Cherem y Chelminsky: Dialogar con quien piensa diferente
La escritora y la economista reflexionan sobre la experiencia que tuvieron en la 38 FIL de Guadalajara, donde enfrentaron las protestas de activistas pro Palestina, que buscaban impedir su participación

Tristeza por la ruptura del diálogo, por no poder conversar sobre problemas difíciles. Ésta es la sensación con la que se quedan la escritora y periodista Silvia Cherem y la economista Adina Chelminsky, quienes enfrentaron las protestas de activistas pro Palestina durante su participación, en distintos días y foros, en la 38 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que concluyó el domingo pasado.
Cherem logró presentar su libro Por nuestras libertades (Aguilar), un recuento del ataque que el grupo terrorista Hamás realizó en Israel el 7 de octubre de 2023, el 1 de diciembre en el Salón 8 del Área Nacional de la Expo Guadalajara. Pero Chelminsky no pudo participar en la mesa Otras formas de conversar. Instrucciones para hablar sobre Medio Oriente, que se realizaría el 5 de diciembre en el Auditorio del hotel Barceló de Guadalajara, porque fue cancelada.
Me queda un enorme dolor que la FIL se convierta en un espacio de censura, de gritos, de ataques y, sobre todo, de antisemitismo. Creo que ni la feria, ni los lectores ni los asistentes merecemos que este encuentro se transforme en un campo de batalla.
Debe ser un espacio para dialogar, para intercambiar ideas, promover libros, conocer autores, para ser una fiesta del conocimiento; y jamás merecemos que nuestra FIL se llene de odio”, afirma Cherem en entrevista con Excélsior.
Me da tristeza que el diálogo sea imposible. Indudablemente hay un problema terrible en Israel y en Gaza. Hay una tragedia humanitaria. Nadie en su sano juicio lo puede negar. Es un problema complicadísimo que está costando una gran cantidad de vidas civiles.
Pero nadie de nosotros tenemos el control sobre eso acá. Sobre lo que sí tenemos el control, a tantos kilómetros de distancia, es sobre la manera como tenemos esas conversaciones; y sobre los diálogos que tenemos sobre esos problemas difíciles”, comenta Chelminsky en entrevista separada.
La presentación del libro de Cherem se realizó gracias a que, narra, llegó preparada con protección, tanto para resguardarla a ella como para impedir que los manifestantes entraran al salón.
El año pasado, llegaron a la FIL manifestantes agresivos, gritando las peores consignas contra Israel y protestando supuestamente por Palestina; pero lo que están defendiendo es al terrorismo.
Y, como ya sabía, me preparé. Cuando llegué no me reconocieron y tomé videos. Gritaban ‘¡Genocida!’, repartían papeles contra mi libro, gritaban contra mí por ser judía, era un ataque personal, antisemita. Amigos míos contactaron a seguridad de la Expo Guadalajara. La Guardia Nacional retiró de la puerta a los manifestantes. Algunos se quedaron y hostigaron a la gente”, detalla.
La narradora dice que le duele que “diez terroristas llegan a reventar los eventos para ganarse las notas. Y no están defendiendo al pueblo palestino. Son actos de antisemitismo y de odio. No permiten el diálogo, aterrorizan a los asistentes. En Occidente nos hemos perdido en lo que es libertad de expresión y libertad al odio. Debe haber una clara definición. No está permitido perseguir a autores judíos”.


Chelminsky no pudo participar en la mesa Otras formas de conversar. Instrucciones para hablar sobre Medio Oriente. Foto: Especial
Aclara que ella está por una Palestina que pueda florecer junto a Israel. “Pero mientras estén lidereados por Hamás, un grupo terrorista que gobierna Gaza desde 2007, el pueblo palestino no será libre. Digo que liberen a Palestina, pero de Hamás, para que se cree el Estado palestino y ambos pueblos, palestino e israelí, puedan vivir en paz”.
Por su parte, Chelminsky añade que “no descalifico el sentimiento de los manifestantes, ni les voy a poner un calificativo. A todos nos duele lo que está pasando en la zona, nos duelen las muertes civiles. La guerra es una mierda. Nadie va a ganarla.
Pero el diálogo se tiene con el que piensa diferente a ti, porque para hablar con el espejo, todos ya nos la sabemos. Debemos conversar sobre Israel y Palestina; pero también sobre el gobierno, sobre el aborto o las preferencias sexuales. Las pláticas se están volviendo cada vez más difíciles, cada vez más descalificadas, más imposibles. Necesitamos encontrar maneras de dialogar sobre esos temas álgidos. La base de la sociedad moderna tiene que ver con la conversación”, indica.
Destaca que “en la mesa no se pretendía convencer a nadie, sino dialogar sobre un tema terrible, difícil, complicado, trágico para todos los lados. Pero en qué momento dejamos de poder dialogar.
Irónicamente, el que una plática sobre cómo conversar sobre Medio Oriente se haya cancelado demuestra enérgicamente que esa charla tenía razón de ser. En el panel había personas de todas las posturas. En los 360 grados de opinión del conflicto. Y eso fue imposible”, explica.
Y se pregunta “¿hasta dónde el deseo o la libertad de manifestarte se trunca y se vuelve otra cosa? En el momento que no dejas hablar al otro, cuando se descalifica, cuando ni siquiera oyes las posturas del otro y ya acabas la conversación”.
A pesar de los incidentes, ambas creadoras aseguran que siempre regresarán a la FIL Guadalajara y consideran que todos deben aprender de lo ocurrido, para “asegurar en la feria lugares para todos”.
Chelminsky concluye que “a veces, cuando escuchas a alguien que piensa diferente a ti, puedes crecer un poco y aprender”.
Marisol Schulz, directora de la FIL de Guadalajara, rechazó opinar sobre la polémica.
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