Antolín Vázquez Valenzuela, una vida en la defensa de la lengua mayo-yoreme

El activista, promotor cultural e investigador recibirá el Premio Nacional de Artes en la categoría de Artes y Tradiciones Populares el próximo 22 de julio

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Antolín Vázquez Valenzuela

EL JÚPARE, Sonora.

“La música, los bailes y cantos de los Pueblos Originarios tienen un propósito: son actos culturales que expresan identidad, transmiten cosmovisión y conectan con la naturaleza, con el ser, su espiritualidad y con la comunidad. Son usos y costumbres que pierden fortaleza conforme el dialecto se extingue, advirtió Antolín Vázquez Valenzuela, quien será galardonado el próximo 22 de julio en la Ciudad de México con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2024.

El activista indígena fue reconocido en la categoría de Artes y Tradiciones Populares por su labor de divulgación de la cultura mayo-yoreme, asentada en el sur de Sonora y el norte de Sinaloa.

En entrevista con Excélsior, Antolín Vázquez habla de su labor de 43 años, “una lucha constante” por preservar a su cultura, la mayo-yoreme, frente a las principales amenazas que reconoce en la migración, la ambición política, la adicción a las drogas y el ingreso de las religiones protestantes a la zona, que por décadas han intentado socavar el sincretismo entre el catolicismo y las tradiciones ancestrales que han moldeado la cosmovisión de su comunidad.

“Por los problemas de discriminación, nuestros padres no querían que habláramos el dialecto yoremnokki, pero entre ellos siempre se comunicaban en esa lengua y nos inculcaron el participar en la vida ceremonial. Todos en casa participábamos en las fiestas patronales, en la cuaresma, al recibir a los fariseos y las cofradías. Todavía lo hacemos porque son las tradiciones que enriquecen nuestra alma y nuestro corazón y nos sentimos fortalecidos por practicar la religiosidad”, aseguró Antolín, quien es coautor del libro Palabras del Mundo Yoreme: cuentos tradicionales del pueblo mayo.

Y al recordar hechos discriminatorios, recordó que su madre le contó que en la escuela rural un maestro la obligó a hincarse en sal gruesa como castigo porque sólo hablaba la lengua yoremnokki, el dialecto mayo-yoreme que actualmente está en riesgo de extinción.

“El elemento cultural en mayor riesgo es la lengua. Desde mediados de los años 70  comenzó a sentirse el desplazamiento. Por mucho tiempo culpamos a los medios de comunicación, al sistema educativo y ahora a las tecnologías y a las redes sociales. En las escuelas se hicieron campañas de castellanización, y ahora los jóvenes que participan en nuestros ritos y tradiciones aprenden a interpretar la música, la danza e incluso los cantos, pero como no dominan la lengua, el dialecto, no lo vibran. No lo sienten desde su corazón y desde su espíritu; es por eso que no se logra el propósito”, advirtió Antolín Valenzuela.

El ganador del Premio Nacional de Artes y Literatura en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, dijo que lo más doloroso es que los jóvenes ya no comprenden el mensaje de los cantos en su lengua nativa, perdiendo el sentido profundo de su identidad. Afirmó que la lengua yoremnokki fue forjada por sus antepasados para nombrar tanto a la naturaleza como a su cuerpo y al espíritu. “La tradición oral es una teta de la cual se mama, se nutre y si no es así, muere con nuestros ancianos, llevándose el conocimiento ancestral”.

Como parte de su labor de preservación de las tradiciones, los usos y costumbres de su comunidad, Antolín Vázquez trabajó en la Unidad Regional de Culturas Populares, en donde rescató, documentó y difundió la tradición oral mayo-yoreme.

En El Júpare, en 1985, fundó el Primer Centro Cultural Indígena, que lleva el nombre Blas Mazo, en honor de un héroe revolucionario mayo, que se ubica en una casa de adobe a donde acuden decenas de jóvenes por talleres de danza tradicional, música popular, elaboración de artesanías y enseñanza de la lengua yoremnokki.

Antolín Vázquez ha contribuido a la preservación de las danzas del Venado, de los Matachines y del Pascola; tambien en la conservación de las mariposas cuatro espejos, una especie endémica de la cual se aprovechan sus capullos para los tenábaris, que son las sonajas que los danzantes tradicionales enrollan en sus piernas al bailar.

La entrega del Premio Nacional de Artes y Literatura 2024 será el 22 de julio. Antolín Vázquez compatirá el Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares con la artista textil y cocinera tradicional purépecha Juana Bravo Lázaro.

En el campo de Lingüística y Literatura será galardonado el escritor Vicente Quirarte; en Bellas Artes, el guitarrista y compositor Gerardo Tamez y en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía,  compartirán el galardón la etnohistoriadora María Teresa Rojas Rabiela y al arqueólogo Leonardo López Luján.

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