‘Las mañanitas’ de ‘La China’ Mendoza

A pesar de ser figura fundamental de la cultura nacional, aún espera honores

thumb
De izq. a der., de pie: Sabina Berman, María Luisa La China Mendoza, Carmina Narro, Beatriz Espejo, Estela Leñero y Ana Clavel. Sentadas: Ana Segovia, Silvia Molina y Patricia Rosas Lopátegui, el 3 de marzo de 2011. Foto: Cortesía Isabelle Tardán

CIUDAD DE MÉXICO.

María Luisa La China Mendoza cumple años el próximo 17 de mayo y yo, una de sus más fervientes admiradoras, quiero desde ya cantarle Las mañanitas y agradecerle todos sus libros y sus centenares de reportajes, entrevistas y artículos periodísticos que han enriquecido la cultura nacional. Sin embargo, las instituciones culturales no han reconocido plenamente todas sus contribuciones en el campo del periodismo y de las letras mexicanas. Me pregunto: ¿Cuándo se le otorgará el Premio Nacional de Literatura? ¿Cuándo recibirá la Medalla de Bellas Artes? ¿Cuándo sus libros formarán parte del canon literario? ¿Cuándo podrá vivir sin sobresaltos económicos, ella que ha dedicado más de media vida al quehacer de las letras; ella que no ha pactado con el poder y que no ha permitido que nadie silencie su pluma crítica.

Hace varias semanas conversé con La China vía telefónica. Me comentó, entre otras cosas, que uno de los momentos más felices en los últimos años de su existencia fue la memorable cena que nos ofreció Sabina Berman en marzo del 2011. La novelista y dramaturga nos reunió en su departamento para celebrar la publicación de mi antología, Óyeme con los ojos. De Sor Juana al siglo XXI. 21 escritoras mexicanas revolucionarias (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2010). Quienes pudimos asistir, realmente pasamos una velada inolvidable. La China rememoró los platillos que degustamos, las finas atenciones de la anfitriona y la conversación amena. “¿Sabes? —me dijo La China— en esa cena perfecta sólo hizo falta un perro”. Ya sabemos que La China ha sido y es una ferviente defensora de los derechos de los animales. Aquí celebramos a La China y a Sabina Berman con la foto de aquella tertulia en la que navegamos por la corriente de la solidaridad literaria.