Carmina Burana: Una batalla sin armas

El Taller Coreográfico de la UNAM hoy es dirigido por Irina Marcano y para estrenarse, decidió montar esta pieza de Carl Orff.

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Ensayo del montaje de Carmina Burana.

No hay forma de asistir al Teatro Anexo a la Facultad de Arquitectura sin sentir que ronda el espíritu de Gloria Contreras (1934-2015). En ocasiones, en la puerta convocando a estudiantes y trabajadores, la directora del Taller Coreográfico de la UNAM (TCU), de manera suave pero contundente, los hacía entrar. Después salía desde el foro y, en breves minutos, explicaba la relevancia de lo que se vería y cuáles eran los aspectos más sutiles a observar.

Si alguien supo formar un público hacia la danza fue Gloria. Peleaba, arengaba, regalaba boletos. Primera en llegar y última en irse, hizo de su Taller la institución dancística más importante de la UNAM y logró que miles de seres hambrientos de danza asistieran a sus presentaciones, sin sentirse intimidados por descifrar lo que se bailaba y el por qué. Colas eternas, inverosímiles, daban cuenta de su éxito.

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En esta nueva y esperemos más apuntalada época, el TCU es dirigido por Irina Marcano, una joven que hace años conocí, cuando fui jurado del concurso interno de la Compañía Nacional de Danza (CND) del INBA, y ella participó con un dueto muy bien logrado, por el que ganó.

De forma posterior, presencié un pastiche sobre Blanca Nieves –la de Disney–, con la pista musical de Fantasía; que, con una producción fastuosa creada por Jorge Ballina, hacía agua por todos lados. Al paso del tiempo, en la CND se le permitió a Marcano hacer otras obras.

Ahora, como directora del Taller Coreográfico de la UNAM, posición que se concursó, Marcano ganó sobre varias vacas sagradas y, para estrenarse, decidió montar Carmina Burana, de Carl Orff; pieza monumental que, en lo musical y dramático, rebasa a cualquiera y que se ha montado a menudo en el Auditorio Nacional con coros y bailarines cubanos invitados.

MONTAJE MINIMALISTA

En este caso, anunciado como “minimalista”, el montaje de Marcano es una batalla sin armas. La búsqueda de movimiento es limitada –a sus bailarines les falta mucha técnica–. El vestuario no aporta carácter ni belleza y la música grabada le da un tono escolar.

Además, el público de Gloria ha desaparecido debido a las deficientes decisiones directivas a partir de su muerte.

En fin, Marcano ha heredado una compañía en la que habrá que tener gran rigor, el presupuesto adecuado y difusión.

Enderezar ese barco se antoja una tarea larga y complicadísima.

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*mcam