¿Con quién se queda el perro? ¿Debo pagar pensión alimenticia si me divorcio? Esto sabemos
Las mascotas podrían convertirse en un tema clave durante un divorcio. Nuevas reformas ya comienzan a cambiar la manera en que la ley trata a los animales y esto podría impactar directamente a miles de parejas

Los divorcios no solo afectan a las parejas, cuando en una relación también hay mascotas, la historia puede complicarse, porque aunque se termine el amor, los perros y gatos siguen necesitando alimento, cuidados médicos y atención.
Con las nuevas reformas impulsadas en distintos países, los animales de compañía comenzaron a ser vistos legalmente como parte de la familia y no únicamente como “objetos”. Esto abre la puerta a que, en caso de divorcio, también exista una especie de pensión alimenticia para las mascotas.

La pregunta que muchas parejas comienzan a hacerse es sencilla: ¿quién se queda con el perro después de una separación?
Y es que, además de dividir propiedades como casas, autos o cuentas bancarias, ahora también podría existir la obligación de cubrir gastos relacionados con el bienestar del animal, incluyendo alimento, vacunas, consultas veterinarias, medicamentos e incluso entrenamiento.
En algunos países como España, Francia, Portugal, Colombia, Estados Unidos y México ya existen criterios legales donde un juez familiar puede analizar quién tiene mejores condiciones para cuidar a la mascota y cuánto dinero debe aportar cada persona para mantener su calidad de vida.
Incluso, dependiendo del caso, pueden establecerse visitas programadas, convivencia y responsabilidades compartidas.

Uno de los casos que más llamó la atención ocurrió en Salta, en Argentina, donde un juez ordenó que un hombre pagara manutención para el perro que compartía con su exesposa.
Además del apoyo económico, el fallo también estableció un régimen obligatorio de visitas, dejando claro que ambas personas debían seguir involucradas en el bienestar del animal pese al divorcio.
Especialistas señalan que, antes de adoptar una mascota en pareja, es importante hablar sobre responsabilidades económicas y acuerdos a futuro. Aunque no se trata de “humanizar” a las mascotas, las nuevas leyes buscan garantizarles una vida digna a las mascotas, incluso cuando la relación de sus dueños llega a su fin.
En la CDMX las mascotas ya no son “cosas”
La manera en que la ley trata a las mascotas en la Ciudad de México acaba de cambiar. Con las recientes modificaciones al Código Civil capitalino, los animales de compañía ahora son reconocidos oficialmente como seres sintientes, por lo que, en caso de divorcio, un juez deberá analizar qué es lo mejor para ellos.
Esto significa que perros, gatos y otras mascotas ya no serán tratados como objetos que simplemente “le tocan” a alguien tras una separación.
A partir de esta reforma, cuando una pareja no logre ponerse de acuerdo sobre quién se quedará con el animal, será un juez familiar quien tome la decisión considerando distintos factores.
Entre los puntos que podrán analizarse están quién se encargaba de sus cuidados, el tiempo disponible, la estabilidad económica, el espacio donde vivirá el animal y las condiciones emocionales y físicas que pueda ofrecer cada parte.
El objetivo es que la decisión beneficie directamente al animal y no solamente a los dueños.

Dependiendo del caso, el juez podrá determinar una custodia exclusiva o incluso compartida. También podrían establecerse visitas o convivencias.
Con este cambio legal, la capital del país se convierte en una de las entidades más avanzadas de México en materia de protección animal.
Mientras tanto, en gran parte del resto del país todavía no existe una regulación clara sobre la custodia de animales de compañía. Sin embargo, especialistas consideran que la reforma de la CDMX podría ser un ejemplo para que otras entidades comiencen a modificar sus leyes y adopten un enfoque más centrado en el bienestar animal.
Cada vez parece más cercano el escenario en el que también se determinen pensiones, gastos compartidos y responsabilidades económicas para garantizar el bienestar del animal. Lo que antes parecía impensable, hoy comienza a formar parte de las nuevas dinámicas legales para quienes consideran a sus mascotas un integrante más de la familia.
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