Los 78 cuerpos sin cabeza que desconciertan a los arqueólogos
Arqueólogos investigan al menos 78 esqueletos sin cabeza hallados en Vráble, Eslovaquia; los cráneos fueron retirados hace unos 7 mil años y aún no aparecen.

A simple vista, parece una escena de violencia antigua: una zanja llena de cuerpos, casi todos sin cabeza, enterrados hace unos 7 mil años junto a un asentamiento neolítico en lo que hoy es Eslovaquia, pero mientras más analizan el hallazgo, menos sencilla parece la explicación.
Desde 2022, arqueólogos han excavado en Vráble, un yacimiento asociado con la cultura de la cerámica lineal, uno de los primeros grupos agrícolas de Europa Central. Ahí encontraron al menos 78 esqueletos humanos depositados en una zanja. Lo más inquietante es que solo uno conservaba el cráneo: un niño.
Durante años, este tipo de hallazgos se han relacionado con guerras, masacres, sacrificios o crisis sociales. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que lo ocurrido en Vráble pudo formar parte de prácticas mucho más complejas relacionadas con la muerte, el cuerpo y quizá la memoria de los ancestros.
El misterio de los esqueletos sin cabeza
El asentamiento de Vráble estuvo ocupado entre aproximadamente el 5250 y el 4950 a. C. y fue uno de los sitios más grandes de la cultura de la cerámica lineal en Europa Central.
De acuerdo con los investigadores, el lugar llegó a tener más de 300 casas distribuidas en tres sectores o barrios. Uno de ellos estaba rodeado por un sistema de zanjas de alrededor de 1.3 kilómetros de longitud. Fue en ese espacio donde aparecieron los cuerpos.

La escena sorprendió a los arqueólogos no solo por la cantidad de restos humanos, sino por la ausencia casi total de cráneos.
El equipo encontró cuerpos colocados de distintas maneras: algunos boca arriba, otros boca abajo, algunos superpuestos y otros en posiciones extrañas. Pero la pregunta principal sigue abierta: ¿dónde están las cabezas?
Los investigadores señalan que casi no han aparecido fragmentos de cráneo que puedan vincularse con los cuerpos. En el estudio, reconocen que las cabezas son, por ahora, “arqueológicamente invisibles”, lo que dificulta interpretar qué ocurrió.
No parece una decapitación violenta
Aunque la imagen podría sugerir una matanza, los análisis preliminares apuntan en otra dirección.
La antropóloga biológica Katharina Fuchs, de la Universidad de Kiel y coautora del estudio, explicó que las características de los restos muestran una manipulación intencionada de los cuerpos.

“Las características muestran claramente una manipulación intencionada de los cuerpos”, señaló.
El punto clave es que las señales no encajan del todo con una decapitación violenta realizada durante una ejecución o una batalla. Más bien, los investigadores consideran que los cráneos pudieron haber sido retirados después de la muerte, de forma cuidadosa y deliberada.
Eso cambia la lectura del hallazgo. En lugar de una escena de violencia inmediata, Vráble podría estar mostrando una práctica funeraria, ritual o simbólica que todavía no comprendemos por completo.
¿Por qué retirar las cabezas?
La idea puede sonar extraña desde una mirada actual, pero tiene precedentes en otras comunidades neolíticas. En yacimientos del Próximo Oriente, como Jericó, se han encontrado cráneos humanos separados del cuerpo, recubiertos con yeso y modificados para recrear rasgos del rostro. En otros sitios, como Çatalhöyük, en la actual Turquía, también se han documentado prácticas relacionadas con la separación y conservación de cráneos.
Eso no significa que en Vráble ocurriera exactamente lo mismo. De hecho, el caso es particularmente extraño porque los cráneos no han aparecido.
Para el arqueólogo Martin Furholt, de la Universidad de Kiel y autor principal del estudio, el reto está en evitar interpretar estas prácticas con categorías modernas.
“Debemos suponer que estas prácticas estaban arraigadas en contextos de significado completamente diferentes a los de las sociedades modernas. Esto es lo que hace que su interpretación resulte tan difícil”, explicó.
El único esqueleto con cabeza era un niño
Uno de los detalles más llamativos del sitio es que, entre los cuerpos recuperados, solo un individuo conservaba el cráneo. Se trata de un niño.
Por ahora, los investigadores no saben por qué este caso fue diferente. Podría tratarse de una excepción ritual, de un momento distinto de deposición o de una decisión relacionada con la edad, el parentesco o el lugar que ocupaba dentro de la comunidad.
Ese detalle vuelve todavía más difícil resolver el misterio. Si casi todos los cráneos fueron retirados, pero uno permaneció, entonces la ausencia de cabezas no parece accidental.