Abandonan mural constitucional
El fresco de Roberto Cueva del Río titulado Firma de la Constitución de Apatzingán de 1814 se encuentra deteriorado, con cuarteaduras visibles y sin acceso al público dentro de un hotel abandonado en la colonia Doctores

CIUDAD DE MÉXICO.
En el número 139 de la avenida Niños Héroes, en la colonia Doctores, se guarda parte de nuestra historia. Sobre un muro de diez metros por cuatro está el registro visual del origen del país como República: la Constitución de Apatzingán de 1814. Es el mural al fresco de Roberto Cueva del Río (Puebla, 1908-Cd .de México 1988) que da cuenta del momento en que José María Morelos y Pavón está en el Congreso de Chilpancingo. Ahora esa historia está en riesgo dentro del viejo edificio que fue el Hotel Posada del Sol.
Terminado en 1948, el mural Firma de la Constitución de Apatzingán de 1814 fue un encargo del empresario español Fernando Saldaña Galván, a quien fuera alumno de Diego Rivera, para decorar la entrada al salón de eventos del hotel. En lo que parece una recepción principal, el fresco recibía a políticos, artistas y turistas y era una suerte de recordatorio del México independiente. Casi siete décadas después está abandonado, sin ningún trabajo de conservación ni acceso al público.
La Posada del Sol está deteriorada, ahora es nada. Es una bodega de la Procuraduría, pero si el edificio mismo, que es una joya, está muy abandonado, lo han saqueado se han llevado piezas, también los murales están sin ningún cuidado”, advirtió Ana María de la Cueva, hija del muralista, quien en entrevista aseguró que el fresco necesita una intervención por parte de restauradores expertos, pues en más de siete décadas no ha sido atendido.
La escena en la que se mira a Ignacio López Rayón, José Sixto Verduzco, Andrés Quintana Roo, José María Liceaga, Carlos María de Bustamante y José María Morelos y Pavón presenta tres fisuras en todo lo ancho del muro. Si bien parecen no ser fracturas profundas, De la Cueva señaló que el daño existe y puede perderse la obra. Además el mural necesita una limpieza profunda para quitar el hollín natural del medio ambiente acumulado en 70 años, y recobrar la intensidad de los colores.
Me parece importante que las autoridades lo atiendan porque justo ahora con las celebraciones de la Constitución este mural nos recuerda nuestro pasado, de dónde venimos, y no está a la vista. Está encerrado en el edificio y nadie puede entrar”, acotó la hija del artista que también ilustró algunas de las portadas de Revistas de Revistas de Excélsior.

Posada art nouveau
El hotel de siete mil metros cuadros fue pensado como una posada para artistas y políticos. Con 700 habitaciones y una arquitectura estilo Art Nouveau ocupó las principales planas de los periódicos durante los primeros años de la década de los 40. Además del mural de Cueva del Río, el empresario también encargó pintura sobre muro a Francisco Montoya de la Cruz y otros artistas alumnos de Frida Kahlo.
Sin embargo, la ostentosidad de la posada endeudó al dueño Saldaña Galván quien perdió el edificio al no pagar los impuestos. Entonces antes de los años 50, el hotel fue decomisado por el gobierno de la ciudad. Durante unos años se rentaron las habitaciones como estudios independientes para artistas. El propio Roberto Cueva del Río montó su estudio en el hotel, recordó su hija. Y para finales de esta década el inmueble se cerró al público y se acondicionó como escuela de educación primaria, luego como oficinas del Instituto de la Vivienda y hoy en día sirve como bodegas de la Procuraduría de la República.
Por su diseño arquitectónico en los últimos años se ha rentado para la filmación de películas de terror, sin que se destine algún presupuesto para el mantenimiento de las obras murales, ni para fortalecer su estructura de concreto y piedra volcánica. “No sólo está la obra de mi papá, también hay más obra, y el propio decorado y el diseño del edificio es de gran valor histórico y no hacen caso”, apuntó quien conserva el boceto original y registro documental del proceso de la obra.
Además del mural de Apatzingán, en la Capilla se conservan los murales del pintor Francisco Montoya de la Cruz, y otras piezas: “Estoy tratando de armar el rompecabezas de esta obra y mi idea es rescatar ese mural. Yo respeto las propiedades del gobierno, pero pienso que ese mural se tiene que ver. La gente tiene que conocerlo y no es justo que permanezca oculto”.
Cueva del Río, quien trabajó con el caricaturista Ernesto García Cabral en el taller de dibujo de Excélsior, también pintó el mural Fraternidad Americana en el Instituto Cultural Mexicano en Washington y los murales en el ex Convento de San Francisco en Pachuca, Hidalgo.
EL EDITOR RECOMIENDA



