Todo cabe en Berlín

El escritor Fabio Morábito celebra seis décadas de vida con la reedición de su libro También Berlín se olvida, un volumen que aborda temas como la identidad y lo cotidiano

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de julio.- Cualquier ciudad podría ser inventada o reinventada al mezclar un poco de experiencia y literatura. Es más, podría decirse que toda ciudad vive a caballo entre la ficción y la realidad. Al menos así lo plantea el narrador y poeta Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955) en su libro También Berlín se olvida, conjunto de textos híbridos que  forman un mosaico o rompecabezas que sirve para comprender la capital alemana.

El libro fue publicado originalmente en 2004 y ahora es reeditado para celebrar los 60 años del autor mexicano, donde revive aquellas historias que van desde la identidad y la ruina del muro de Berlín, los asentamientos para descanso o Kleingärten y hasta lo que sucede durante un choque de autos o lo que experimenta un hombre en el Krumme Lanke mientras contempla a una mujer desnuda. Todo eso cabe en Berlín.

Estoy seguro que no sería posible definir la cultura alemana a partir de una urbe. ¡Es imposible! En mi caso tuve la posibilidad de vivir un año en aquella urbe para luego armar este conjunto de textos, un mosaico con episodios clave que me permitieron hundir el cuchillo en esa carne y captar su espíritu, sin aspirar a una visión definitoria ni mucho menos”, explica en entrevista.

Autor del poemario Delante de un prado una vaca y de libros de cuentos como De lunes todo el año, La lenta furia y Grieta de fatiga, con el que obtuvo el Premio Antoni Artaud 2006, Morábito es una de las voces más reconocibles de la literatura mexicana, para quien la literatura es un sismo que remueve las placas tectónicas del lenguaje.

En este caso, “También Berlín se olvida es un libro que tengo muy presente porque fue la primera vez que intenté describir una ciudad. Entonces me pareció una tarea bastante compleja pero me enseñó que en la escritura es posible dar cuenta de una gran metrópoli extranjera mediante la mezcla de observación realista y empírica con ficción”.

Esa fue la intención, afirma el también ensayista, pues en el fondo así vivimos las metrópolis, sobre todo aquellas que desconocemos, se escriben en nuestra memoria a través de recuerdos e imaginación.

Quizá algunos pensarán que sólo son fantasías, pero luego pienso que será la propia ciudad quien se ocupe de desmentir o de confirmar tal cosa. Sin embargo, originalmente nos da permiso de vivirla de una manera fantasiosa y no solamente realista”.

La única coincidencia entre estos 13 textos híbridos es que todos nacieron de la observación y desembocan en cuentos que quieren ser crónicas o crónicas hechas cuento. “Con esto quiero decir que quise huir de la crónica, un género en el que no me siento muy a gusto, así que no podríamos decir que es un libro de crónicas que en el fondo se gestaron de la invención y el cuento”.

Y aunque el narrador se niega a definir Berlín, a lo largo de sus páginas la refiere como una ciudad invertebrada donde lo que cuenta es la actitud mental y no la distancia, la capacidad de imponerse una meta y no desviarse hasta alcanzarla, un territorio donde sus habitantes rechazan el lustre, el revuelo y el énfasis.

Cabe señalar que para esta reedición realizada por Sexto Piso, Morábito no releyó ni modificó esencialmente el libro, aunque sí le permitió reactivar una historia para un próximo libro de cuentos. Se trata de El hombre del “croissant”, donde cuenta la historia de un hombre enigmático que cada mañana visita una cafetería sin mostrar interés por el mundo exterior.

TERRITORIO AMURALLADO

Uno de los personajes esenciales de este libro es el Muro de Berlín, que le permite abordar el tema de la frontera y las implicaciones de una división que bien pudo sólo existir en la imaginación de los alemanes.

No cabe duda que el muro tuvo gran relevancia porque no es fácil pensar en una ciudad que es separada por una muralla. Eso es algo extraordinario, pues más allá de coyunturas históricas o ideológicas, me pareció impresionante que una urbe se redefiniera de la noche a la mañana”, asegura.

Y aunque muros, murallas y fortificaciones ya eran de interés desde la mismísima Roma, hasta entonces no había existido una muralla que escindiera un país desde su interior. “Pero debemos dejar claro que en este libro no hay un tipo de reflexión política, ideológica o histórica, sino la atención de un hecho puntual: un muro de grandes dimensiones que dividió a familias, amistades e incluso matrimonios. Una separación tajante”.

Pero el interés de este muro no sólo está en que se convirtió en una frontera infranqueable, sino gran saga de historias que provocó, que han dado cuenta de cómo las personas se las ingeniaban en la Alemania Oriental para burlar la vigilancia y pasar al otro lado”.

Seguramente hay una literatura exclusivamente concentrada en ese aspecto, es decir, libros que dan cuenta de las mil formas ingeniosas, patéticas o grotescas con las que el hombre pudo vencer esa muralla, añadió.

¿Qué tanto ha cambiado Berlín desde su primera aproximación?, se le pregunta a Morábito. “Bueno, he regresado en dos ocasiones pero muy brevemente. Pero me imagino que la ciudad ha permanecido sustancialmente igual. No creo que hayan cambiado sustancialmente las cosas que observé de la vida cotidiana”.

¿Por qué rehúye de la crónica como género literario?, se le cuestiona. “Porque la crónica tiene una responsabilidad con la realidad, es decir, por más divagaciones y elucubraciones que se acepten o que sean necesarias, finalmente la mirada del cronista debe ser cercana al periodismo, es decir, se espera que la crónica nos devuelva a la realidad”.

Esto significa que no es lo mismo habitar la crónica que estar dentro de ella sólo en apariencia, afirma, pues justo este libro se dedica a bordear la frontera ficción/realidad.

Aquí le doy un margen de libertad muy amplio para unir la realidad empírica y objetiva con ayuda de la fantasía. En el fondo no busco un retrato de la urbe, sino partir de observaciones objetivas y ensoñaciones, expectativas, fantasías y prejuicios para captar su espíritu”, concluye.