conclusión de que han formado a diversas generaciones. “Ahora tenemos a unos 30 chicos que nos ayudan en nuestros proyectos. Aunque el trabajo ha bajado desde la pandemia, seguimos con muchos proyectos”, señalan quienes acaban de recibir la Medalla Bellas Artes de Oro 2023.
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