Guardianas del nacimiento: doulas se organizan contra la frialdad del quirófano

En un país donde uno de cada dos nacimientos termina en cesárea y el sector público lleva a las mujeres a parir en aislamiento, una red de acompañantes obstétricas busca profesionalizar y dignificar el soporte emocional en el momento del parto.

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
Las doulas acompañan a las mujeres en los nacimientos de sus bebés  Foto: Pavel Jurado CansecoExcelsior

El momento del parto coloca a la mujer en una línea cero donde, se quiera o no, se transita entre la vida y la muerte. Nace un bebé, pero también muere la versión anterior de esa madre para dar paso a una nueva. 

En una época obsesionada con automatizar procesos, programar agendas y perfeccionar el uso de la IA, la labor de una doula, el soporte puramente humano, físico y emocional en el nacimiento, sigue sin valorarse por completo en las estructuras institucionales.

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
Las doulas son acompañantes de partos y cesáreas  Foto: Pavel Jurado CansecoExcelsior

Sin embargo, para quien ha vivido de cerca un parto y ha experimentado el instante exacto en que todo se descontrola, tener una doula al lado funciona como un ancla.

"La mayoría de las que estamos aquí sentimos el llamado después de nuestras propias maternidades, tras conectar profundamente con lo que pasó en nuestros embarazos y partos", explica Neri Fernández Benítez, integrante de la naciente Asociación de Doulas de la Ciudad de México.

La organización nace no solo como un esfuerzo de profesionalización, sino como un grito de resistencia ante un entorno médico que suele deshumanizar el proceso. 

En los hospitales públicos de México, la realidad es tajante: "Si vas a un hospital público, vas a entrar sola a parir. Aunque no fuera pandemia, entras sola. No vas a tener tu celular, no vas a tener tu ropa, no vas a tener nada. Vas a estar solita con el personal médico. 

En teoría están preparados para atenderte de la mejor manera, pero como al sistema de salud mexicano le falta toda esta parte emocional, la experiencia va a ser muy fuerte", exponen Virina Valderrama Vargas, integrante de la Asociación de Doulas de la Ciudad de México.

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
Las doulas están capacitadas para acompañar nacimientos Foto: Pavel Jurado CansecoExcelsior

¿Qué es una doula? El puente intermedio

A diferencia de lo que se cree, la doula no es una parte empírica ni una figura que busque desplazar la seguridad médica; es una acompañante obstétrica, un término plenamente reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La línea que las separa del personal clínico es absoluta: la doula no asume ninguna responsabilidad médica sobre la madre o el bebé; no toma la presión, no hace tactos, no receta medicamentos y no atiende la expulsión.

Su función es ser un puente intermedio. "Nuestra tarea no es involucrarnos en el sistema del equipo médico, sino ser un punto de apoyo. 

Entendemos el lenguaje médico porque para eso nos preparamos, pero a quienes vamos acompañando es a la mamá ya su acompañante", detalla Beatriz Fernández Zorilla, también integrante de la Asociación de Doulas de la Ciudad de México.

Una orquesta para el sistema nervioso.

Durante el trabajo de parto, las doulas actúan directamente sobre el sistema nervioso de la madre para disminuir los niveles de estrés y modificar la percepción del dolor mediante la estimulación placentera de los sentidos. 

El dolor no se puede eliminar por completo, pero la ciencia del acompañamiento demuestra que si el cerebro se concentra en estímulos de bienestar, la tensión disminuye.

“Sabemos dónde duele, dónde aplicar calor, en qué momento poner presión... El parto tiene etapas; cuando la mamá ya quiere botar todo y lo que necesita es un baño frío o aire, sacamos los abanicos. Es como una orquesta: ahorita va el calor, ahorita va el masaje, ahorita ya nada más necesitamos música”, comenta la doula Fernández Zorilla.

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
Las doulas aplican técnicas para aliviar el dolor en la mujer que da a luz  Foto: Pavel Jurado CansecoExcelsior

Utilizan herramientas no tecnológicas pero altamente efectivas, como el rebozo o el "cacahuate gigante" (pelota de pilates) para liberar espacio en la pelvis y facilitar el descenso del bebé.

Esta contención se mantiene incluso cuando los planes cambian drásticamente. El mito de que las doulas solo asisten partos en agua o caseros se desmorona en los quirófanos privados de la capital. Su presencia es cada vez más requerida en cesáreas, especialmente en aquellas que se programan de emergencia tras una inducción fallida.

En esos momentos de incertidumbre y miedo, la doula entra a la sala de operaciones no a intervenir con el cirujano, sino a mirar a los ojos a la madre, convirtiéndose en su conexión con el mundo exterior mientras el equipo médico realiza el procedimiento.

La lucha contra la estadística y el privilegio

México enfrenta una crisis silenciosa en materia de natalidad:los índices de cesáreas son críticos. "Estamos hoy con números donde uno de cada dos mexicanos nace por cesárea. 

Las doulas, junto con los médicos que atienden nacimientos respetados, estamos siendo actores y agentes de cambio en el sistema de salud", afirma Caroline Marie Verónica, también fundadora de la organización.

En el hospital, la labor de la doula frente al ginecólogo requiere diplomacia y sutileza: “A veces nos tenemos que morder la lengua y sangrarnos ahí porque vemos que está pasando algo que no debería. Pero confrontar al médico nos cerraría más puertas de las que nos abriría. 

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
La labor de una doula requiere diplomacia.Foto: Pável Jurado

Nos toca contener y, a veces, estratégicamente, acercarnos al esposo o acompañante y decirle al oído: 'Oye, esto no está dentro de su plan de parto, a lo mejor tú puedes preguntarle a tu doctor', pero nunca entramos en choque directo”, comparte Fernández Zorilla.

El gran obstáculo de la profesión en México es la desigualdad de su acceso. Debido a que las políticas del sector salud público prohíben su entrada, sus servicios se han convertido en un artículo de lujo. 

"Dado que solo podemos entrar a hospitales privados, atendemos a familias con ingresos altos que pueden pagar el hospital y los honorarios de todo el equipo médico. Es una situación de privilegio que nos confronta personalmente a todas; somos un artículo de lujo, desgraciadamente, y eso es lo que queremos cambiar", confiesa la doula Neri Fernández. 

Para romper esta brecha, la asociación trabaja en rescatar voluntariados en clínicas públicas como el Hospital de La Perla, el Dr. Manuel Gea González o el Ajusco Medio, buscando llevar esta contención a mujeres de sectores vulnerables.

El costo invisible de cuidar a otra madre

Sostener la experiencia de parto de otra mujer implica un costo personal y familiar muy alto para las doulas. Al no ser un trabajo mecanizado, el desgaste físico y emocional es profundo.

Un nacimiento no avisa; puede ocurrir a las dos de la mañana de un 25 de diciembre o durante el cumpleaños de sus propios hijos, y puede prolongarse desde cuatro hasta 40 horas continuas de labor.

"Yo he perdido amistades por tener que regresarme de las vacaciones para ir a un parto. Para sostener esto necesitas un esposo y una red familiar muy fuerte a tu alrededor que te ayude cuando tienes que salir corriendo de madrugada", comparte Fernánde Zorrilla.

Por ello, la Asociación de Doulas de la CDMX no solo busca el reconocimiento legal de su oficio frente a las instituciones, sino también funcionar como una red de autocuidado y contención psicológica para las mismas doulas, implementando un sistema de guardias mutuas y respaldos para evitar el colapso del gremio.

El trabajo tampoco termina cuando el bebé nace. En el posparto, una etapa donde México registra niveles alarmantes de depresión perinatal, la doula sigue presente.

A través de visitas de seguimiento en el hogar, evalúan la lactancia y el estado anímico de la madre, identificando focos rojos de salud mental que la mujer suele ocultar por pena o presión social. En un sistema de salud que a menudo trata los nacimientos como procesos industriales en una línea de ensamblaje, la organización de estas mujeres demuestra que parir sigue requiriendo intimidad, paciencia y, sobre todo, una mano humana que no te deje soltar la vida.

La paradoja económica: ¿Cuánto cuesta una doula?

En la Ciudad de México, el rango de precios por un acompañamiento integral oscila entre los $10,000 y los $25,000 pesos, dependiendo de la experiencia de la especialista. 

Este paquete suele cubrir dos consultas prenatales, disponibilidad telefónica las 24 horas del día durante las semanas previas a la fecha probable de parto, presencia ininterrumpida durante todo el trabajo de parto y el nacimiento (ya sea en hospital o casa), y de dos a tres visitas de seguimiento posparto en el domicilio.

Ante la imposibilidad de entrar de forma regular a hospitales públicos, las doulas recurren frecuentemente a esquemas de trueque o pagos diferidos para no negar el servicio a mujeres que no cuentan con un nivel socioeconómico elevado.

Ciudad de Mexico a 13 de mayo de 2026. Integrantes del Colectivo Doula durante su visita a Ciudad Imagen. Foto: Pavel Jurado Canseco
Las doulas hacen equipo con la mujer que da a luz y el médico. Foto: Pavel Jurado CansecoExcelsior

El Plan de Parto: la devolución del poder

Una de las herramientas fundamentales que promueve la Asociación de Doulas de la CDMX es el uso del Plan de Parto, un documento formal amparado por las recomendaciones de la OMS.

En este escrito, la mujer establece de manera anticipada cómo desea vivir su proceso: desde la elección de la posición para parir, el rechazo a intervenciones de rutina no justificadas (como la episiotomía o la rotura artificial de membranas), hasta el deseo de mantener el contacto piel con piel inmediato con su bebé.

Las doulas enseñan que este documento no es un capricho, sino una herramienta de negociación para evaluar si el ginecólogo tratante realmente respeta la autonomía del cuerpo femenino o si prefiere la comodidad del protocolo quirúrgico.

La opinión médica: El "Efecto Doula" bajo el lente clínico

Para la ginecoobstetra Graciela de la Luna, el acompañamiento de una doula no es una moda alternativa, sino una práctica validada por la ciencia médica:

Beneficio a todas luces: en la medicina basada en evidencia, los procedimientos se califican de la A a la E. El soporte de una doula es una intervención catalogada como A; es decir, benéfica en todos los sentidos.

Menos cirugías y anestesia: está clínicamente demostrado que la presencia de una doula disminuye las tasas de cesáreas y reduce la necesidad de aplicar la anestesia epidural.

  • Freno a las intervenciones de rutina: ayuda a que el parto siga su ritmo natural, evitando el uso sistemático de oxitocina o soluciones innecesarias para acelerar el proceso.

Protección a la madre: al fomentar que la mujer se mueva libremente en lugar de parir acostada, se cuida el periné y se evita la episiotomía (el corte vaginal de rutina).

Adiós al estrés hospitalario: cambiar el entorno frío y ruidoso del hospital por un rostro conocido reduce el estrés de la paciente, permitiendo que sus hormonas naturales fluyan mejor.

¿Qué dice una ginecoobstetra sobre las doulas?

Desde su trinchera médica, la Dra. Graciela de la Luna comparte tres reflexiones clave sobre la urgencia de cambiar la forma en que se nace en México:

El reto de desaprender: "Muchos ginecólogos de la vieja escuela se sienten intimidados porque creen que la doula va a calificar su desempeño. Los residentes salen con la idea de que el nacimiento es un evento que debe ser controlado y medicalizado. Cuesta más trabajo desaprender que aprender".

El Plan de Parto no es una amenaza: "El documento no pide cosas extraordinarias; solo exige diálogo. Busca que el médico esté en la misma línea que la mamá y que no aplique intervenciones de rutina sin antes hablarlo con la paciente".

Un alivio para la salud pública: "Si el sistema público abriera las puertas a las doulas, las cesáreas y los costos hospitalarios caerían muchísimo. Habría menos gasto en quirófanos, analgésicos y antibióticos, y bajarían las complicaciones graves. Ya se demostró con programas piloto exitosos en hospitales públicos de Chimalhuacán y Tula".