Ven edén en el arte

Revisan cuatro décadas de creación plástica en la ciudad de Cuernavaca

CIUDAD DE MÉXICO.

A finales de los años sesenta, Cuernavaca sufrió diversos cambios en diferentes ámbitos: se extendió territorialmente, se convirtió en una importante zona industrial y su población creció. También, la producción artística experimentó importantes transformaciones, producto del cambio de la ciudad.

Después del edén. Arte en Cuernavaca 1974-2014, que se inauguró ayer en La Tallera, da cuenta de estos cambios en el ámbito artístico, juntando la obra de más de cincuenta autores que han vivido, en algún momento de sus vidas, en Cuernavaca, y cuya obra es referente a ésta. Partiendo de 1974, año en que David Alfaros Siqueiros murió en dicha ciudad y que se puede entender como el final de la modernidad artística en México, y fecha en que comienzan los cambios en la capital de Morelos, y terminando en 2014, a cuarenta años de que comenzaran a gestarse.

Andrea Torreblanca, curadora de la exposición, comenta que “más que una cronología, es un planteamiento simbólico, porque es una etapa en que Cuernavaca se transforma”.

Parte importante de la muestra multidisciplinaria es la aportación que han hecho los estudiantes, y el apoyo que reciben de las escuelas, “tanto el Centro Morelense de las Artes, como la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, las dos facultades de arte dieron un impulso a todo lo que se producía en arte emergente, creo que todas esas aproximaciones al arte tienen que ver con las escuelas, que ya establecieron un parámetro, los artistas están estudiando mucho más a fondo, ya no es esa relación taller-alumno, sino que todos ya forman parte de generaciones donde se establecen experiencias, diálogos, estudian, hacen exposiciones, todo eso ha enriquecido mucho la escena local”, comentó la curadora.

La muestra reúne el trabajo de Antonio Russek, Vicente Gandía, Joy Laville, Reynel Ortiz, Rafael Uriegas, Magali Lara, Gerardo Suter, Cisco Jiménez y Larisa Escobedo, entre otros.

La exposición está dividida en cinco núcleos temáticos, basados en el libro de Kenia Cano, Las aves de este día. Al respecto, Torreblanca afirma que “la transformación de Cuernavaca y todo lo que sucede se refleja un poco en la obra de todos los artistas, hay núcleos muy puntuales que parten de temas comunes como son el jardín, la ciudad, la iconografía popular, el paisaje, pero creo que han sido temas que han sido abordados de maneras distintas, desde los artistas más jóvenes, hasta los artistas con más trayectoria”.

Al fondo del jardín, núcleo que aborda uno de los temas más recurrentes de la ciudad: los jardines y paisajes; La plaza abierta refleja la relación establecida entre los artistas y la ciudad; Todas las lenguas tiene que ver con el vínculo del arte con la artesanía de Cuernavaca, incorporando elementos de la iconografía popular; “No se llama ni se nombra”, es un núcleo que narra las tendencias conceptuales, que aunque no tienen un tema local, se han producido a partir de experiencias en la ciudad.