¿Qué es el método de la cebolla y cómo te ayuda a quitarte el frío?

El método cebolla explica cuántas capas usar y cómo proteger el cuerpo del frío extremo según guías oficiales.

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método de la cebolla para quitarte el frío

El método cebolla se volvió una recomendación central de autoridades de salud y protección civil ante los episodios de frío extremo que afectan a zonas urbanas y rurales durante el invierno.

Su principio es simple: usar varias capas de ropa delgadas en lugar de una sola prenda gruesa para regular mejor la temperatura del cuerpo.

Esta técnica permite retener calor, evitar la humedad y adaptarse rápido a cambios bruscos mientras se trabaja, se camina o se practica deporte al aire libre.

Aunque parece una idea básica, su aplicación correcta reduce riesgos como hipotermia, congelamiento y enfermedades respiratorias durante eventos de bajas temperaturas.

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mujer con frío en invierno

¿Qué es el método cebolla y por qué se usa en invierno?

El método cebolla consiste en vestir el cuerpo por capas que cumplen funciones distintas: absorber sudor, conservar el calor y bloquear el viento o la lluvia.

A diferencia de una prenda gruesa, este sistema controla mejor el flujo de aire caliente atrapado entre telas, lo que mejora el aislamiento térmico.

Organismos como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) lo impulsan porque permite responder rápido si la temperatura sube o baja de forma repentina.

Al poder quitar o agregar capas, se evita tanto el sobrecalentamiento como el enfriamiento repentino, dos riesgos frecuentes en ambientes fríos.

Es un método útil para trabajadores al aire libre, deportistas, estudiantes y adultos de 25 a 60 años que enfrentan distancias largas o espacios mal climatizados.

También se usa en países nórdicos y regiones de montaña, donde la estabilidad térmica es clave para prevenir accidentes.

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mujer con muchas capaz de ropa

¿Cuántas capas se deben usar para aplicar bien el método cebolla?

El CENAPRED recomienda tres capas principales, cada una con un rol claro y materiales específicos que ayudan a conservar calor sin perder movilidad.

La primera capa es la que toca la piel y debe ser transpirable, ligera y capaz de absorber humedad.

Se usan prendas como ropa térmica, camisetas sintéticas o algodón ligero para mantener la piel seca durante el movimiento.

Esta capa es crítica porque el sudor retenido se enfría rápido y puede provocar escalofríos o una baja súbita de temperatura corporal.

La segunda capa funciona como aislante y su objetivo es retener el calor generado por el movimiento del cuerpo.

Aquí se recomiendan suéteres de lana, camisetas térmicas gruesas o forros polares, que atrapan aire caliente en su estructura.

La tercera capa es la barrera externa que protege frente al viento, la lluvia o la nieve, y debe ser impermeable o rompevientos.

Se usan chamarras tipo parka, rompevientos, impermeables o abrigos con capucha, fáciles de quitar al entrar en espacios cálidos.

Este sistema de tres niveles se adapta incluso a climas variables como los de Ciudad de México, Toluca o Monterrey, donde la sensación térmica cambia por horas.

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Hombre sintiendo frío

¿Qué prendas extras fortalecen la protección contra el frío?

Aunque el método cebolla se centra en el torso, la regulación térmica se pierde rápido por extremidades como cabeza, manos y pies.

Por eso se recomiendan gorro, guantes y calcetines gruesos, preferentemente de lana o fibras térmicas.

El gorro evita la fuga de calor por la cabeza, responsable de hasta un 10% de la pérdida térmica del cuerpo.

Los guantes protegen dedos y articulaciones, especialmente en personas que usan herramientas o dispositivos al aire libre.

Los calcetines gruesos previenen el enfriamiento de los pies, uno de los primeros signos de exposición prolongada al frío extremo.

En zonas ventosas también se usa bufanda o braga para reducir la entrada de aire helado hacia la garganta.

Muchas entidades de Protección Civil recomiendan incluso tapabocas en días muy fríos, no solo por salud respiratoria, sino porque humedece y calienta el aire inhalado.

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Hombre abrigado en invierno

¿Por qué importa tanto evitar cambios bruscos de temperatura?

El cuerpo humano ajusta su temperatura interna mediante sudoración o contracción muscular, pero estos mecanismos tardan minutos en estabilizarse.

Cuando alguien pasa del calor de una habitación al frío intenso de la calle sin abrigo adecuado, la caída térmica puede ser inmediata.

Esa transición favorece resfriados, gripes y problemas respiratorios, sobre todo si la piel está húmeda por sudor.

Por ello las autoridades piden no exponerse a cambios bruscos de temperatura y preparar la ropa antes de salir.

El método cebolla resuelve ese problema permitiendo agregar o quitar capas sin perder protección.