Quitan busto sin permiso
Ninguna instancia pública asume la orden de haber retirado la efigie del priista de la Glorieta de Insurgentes

CIUDAD DE MÉXICO.
En el 50 aniversario del Movimiento estudiantil de 1968, el gobierno de la Ciudad de México decidió desaparecer la escultura dedicada al general Alfonso Corona del Rosal (1906-2000) que se ubicaba en la Glorieta de Insurgentes. La remodelación del espacio ya no contempló regresar el monumento consagrado al priista, impulsor de las obras del Metro mientras fue jefe del Departamento del Distrito Federal, pero también uno de los personajes que se vinculó a la represión estudiantil durante el 68 y de los acontecimientos del 2 de octubre en Tlatelolco.
El retiro de la efigie, sin embargo, carece de una versión oficial, el monumento simplemente fue retirado cuando comenzaron las obras de restauración de la glorieta, en enero del año pasado, para ya no regresar a su lugar. Ahora, el espacio donde se ubicó el busto de bronce con la leyenda que recordaba a Corona del Rosal como impulsor del Metro, es ocupado por una hilera de locales comerciales.
La decisión de desaparecerlo fue tomada mientras se avanzaba en el proyecto de remodelación de la rotonda que conecta las avenidas Chapultepec e Insurgentes. La proyección de los trabajos comenzó en diciembre de 2016 por iniciativa de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), que convocó a otras instancias del gobierno capitalino a participar en la plantación.
Hasta ese momento, la escultura de quien fuera presidente del PRI de 1958 a 1964, provocaba escozor, pero nadie se atrevió a manifestar públicamente que el monumento desaparecería. Incluso, en enero de 2017 se dio a conocer que la empresa que llevó a cabo los trabajos, Irkon Holdings S. A. de C. V., sólo realizaría maniobras de mantenimiento al monumento de acuerdo con la lista de trabajos que le había encargado la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse).
En la primera discusión, también participó la Autoridad del Espacio Público, la Agencia de Gestión Urbana (AGU) y la Dirección General de Servicios Urbanos de la Ciudad de México. Mientras algunos se manifestaron porque el monumento sólo era relevante para el Metro, otros opinaban que debía desaparecer y hacerse pública la decisión, sobre todo este año, cuando se conmemora medio siglo del Movimiento Estudiantil.
En algún momento ya no hubo vuelta atrás. La decisión se tomó en el transcurso de las obras: Corona del Rosal ya no regresaría jamás a la Glorieta de Insurgentes y su destino sería una bodega del gobierno capitalino que aún no ha sido confirmada por ninguna de las dependencias consultadas hasta ayer por Excélsior.
SOLDADO POLÍTICO
En septiembre de 1995, Alfonso Corona del Rosal declaró: “Nuestro país vivía tranquilamente en el año del 68. La población tenía salarios justos; pero de pronto nos brotó un movimiento de jóvenes y se hizo el problema del 68. De ese problema se han escrito muchas falsedades, muchas mentiras, pero yo viví eso. Nuestro Ejército nunca cometió un acto indebido, fuera de la ley, en ese problema. Los cadetes que están con nosotros pueden estar seguros que harán una carrera en un Ejército digno, patriota y leal”. Ese día Corona del Rosal había presentado sus
memorias.
Unos años más tarde, el propio Luis Echeverría (secretario de Gobernación durante el mandato de Gustavo Díaz Ordaz en 1968) habría de aceptar que, junto con Corona del Rosal, solicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional la participación del Ejército para preservar el orden en la ciudad.
Salvador Martínez della Rocca, El Pino, uno de los lideres estudiantiles del 68 dice ahora: “todos eran iguales pero Corona del Rosal era de los represores más cabrones, el general, no sólo en el 68, el 10 de junio (de 1971), era el regente de la ciudad. Me parece muy bien que lo hayan quitado y más que lo hagan ahorita. Son personas non gratas, responsables de asesinatos y de muchas cosas, de muchas atrocidades que se cometieron. Tenerlo era una grosería”, dijo ayer a Excélsior.
NADIE SABE
La decisión de remover el monumento hizo oídos sordos en el gobierno de la Ciudad de México. El Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (COMAEP), creado en 2014 para coordinar, asesorar, apoyar técnicamente y opinar sobre la materia, jamás tuvo noticia de la decisión de quitar el monumento. De acuerdo con la Coordinadora de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura local, Gabriela López, el tema jamás llegó a la mesa del órgano colegiado.
La Sobse se deslindó ayer de los trabajos realizados en la glorieta y hasta el cierre de esta edición, la Seduvi no ofreció información al respecto. En el momento de creación del COMAEP, se aseguró que el órgano tendría la facultad de decidir para reubicar, incorporar o remozar cualquier obra con valor patrimonial de manera permanente, en inmuebles que tengan el carácter de espacios públicos como parques, jardines, plazas, calles, avenidas y paseos.
Para llevar a cabo una reubicación, instalación o remoción de algún monumento, es necesario solicitar un dictamen del COMAEP, con una descripción detallada de la obra escultórica y los motivos de la petición, así como proporcionar el nombre del autor, procedencia y destino. Para que tenga validez la resolución del Comité, se debe contar con el voto de la mayoría de los consejeros.
El órgano está integrado por las secretarías de Desarrollo Urbano y Vivienda, de Cultura, de Turismo y de Educación, además de las autoridades del Espacio Público, dependiente de Seduvi, y del Centro Histórico, así como cuatro representantes de la sociedad civil invitados por el Jefe de Gobierno, por su reconocido prestigio y conocimiento en la materia.
