Agencia EFE, medio siglo en México
Para conmemorar cinco décadas, la agencia informativa publica el libro 'El testigo y su mirada', que se presentará hoy en el Centro Cultural de España

CIUDAD DE MÉXICO.
Mucho más que antes, ahora un error “se paga muy caro” y a la hora de enmendarlo no basta con tener una larga historia o ser el más grande. Los medios de comunicación, dice Raúl Cortés, delegado de la agencia EFE en México, “hemos perdido el monopolio que teníamos de la información” y ante los retos que impone el mundo actual sólo “van a subsistir los más fuertes, los que hagan mejor periodismo”.
Durante tres años, de 2006 a 2009, Cortés fue Jefe de redacción de la agencia de información española en México, después se ocupó de su oficina en Uruguay y hace dos años, en 2014, regresó al país para dirigir la representación mexicana. A él ha tocado conmemorar medio siglo de presencia de la empresa informativa en México, 50 años durante los que la firma pasó de ser una pequeña agrupación de siete personas a tener ahora, casi 70 empleados a todo lo largo y ancho del país.
Para celebrar ese medio centenario, el despacho de información ha editado junto con editorial Debate El testigo y su mirada. 50 años de la Agencia EFE en México, un libro donde se recorren cinco décadas de vida –a través de entrevistas, documentos y fotografías– y se conjuntan diferentes voces para hablar de la importancia que el servicio de noticias ha tenido en el país.
Como todos los medios de comunicación en el mundo, EFE no es ajena a los cambios que se están viviendo: mares de información electrónica, miles de personas en las calles registrando por sí mismas hechos noticiosos y esa influencia sin igual que ahora tienen las redes sociales, han dejado a los medios de comunicación convencionales en zona de riesgo. Cortés piensa que la situación acabará por crear “una criba” donde sólo los mejores tendrán cabida.
“Van a subsistir los que hagan mejor periodismo, eso en definitiva es lo que va pasar, por eso ahora es tan importante tratar de hacer el mejor periodismo posible, esforzarse en volver a los bá- sicos, “back to basics” como dicen los anglosajones: es necesario hacer bien las noticias, no fallar; un error ahora se paga mucho más que antes”.
EFE llegó a México en 1966, por entonces rentó un piso en la calle Vallarta de la colonia Tabacalera y las cosas no fueron fáciles. Existe una anécdota –registrada en el libro– que afirma que cuando el primer delegado, Carlos Visceras, visitó al director de un periódico mexicano, éste lo corrió de su despacho reprochándole su origen franquista. La agencia como ahora, es una agencia del Estado español, pero por entonces, España aún estaba bajo el yugo de Francisco Franco, con quien México jamás estableció relaciones.
La gran oportunidad llegó para EFE con los Juegos Olímpicos de 1968. Desde entonces, y a pesar de un breve exabrupto que obligó su salida del país en 1976, EFE se convirtió en un referente informativo: “en España había una dictadura del general Franco, pero nosotros teníamos una posición muy neutral con respecto a cómo tratar los temas políticos en cada país y así fue después de la muerte de Franco, mantuvimos esta línea”.
Información alejada de la tendenciosidad y que no utiliza adjetivos, lo más cercana a la realidad y siempre en constante comprobación, dice Cortés “nos hacen necesarios y útiles, indispensables en cualquier sociedad”. La noticia sigue siendo la principal arma: “el corazón de nuestro negocio son las noticias por supuesto, el hilo informativo que nosotros le llamamos, las noticias que damos las 24 horas de los 365 días del año, desde 120 países en español”.
En el libro se reúnen las voces de los primeros colaboradores de EFE como José Carreño Figueras, redactor de la agencia entre 1977 y 1981 y ahora colaborador de Excélsior, pero también de Alejandro Ramos, director de Notimex, Almudena Calatrava, ex correspondal de la agencia o Pascal Beltrán del Río, director editorial de El Periódico de la Vida Nacional.
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