VIDEO: Así es la Capilla Sixtina, el recinto que erigirá al nuevo Papa

Situada en el complejo de la Basílica de San Pedro, esta capilla es famosa por los frescos de Miguel Ángel.

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Los primeros cónclaves no se llevaban a cabo en lugares específicos.

Tras la muerte del Papa Francisco el pasado 21 de abril, se dio inicio en el Vaticano con el el protocolo para elegir al nuevo Pontífice. El primer paso de esta ceremonia tradicional es el cierre de la Capilla Sixtina, lugar designado para las ceremonias papales.

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Situada en el complejo de la Basílica de San Pedro, esta capilla es famosa por los frescos de Miguel Ángel. En su techo puede apreciarse el “Juicio Final”, por lo que además de su simbolismo religioso es de enorme valor artístico.

Si bien los primeros cónclaves no se llevaban a cabo en lugares específicos, sino que los cardenales se reunían en otros lugares como la Basílica de San Pedro, en el Palacio Apostólico y en varios monasterios, la Capilla Sixtina se convirtió en el lugar habitual para los cónclaves a partir del año 1492, cuando se eligió a Papa Alejandro VI. A partir del cónclave de 1978, se le designó para todas las elecciones papales.

Origen del nombre de la Capilla Sixtina

El Papa Sixto IV della Rovere (pontífice desde 1471 hasta 1484), hizo reestructurar la antigua Capilla Magna entre el año 1477 y el 1480, por lo que la llamas sixtina en su honor. Fue realizada inicialmente por un equipo de famosos pintores como Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio, y Cosimo Rosselli.

El papa Sixto IV consagró la nueva capilla a la Asunción de la Virgen. Más adelante, su sobrino Julio II della Rovere, quien fue pontífice desde 1503 hasta 1513, decidió modificarla parcialmente confiando el encargo a Miguel Ángel quien pintó la bóveda y los lunetos, en la parte alta de las paredes.

Los frescos de la Capilla Sixtina

El techo está dividido en nueve paneles, que representan escenas del libro del Génesis. Es decir: representan la historia de la creación del mundo según la Iglesia Católica.

Los distintos paneles están dedicados a:

  • La separación de la luz y las tinieblas.
  • La creación del Sol, la Luna y los planetas.
  • La separación de la tierra y el mar.
  • La creación de Adán.
  • La creación de Eva (panel central).
  • La expulsión del paraíso.
  • El sacrificio de Noé.
  • El diluvio universal.
  • La embriaguez de Noé.

A su vez, estos paneles están acompañados de las figuras de los profetas (Zacarías, Joel, Isaías, Ezequiel, Daniel, Jeremías y Jonás) y de las sibilas (Délfica, Eritrea, Cumana, Pérsica y Líbica), por lo que se trata de una unión de elementos del cristianismo con algunos del paganismo. 

Y por si todo esto fuera poco, en las esquinas del techo se representan las cuatro historias de la salvación de Israel, completando una obra tan bella como compleja y que merece que se le dedique un buen rato.

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fdm