Trump no detiene el mercado
La mayor feria de arte neoyorquina revierte la baja en las ventas que hubo en 2016 y le apuesta a la mezcla entre moderno y contemporáneo

NUEVA YORK.
En 2016 las ventas dentro del mercado del arte internacional bajaron 23 por ciento, según el último reporte de Artprice, pero “en 2017 las ventas están más fuerte que nunca”, asegura Benjamin Genocchio, director ejecutivo de la feria The Armory Show, que este fin de semana reunió en la Gran Manzana a 210 galerías de todo el mundo, entre ellas cuatro mexicanas: OMR, Hilario Galguera, Proyectos Monclova y Arredondo Arozarena.
2016 fue un año en el que bajó mucho el mercado y me temía que 2017 fuera más bajo aún, pero ya tenemos ventas mucho más fuertes que el año pasado. Paradójicamente, con Donald Trump no ha empeorado el mercado del arte, está mucho mejor que el año pasado, por lo menos en Nueva York”, dice el director ejecutivo, quien afirma que The Armory Show ofrece una experiencia única en relación a otros encuentros de su tipo, ya que la feria se realiza en dos muelles al pie del río Hudson.
Para Genocchio su feria alberga un sentido de descubrimiento, a la par que resulta más accesible para la gente. “Tuvimos que mejorar la comida para que la gente pasara más tiempo en la feria. Detalles como estos son importantes porque la gente puede pasar más tiempo para descubrir nuevas obras, tomarse un descanso, y seguir viendo. Hay que entender todas las texturas que tiene la feria y dejar que el espacio la determine, porque esto no es un cubo blanco o un centro de convenciones. Este espacio tiene una personalidad para dar una experiencia diferente. Buscamos que el muelle, la luz y el agua sean parte de esa experiencia”.
El director ejecutivo tiene claro que uno de los mercados que más le interesa es Latinoamérica, donde ha tenido un importante avance con la escena brasileña, pero tiene aún pendientes importantes como lo es México. “La feria ha tenido muchos cambios para este año. Hemos trabajado mucho con Brasil, tenemos muchas galerías brasileñas, hay más de 40 coleccionistas de Brasil, pero casi no tenemos conexión con México, aunque para nosotros tiene todo el sentido cultivar esa relación, sobre todo por nuestra cercanía. Lo que vamos a hacer es un show o performance para generar mejores vínculos con galerías mexicanas y coleccionistas, es un mercado interesante, con muchos artistas de gran interés”.
Genocchio visitó en febrero la Ciudad de México para asistir a la feria Zona Maco y se quedó con una buena impresión. “Fui a Zona Maco y vi muchas de las galerías importantes, también fui a la otra, Marterial Art Fair, que es más informal y divertida, pero con una buena vibra. Lo único que creo puede mejorar Zona Maco es que debería de mezclar las galerías de arte moderno con toda la oferta de arte contemporáneo”.
A diferencia del caso mexicano, donde la feria grande mantiene una competencia con la feria satélite, The Armory Show suma a su oferta y promueve las ocho ferias que suceden de forma paralela a su evento. De hecho, su pase VIP también es válido para acceder a todas las ferias de la ciudad. “No hay ninguna razón para no sumar el esfuerzo de otras ferias. Hoy la gente compra lo que le gusta, investiga a fondo y la gente sabe en dónde está el artista que le gusta. No importa en qué feria esté, le da lo mismo si es The Armory Show o en alguna de las ferias satélite que tenemos. Nueva York es tan grande que podemos absorber artistas, coleccionistas y galeristas de todas partes del mundo”.
Confiado por los buenos números que obtuvo (al cierre de la feria más de la mitad de las galerías reportaron 65 mil visitantes y ventas cerradas entre los siete mil y los 950 mil dólares), Genocchio sentenció: “El mercado subió, la gente rica es más rica, al mercado del arte le va bien y todos los demás sectores están aterrorizados”.
The Armory Show es una feria que no sólo se realiza en un escenario escepcional: dos muelles sobre el río Hudson, sino que además propone un recorrido mixto en el que la tradicional distinción entre arte moderno y contemporáneo se borra dentro del diseño de las distintas secciones que la integran. Uno de los casos más claros lo da la sección Focus, curada por Jarrett Gregory, quien reunió a creadores que abordan temas sociales y políticos (está la obra de la mexicana Teresa Margolles), justo al lado de la sección Insights, que reúne las piezas más clásicas dentro de la oferta de la feria. Para acentuar esta mezcla de propuestas y proyectos, los 13 encargos a artistas con trayectoria dentro de Platform, curada por Eric Shiner, se desplegaron entre pasillos y áreas comunes a lo largo y ancho de ambos muelles. Lo mismo las obras se montaban como si fueran un área de reposo, como la gran instalación de Yayoi Kusama, Guidepost to the New World; que se instalaron flotando en la entrada principal como la escultura de Ai Weiwei, Niao shen long shou shen.
Como ocurre siempre en toda feria, hay piezas que resultan las más mediáticas y retratadas. La instalación Drifter, de Studio Drift, en la galería Pace, atrajo los reflectores mediante un monolito de cuatro metros de largo que flotaba cual pluma en medio del stand. El montaje de la obra resultó tan teatral que incluyó una inauguración exclusiva en la que, por unos minutos, la pieza fue oculta del público mediante una cortina para abrir entre aplausos.
Otro de los eventos que atrajo a la multitud fue el remake de una pieza de la década de los 60 a cargo del artista japonés Sadaharu Horio, quien, justo al lado de donde se vendían sus pinturas de gran formato a miles de dólares, instaló su Art Vending Machine, una precaria instalación en la que a cambio de un dólar el artista vendía al instante una pintura hecha a partir de la solicitud del comprador, de acuerdo a categorías establecidas por el artista, las cuales iban desde pinturas de sonido hasta pinturas de imitación.
El arte mexicano estuvo presente en The Armory Show a través de cinco galerías que desplegaron en las secciones Galleries, Presents y Focus el trabajo de artistas como Teresa Margolles, Eduardo Terrazas, Bosco Sodi, Jose Dávila, Gabriel de la Mora y Francisco Ugarte.
El stand que mejor integró la obra de sus artistas fue el de la galería OMR, a través de un sobrio montaje de la obra de Matti Braun, Gabriel Rico y Jose Dávila. La galería Hilario Galguera dedicó todo su stand a la obra de Bosco Sodi (que actualmente se exhibe en el Museo Diego Rivera Anahuacalli), quien también presentó en The Armory Show su libro Clay Cubes, que editó Hatje Cantz.
La galería Arredondo Arozarena montó uno de los stands más sutiles de toda la feria, con una instalación que consistía en una proyección de una luz dentro de un cuarto oscuro. La obra de Francisco Ugarte lograba por algunos segundos abstraer al visitante del bullicio de la feria.
La galería suiza Peter Kilchmann presentó un proyecto de Teresa Margolles, quien retrató a un transexual llamado Karla (Hilario Reyes Gallegos), de Ciudad Juárez, quien fue asesinado a golpes hace un año. La instalación presenta la fotografía de gran formato, un fragmento de uno de los centenares de edificios derrumbados en Ciudad Juárez y el audio de un joven que narra las circurstancias que hubo alrededor del homicidio.
EL EDITOR RECOMIENDA



