¿Por qué algunas personas pierden peso más rápido que otras?
Algunas personas pierden peso más rápido que otras, y no se trata solo de fuerza de voluntad. La ciencia revela factores sorprendentes detrás de esta lucha desigual.

Algunas personas pierden peso sin esfuerzo, mientras que otras se pelean por cada gramo. La frase «por qué algunas personas pierden peso más rápido que otras» encierra más verdad —y más ironía— de lo que la mayoría de los anuncios de dietas se atreverían a admitir.
Según investigaciones recientes de instituciones como la Clínica Mayo y la Universidad de Aberdeen, las razones por las que las personas pierden peso a ritmos diferentes son más complejas que comer menos y moverse más. El metabolismo, la genética, las hormonas, la edad, la microbiota intestinal e incluso hábitos alimenticios previos influyen profundamente en el proceso, a menudo de maneras que escapan a nuestro control.

¿Cómo el metabolismo influye en tu proceso de pérdida de peso?
A menudo se culpa al metabolismo tanto del aumento como de los problemas para bajar de peso, y con razón. Según la Clínica Mayo, el metabolismo se refiere al proceso mediante el cual el cuerpo convierte lo que come y bebe en energía. Incluso en reposo, el cuerpo quema calorías para funciones básicas como la respiración y la circulación sanguínea. Esto se conoce como tasa metabólica basal (TMB).
Pero aquí está el truco: no todos tienen la misma TMB. Algunas personas tienen un metabolismo naturalmente más rápido debido a factores como la masa muscular magra, la edad, el sexo y la genética. Por ejemplo, los hombres suelen quemar más calorías en reposo que las mujeres porque suelen tener más músculo. A medida que envejecemos, el metabolismo tiende a ralentizarse, lo que dificulta la pérdida de peso.
En artículos recientes, los investigadores destacaron cómo el metabolismo puede variar drásticamente incluso entre personas de la misma edad y constitución, lo que significa que dos personas pueden comer la misma dieta y hacer ejercicio de forma idéntica, con resultados completamente diferentes.

Genética, hormonas y el rompecabezas de la quema de grasa
Los genes influyen mucho más que el color de ojos o la altura. También regulan cómo se almacena la grasa, cómo se comportan las hormonas del hambre y la eficiencia con la que se utiliza la energía. Según ScienceDaily, un estudio de 2025 de la Universidad de Cambridge identificó marcadores genéticos específicos que predisponen a las personas a quemar grasa eficazmente o a retenerla de forma persistente.
Hormonas como la leptina y la grelina también complican el panorama. La grelina, llamada la "hormona del hambre", le indica al cerebro cuándo es hora de comer. La leptina, por otro lado, indica saciedad. Si estas hormonas están desequilibradas —debido a dietas crónicas, falta de sueño o predisposición genética—, el cuerpo puede sabotear tus mejores esfuerzos para perder peso.
Y no olvidemos la insulina, una hormona crucial para el almacenamiento de grasa. Algunas personas son más sensibles a la insulina que otras, lo que significa que convierten el azúcar en grasa con mayor facilidad y les cuesta más perderla.

Microbiota intestinal: el regulador invisible de la pérdida de peso
El microbioma intestinal es una vasta comunidad de bacterias en el tracto digestivo y desempeña un papel sorprendente en el control del peso. Estudios sugieren que las personas con una mayor diversidad de bacterias intestinales tienden a tener un peso más saludable y a perder grasa con mayor facilidad.
Algunos tipos de bacterias extraen más calorías de los alimentos, lo que significa que dos personas que comen la misma comida podrían absorber cantidades muy diferentes de energía. Otras influyen en la inflamación o en la forma en que el cuerpo almacena la grasa. Un microbioma intestinal menos diverso suele asociarse con la obesidad y las enfermedades metabólicas.
Agregar prebióticos y fibra a su dieta puede favorecer la diversidad microbiana, pero, nuevamente, no es una solución única para todos.

Factores del estilo de vida: sueño, estrés y dietas pasadas
Más allá de la biología, el estilo de vida tiene un impacto medible en la pérdida de peso. El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, lo que favorece la acumulación de grasa, especialmente alrededor del abdomen. Dormir mal puede causar estragos en las hormonas del hambre y reducir la motivación para hacer ejercicio.
¿Y si has hecho dietas drásticas varias veces? Malas noticias. La restricción calórica repetida le enseña al cuerpo a ser más eficiente con menos, un mecanismo de supervivencia que, en última instancia, ralentiza el metabolismo y dificulta la pérdida de peso en el futuro.
Como explica la Universidad Europea de México, las dietas a largo plazo pueden reducir significativamente la TMB, lo que hace que la recuperación de peso sea casi inevitable sin un restablecimiento metabólico completo.
Bajar de peso no es una cuestión de igualdad. Aunque es tentador envidiar a quienes bajan de peso de la noche a la mañana, la realidad es que la biología no es justa. La genética, las hormonas, los microbiomas y los hábitos pasados influyen en el resultado, y algunas personas simplemente están escalando una cuesta más empinada.
Aun así, el conocimiento es poder. Al comprender el porqué de estas diferencias, podemos abordar el control de peso con más compasión y menos frustración. Y como siempre, antes de hacer cambios drásticos en su dieta o plan de ejercicios, consulte con un profesional de la salud o un dietista certificado.
Lo que funciona para una persona puede ser inútil o perjudicial para otra.
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