Historia del Día del Estudiante en México
Descubre la historia del Día del Estudiante en México, ¡conoce los eventos que dieron origen a esta celebración!

Este 23 de mayo se festeja el Día del Estudiante en México, pero ¿conoces la historia detrás de esta celebración? Su origen va mucho más allá de un festejo en un auditorio, sino una respuesta a una política social del país en el siglo XX.
Si pensabas que esta festividad nació simplemente por el capricho de algún burócrata del sistema educativo o como un pretexto comercial para vender regalos, estás muy equivocado.
El verdadero origen del Día del Estudiante está cimentado en la rebeldía, la valentía y la determinación de una generación de jóvenes que decidió levantar la voz contra las decisiones arbitrarias del gobierno.
Celebrar a los estudiantes en México es, en realidad, un homenaje directo a un grupo de universitarios que derramó sudor, lágrimas y sangre en las calles del centro histórico de la Ciudad de México para defender el derecho más sagrado de cualquier institución académica: la libertad de pensar, decidir y gobernarse a sí misma.

El origen del Día del Estudiante: una huelga
La chispa que encendió el fuego de huelga que derivaría en el Día del Estudiante comenzó con un ajuste administrativo: en los primeros meses de 1929, las autoridades de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, encabezadas por el director Antonio Caso, decidieron modificar el sistema tradicional de evaluación escolar.
Hasta ese momento, los alumnos acreditaban sus materias mediante un examen anual, pero el nuevo reglamento imponía la obligatoriedad de presentar tres exámenes parciales escritos por año, además de endurecer las reglas de asistencia a las aulas.
El descontento por las modificaciones escolares se propagó entre los estudiantes; al ver que sus peticiones de diálogo eran ignoradas sistemáticamente tanto por el director de la facultad como por el ministro de Educación, los jóvenes decidieron que era momento de organizarse y demostrar que la comunidad estudiantil no se quedaría de brazos cruzados.
El 24 de abril de 1929, las instalaciones de la Facultad de Derecho se convirtieron en el escenario de una asamblea estudiantil masiva y de alta tensión. Líderes juveniles tomaron la palabra para proponer una medida radical: si las autoridades no daban marcha atrás a los nuevos estatutos de exámenes, la comunidad estudiantil declararía un paro total de labores.
Ante la rotunda negativa de las autoridades gubernamentales, el plazo venció y la huelga estalló formalmente el 9 de mayo de 1929.

La represión a los estudiantes en 1929
El presidente Emilio Portes Gil ordenó la clausura oficial de las escuelas en rebeldía y el cese de los apoyos económicos, bajo el argumento de que el gobierno no toleraría desórdenes públicos provocados por jóvenes inconformes.
El movimiento estudiantil comenzó a ganar la simpatía de otros sectores de la sociedad civil, uniéndose alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria, de la Escuela de Medicina y de la Escuela de Odontología.
El 23 de mayo de 1929, un contingente numeroso de estudiantes se concentró en las inmediaciones de la Facultad de Derecho, ubicada en las calles del centro histórico, con la intención de realizar una manifestación pacífica.
De manera repentina, las fuerzas del orden del Distrito Federal, compuestas por policías armados, bomberos y elementos de la gendarmería a caballo, recibieron la orden directa de disolver la concentración a como diera lugar y desalojar las calles aledañas.
La violencia se desató y los estudiantes respondieron con lo que tenían a la mano: piedras de las calles, palos de madera y barricadas improvisadas con muebles escolares. La persecución policíaca se extendió durante varias horas, ingresando incluso de forma ilegal a algunos recintos universitarios donde los alumnos intentaban refugiarse.
El saldo de la jornada fue devastador: decenas de jóvenes resultaron gravemente heridos con fracturas y heridas en la cabeza, y un número considerable de manifestantes terminaron tras las rejas. La brutalidad de las imágenes de estudiantes ensangrentados y golpeados por la policía dio como resultado que padres de familia, obreros, intelectuales y comerciantes salieran a las calles a repudiar la violencia del gobierno y a manifestar su apoyo incondicional a las demandas de la juventud rebelde

La declaración del Día del Estudiante en México
Apenas unos días después de los violentos acontecimientos del 23 de mayo, mientras las negociaciones con el gobierno federal continuaban bajo un clima de extrema tensión, los estudiantes de la Universidad Nacional se reunieron en una magna asamblea para honrar a los caídos y heridos en la batalla del centro histórico.
En ese evento, los propios líderes estudiantiles determinaron, de forma totalmente independiente a las instituciones gubernamentales, que el 23 de mayo sería considerado a partir de ese momento como el "Día del Estudiante" en todo el territorio mexicano, de acuerdo con información del Gobierno de México.
Como parte de los acuerdos y de los homenajes de la época, la comunidad universitaria también exigió que la histórica Plaza de Santo Domingo fuera rebautizada formalmente por las autoridades del Distrito Federal como la "Plaza del Estudiante".
Los hechos suscitados aquel 23 de mayo dieron como resultado no solo el Día del Estudiante, sino también fue fundamental para que el 10 de julio de 1929, Portes Gil promulgara de manera oficial la Ley Orgánica de la Universidad de México, otorgándole por primera vez en su historia la Autonomía Universitaria.
El Día del Estudiante nació como una forma de reclamo a los derechos de quienes son parte fundamental en México: los estudiantes. Con el tiempo, la celebración pasó de un evento solemne a una “fiesta” que se celebra en todo el país.