Erotomanía: el trastorno delirante que confunde creencia y realidad

Qué es la erotomanía, cómo se manifiesta y por qué se clasifica como un trastorno delirante, según especialistas en salud mental.

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La erotomanía se clasifica dentro de los trastornos delirantes, según manuales psiquiátricos.(Foto: Grosby Group)

La erotomanía es un trastorno mental poco frecuente, aunque en los últimos años ha tenido mayor visibilidad por las implicaciones que tiene sobre acoso, violencia digital y salud mental. 

Se trata de una condición clínica en la que una persona desarrolla la creencia persistente e infundada de que otra —generalmente alguien con mayor estatus social, poder simbólico o notoriedad pública, es decir, alguna celebridad— está enamorada de ella. 

Esta convicción se mantiene incluso ante rechazos explícitos, ausencia total de contacto o pruebas objetivas en sentido contrario, y puede prolongarse durante años, influyendo de manera directa en la conducta, las decisiones y la vida cotidiana de quien la padece.

Aunque suele confundirse con el enamoramiento intenso, la idealización romántica o el amor no correspondido, la erotomanía implica una ruptura clara con la realidad. La persona no concibe el vínculo como una posibilidad, sino como un hecho consumado que otros intentan ocultar, negar o impedir.

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El delirio erotomaníaco se mantiene incluso ante rechazos explícitos.(Foto: Canva)

Origen clínico y clasificación médica de la erotomanía

El término fue sistematizado por el psiquiatra francés Gaëtan Gatian de Clérambault, quien describió la erotomanía como un delirio pasional en el que el sujeto está convencido de ser amado por otra persona. En sus observaciones clínicas, Clérambault identificó que el paciente suele atribuir el inicio del supuesto romance al otro, nunca a sí mismo, lo que consolida la idea de una relación “secreta” o bloqueada por factores externos.

La American Psychiatric Association subraya que la característica central del trastorno es que la creencia no se modifica ante evidencia contraria, incluso cuando la persona objeto del delirio niega de forma directa cualquier vínculo afectivo o relación previa.

Manifestaciones del delirio erotomaníaco en la vida cotidiana

En la vida diaria, la erotomanía suele expresarse a través de interpretaciones erróneas de estímulos neutros. Un saludo casual, una publicación en redes sociales, una entrevista pública o incluso el silencio pueden ser leídos como mensajes codificados de amor dirigidos específicamente al paciente.

En muchos casos, el delirio se acompaña de la idea de que existen obstáculos externos —familia, trabajo, contratos, fama o compromisos públicos— que impiden que el supuesto enamorado exprese abiertamente sus sentimientos. Esta explicación funciona como un mecanismo que protege la creencia frente a cualquier contradicción.

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos ha señalado que este tipo de interpretaciones pueden derivar en intentos reiterados de contacto, seguimiento físico o digital y envío constante de mensajes, sin que la persona perciba estas conductas como invasivas o problemáticas.

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Especialistas advierten que no debe confundirse con el enamoramiento intenso.(Foto: Canva)

Diferencias entre erotomanía y enamoramiento intenso

Uno de los errores más comunes es equiparar la erotomanía con un amor no correspondido. En el enamoramiento intenso existe conciencia del rechazo, aunque genere dolor emocional. En la erotomanía, esa conciencia no aparece o se distorsiona por completo.

La diferencia central radica en la rigidez de la creencia. Mientras que una persona enamorada puede revisar su percepción con el tiempo, quien padece erotomanía mantiene el delirio incluso ante pruebas contundentes de lo contrario.

Factores de riesgo y condiciones psiquiátricas asociadas

Estudios clínicos indican que la erotomanía se presenta con mayor frecuencia en mujeres, aunque también ha sido documentada en hombres. Puede manifestarse como un trastorno aislado o asociarse a otras condiciones psiquiátricas.

Entre los padecimientos vinculados se encuentran la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor con síntomas psicóticos y el consumo de sustancias. El inicio suele ser gradual y, en algunos casos, se intensifica tras una pérdida afectiva significativa o un periodo prolongado de aislamiento social.

Las dificultades para establecer vínculos afectivos estables pueden actuar como factores que facilitan la aparición del trastorno, aunque no constituyen una causa directa.

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El trastorno ha sido documentado en evaluaciones clínicas y procesos judiciales.Captura de pantalla de Instagram (Foto: borninfluenced)

Casos documentados de erotomanía vinculados a figuras públicas

La erotomanía ha sido documentada en casos que involucraron a figuras públicas, principalmente a través de procesos judiciales y evaluaciones psiquiátricas. Estos ejemplos han sido utilizados en la literatura clínica para explicar cómo opera el trastorno cuando el objeto del delirio tiene alta exposición mediática.

Uno de los casos más citados es el de John Hinckley Jr., quien desarrolló la creencia delirante de que la actriz Jodie Foster estaba enamorada de él. En 1981 intentó asesinar al presidente Ronald Reagan con el objetivo de llamar la atención de la actriz. Fue declarado no culpable por razón de insanidad mental tras evaluaciones psiquiátricas formales.

Otro caso ampliamente documentado es el de Margaret Mary Ray, quien durante años acosó al conductor David Letterman, irrumpió en su domicilio y afirmó que estaban casados. Ray fue arrestada repetidamente y diagnosticada con trastorno delirante, según expedientes judiciales y evaluaciones médicas.

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La identificación temprana permite un abordaje psiquiátrico adecuado.Captura de pantalla de Instagram (Foto: letterman)

En 1996, Robert Dewey Hoskins fue detenido tras ingresar sin autorización a la propiedad de Madonna. Declaró que estaba destinado a casarse con la cantante y fue internado posteriormente en una institución psiquiátrica. El caso fue abordado en la psiquiatría forense como un ejemplo de delirio erotomaníaco.

Un caso analizado de forma retrospectiva es el de Ricardo López, quien desarrolló una obsesión con Björk. Aunque no existió un diagnóstico clínico formal en vida, especialistas han señalado que el caso es compatible con erotomanía, aclarando que se trata de un análisis posterior.

Especialistas advierten que estos casos no deben generalizarse. La American Psychiatric Association subraya que la erotomanía solo puede diagnosticarse mediante evaluación clínica formal y que no todo acoso o fanatismo extremo corresponde a este trastorno.